| Tomás Gómez bajo la lupa |
| por Antonio R. Naranjo |
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| LUNES 16 DE MAYO DE 2011 A LAS 08:14 HORAS |
| Opinión > Política |
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Tomás Gómez nació en Holanda en 1968, tres años antes de que yo lo hiciera en Madrid. En 1970 se instaló en Parla, donde acabó siendo un alcalde espectacularmente apoyado desde 1999. Y allí fue al colegio privado San Miguel, que hoy no existe y nunca debió ser ni remotamente parecido al Británico, donde estudió Esperanza Aguirre y al que lleva sus hijos José Blanco: la primera presume de ello; del segundo no hay constancia de que lo haga o lo deje de hacer. La cuestión es que, en el transcurso del único debate electoral en Telemadrid, con Aguirre y Gordo; el aspirante a presidente se presentó a sí mismo como un “producto de la pública”. Horas más tarde, intentó justificarse apelando a la condición del Instituto y la facultad donde cursó el Bup, el COU y la carrera de Ciencias Económicas. El viaje, entre reparador y simulador, terminó un poco como la bola de nieve en una pendiente pronunciada: para no reconocer del todo dónde estudió y para no confesar del todo lo que ocultó en televisión; Gómez reinventó la historia y aseguró, en Onda Cero, que estudió donde estudió porque en Parla no había colegios públicos entonces. Cuando él ingresó en cuarto de EGB, yo estaría en Primero: mi colegio era el Ignacio Zuloaga, en Francos Rodríguez, a la vera de esa calle tan periodística llamada Federico Rubio y Gali oreada por la Dehesa de la Villa. Dos cursos después –tras pasar brevemente por monjas dominicas y curas menesianos y antes de aterrizar en el concertadillo Minerva y en la publiquísima ULA- asenté mis torpes ingenios escolares en el Dulcinea de la maravillosa Alcalá de Henares. Gómez ya debía estar en el mítico octavo, y obviamente pudo cursarlo en cualquiera de los nueve colegios públicos de la modesta Parla. Descartado el lapsus por la reincidencia, sólo queda una explicación: o le avergüenza su pasado, o lo considera incompatible con su discurso actual al respecto de la educación presuntamente auspiciada desde la Comunidad, aunque los datos digan lo contrario del sainete: desde 2003, se han abierto 74 centros públicos, 242 bilingües públicos, 32 institutos bilingües y 40 concertados.
A vuelapluma, con apoyo matemático de la célebre vieja y su popular cuenta, sale que sólo uno de cada diez centros escolares es concertado. Si alguna crítica cabe a la Comunidad es más, en todo caso, por no haber apostado mucho más intensamente por un modelo de gestión educativa que en países tan serios como Francia ocupa un 50% de la cuota y por haber limitado su exiguo 10% a conciertos con la Iglesia, en lugar de apoyar más y mejor a fórmulas como las de la cooperativas de profesores con tan buen resultado en media Europa.

Peces Barba ha pasado de loable padre de la Constitución a aparente padrastro de un discurso desbocado con su protegido Gómez: él mismo se arroga la Transición y apoya o ataca a Zapatero sin medida
No se sostiene, con los datos reales y no los meros eslóganes, la especie privatizadora en un ámbito que requiere de menos lugares comunes y de mayor valentía: insistir a estas alturas, como hace también el Gómez abonado a los tópicos, que a la Universidad le faltan recursos, es una frivolidad que nadie serio mantendría y que sólo puede obedecer a un profundo desconocimiento de la materia o, más probable, a un deseo de agradar a la clientela que necesita para llegar al 30% de los votos y no morir por la mezcla del pasado de Simancas y el futuro de Rubalcaba.
Aunque sea al precio de renunciar a una visión crítica de la falta de reversión laboral, intelectual y económica de nuestra universidad tras muchos años de inversión pública generosa; o de la inaceptable epidemia de bajas en la escuela pública; o de la progresiva transformación del docente en un objetivo sindical que le resta autoridad a cambio de darle jornada continua; o de la inquietante certeza de que, con la mitad de coste para el erario público por plaza, la concertada gana a la pública en las preferencias paternales.
El liviano análisis educativo, en el que la parte más demagógica y degradante de la ideología sepulta una receta solvente desde esos mismos principios; es indispensable para entender el desvarío bochornoso sobre el caso personal de su educación infantil y, desde luego, para conferirle la gravedad que tiene a la conjunción de ambos factores.
Porque si de un lado te avergüenzas de lo que has sido y de otro estimulas una falsa percepción de un servicio esencial para el ciudadano; sólo logras prolongar el prejuicio y el tópico –madres de todos los atrasos-, sin aportar alternativa alguna digna de ser tomada en serio para paliar los problemas siempre evidentes que albergan ambos servicios: que sean de los más valorados de España o que no estén en manos privadas no equivale a avalar todo lo que se hace ni cómo se hace; y la habilitación de colegios segregacionistas o la falta de equipos de apoyo son dos buenos ejemplos de lo mucho que queda por mejorar.
Tácticamente, se comprende muy bien que Gómez elija la Sanidad y la Educación como terrenos de confrontación para desviar la atención del paro y la crisis económica; pero es muy preocupante que el fin electoral avale todos los medios. Que en este caso son los clichés, las falsedades y, sobre todo, una galopante ausencia de alternativas claras, apenas sustituida con ocurrencias que bien podría sellar, por su soberana insolvencia y su buenismo inane, cualquier mozalbete de colegio privado o jovezno de instituto público.
Todo ello le libra al PP de explicar mejor qué va a hacer para paliar el fracaso escolar, evitar la creación de guetos educativos en los colegios más modestos, atacar la degradación de una universidad inútil o lograr que, amén de hablar inglés, los niños piensen en cualquier idioma de una manera más solvente que sus políticos.
Porque el reverso del destructivo discurso de Gómez, en su bola de nieve, es tan facilón como igualmente improductivo: basta con añadir una viñeta a esa caricatura que dice que un socialista es alguien que le dice a la gente dónde vivir, dónde estudiar, dónde curarse y a quién debe dar su dinero pero luego, en la intimidad, elige un colegio con uniforme, un chalet en la Sierra, un seguro en la clínica de La Moncloa, el mayor y mejor sueldo imaginable con el menor esfuerzo posible y, como dice Gregorio Gordo (IU) del caso que nos ocupa, privatiza todo lo privatizable cuando toca algo de poder en una alcaldía, preso de un ataque de realidad.
Como esto no puede ser verdad, como es tan falso y contraproducente como las caricaturas nobiliarias o golfísticas de Aguirre, como el juego democrático decente ha de ser una competición de altura entre dos diagnósticos solventes para una misma enfermedad; como un tipo tan querido en Parla no puede ser tan patán al aterrizar en la Metrópoli; bueno sería que alguien le dijera a Gómez que huya con rapidez de la imagen que se está ganando para no perder por demasiado. La del progresista del chiste, ése que sabe siempre cómo arreglar las injusticias del mundo… pero sólo con tu dinero y esfuerzo.
Es obvio que Gómez compite más con Blanco, Rubalcaba y Ferraz que con Aguirre y el PP; y lo es también que ha renunciado a ganar y aspira a sacar un voto más que su predecesor: sólo así se entiende que haya abandonado las latitudes templadas, donde habita la mayoría, para buscar las temperaturas electorales más extremas con invitaciones a una lucha de clases tan hinchada como su currículo.

Seguramente si Gómez se jugara sólo estas Elecciones, sus virtudes evidentes se impondrían a sus excesos forzados por la situación: compite más por evitar que Rubalcaba y una parte del PSOE pidan su cabeza tras el 22-M que por ganar al PP
Porque tan cierto es lo que desbarra don Tomás de la política madrileña (sin restarle ni un ápice de gravedad al paro y los enormes desperfectos de la crisis ni quitarle ni un gramo de responsabilidad a una Aguirre que si presume de los éxitos ha de asumir también los fracasos) como lo que cuenta de sí mismo y lo que hace con lo suyo: el paladín de la transparencia tiene a su vera a una condenada por prevaricación; el profeta de la privatización incorporó a la empresa privada a casi todos los servicios públicos de Parla; el ogro del urbanismo depredador ha vivido durante años en un chalet fuera de su pueblo; el cazador de privilegiados y embajador del compañero del metal ha estudiado en un colegio privado y no ha tenido que buscar trabajo etsbale nunca fuera del confort del cargo público político o la placidez universitaria a la vera de su paladín Gregorio Peces Barba, el pintor de la Constitución metido ahora a amanuense del gotelé y el trazo grueso.
Ninguna de las cosas hechas por Tomás Gómez son delictivas y ni siquiera criticables; nadie en su sano juicio desmontaría sus principios por la sólo aparente contradicción con su forma de vida; cualquiera con un asomo de ecuanimidad reconocerá sus virtudes y capacidad pese a la capa de tensión estratégica que recubre a un hombre válido, tímido, de buena planta y sólidos conocimientos. Pero es una lástima que lo que espera sin duda que se le conceda a él; él se lo niegue al resto apelando a los bajos instintos de una parte de la población, cada vez más exigua.
La desesperación del candidato está detrás de todos sus despropósitos, pero cabe preguntarse si no le hubiera ido mejor optando por un discurso más moderado y achacando el resultado adverso que se adivina a una situación nacional que nadie puede compensar en su terruño: quizá sus enemigos internos querrían cazarle igual, pero al menos su cabeza luciría erguida y con la sensación de que se merecía otra oportunidad cuando las aguas de la crisis permitieran una campaña netamente autonómica, sin brochazos a destiempo ni zapatazos externos. |
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| Comentarios |
| Antonio CS |
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| miércoles 18 de mayo de 2011 a las 09:10 horas |
Sr Naranjo:
Creo que se ha confundido conmigo, yo no he dicho nada de que usted echase en cara algo a alguien. Creo que se confundió de persona.
No se si lo hizo Tomás Gómez, pero si le diré una cosa, creo que NO ES HIPOCRESIA DEFENDER QUE TODO EL MUNDO DEBE TENER IGUALDAD DE OPORTUNIDADES (lo expliqué en la parrafada anterior) para elegir modelo educativo, con el hecho de según está establecida la enseñanza poder elegir lo mejor para tu hijo.
En cuanto a su concepto de libertad, vuelvo a repetirle.. ¿existe la libertad para que cualquier persona pueda ELEGIR cualquier modelo educativo? NO, NO LA HAY. No hay mínimos que valgan, son regímenes diferentes, son modelos diferentes a los que no puede acceder cualquiera, por lo tanto NO EXISTE LIBERTAD DE ELECCIÓN. Si unos pueden pagar por educarse siempre se van a DIFERENCIAR de aquellos que asisten gracias a los impuestos de todos. Eso resta oportunidades, claramente bajo mi punto de vista. No criminalizo a nadie por elegir pagar por educarse, que lo entiendo, lo que hago es CRITICAR EL MODELO.
Estoy de acuerdo con usted en que es un asunto complejo que requiere un debate sosegado, razonable y nada sectario, pero una vez más en desacuerdo con adjudicar comportamientos a Tomás Gómez, que son exactamente iguales a los de su Presidenta, por tanto empezamos mal.
En cuanto a su opinión, liberalizar servicios no es garantía de nada, y en educación es fuente de desigualdad de oportunidades. Conste que no pertenezco a los sindicatos y me pongo en cuestión muchas de sus actuaciones, pero también creo que son un mal necesario a corregir. Por qué la concertada si la pública puede llegar a cubrir dicha necesidad y no sería necesaria, pero sobre todo qué función distinta a la que realiza la publica? Le diré la única razón es separar y distinguir clases. No me gusta.
Estoy de acuerdo con usted en lo de la segregación por razones de sexo. Imagine, soy Escolapio de su generación... sólo chicos.
El tema de los planes educativos si que es una locura, pero ahí tenemos culpa todos, unos por acción y otros por omisión. Alguien me dijo un dia que no podíamos funcionar bien mientras que un plan lo realice alguien de derechas y lo ejecuten los de izquierdas, y viceversa. LLevamos así desde que estamos en democracia y si no, eche un vistazo a la historia.
En cuanto a la universidad estoy un poco menos al tanto, pero le diré que tengo la sensación que los problemas de fondo son los mismos:
a) DIFERENCIAS DE MODELO A ELEGIR Y POR TANTO FALTA DE LIBERTAD, aunque aquí podríamos hablar de que NO ES UNA ENSEÑANZA OBLIGATORIA que puede resultar un matiz importante con respecto a la que si lo es.
b) FALTA DE CALIDAD por falta de inversión por parte de todos los gobiernos, pues no tienen claro la importancia de generar y mantener talentos para el desarrollo de un país.
Un saludo y en espera de su respuesta.
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| ANTONIO M. |
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| miércoles 18 de mayo de 2011 a las 08:32 horas |
Perdone Sr. Naranjo, le contesté leyendo su respuesta a mi comentario, ahora veo su respuesta a Antonio CS y veo que salvo alguna puntualización, podriamos coincidir en la estructuración de los centros educativos y su privatización, y desde luego del todo en lo de la segregación.
Un saludo |
| ANTONIO M. |
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| miércoles 18 de mayo de 2011 a las 08:27 horas |
Sr. Naranjo, una vez más gracias por su tiempo.
Tiene usted razón en que cada uno debe llevar a sus hijos donde quiera, la diferencia es que yo pienso que la educación concertada debe pasar a privada y el que quiera llevarles que lo pague, siempre garantizando una educación pública de calidad, y si la educación es concertada exigirla trague con sus compromisos y quite los filtros que pone para su acceso.
También tiene razón en que hay que mirar en que todos tengamos mejores condiciones laborales y económicas, de ahí no entiendo entonces que nos cuente si uno vive en un chalet fuera de su pueblo, ¿por qué no desear que todos vivamos en un chalet? o tampoco entiendo sus contínuas críticas al funcionariado ¿no sería deseable en lugar de quitar derechos a éstos como conciliación familiar, flexibilidad horaria, cursos de formación, ayudas para gafas, para libros, etc. se les pudiesen dar a todo el mundo?
Bueno ya sé que son muchas pescadillas las que se muerden la cola.
También sé que seguramente éste sería su deseo, pero le aseguro que a veces no lo parece.
Nuevamente gracias por su tiempo.
PD.- Yo la de verano la pillé más de un año. |
| Antonio R. Naranjo |
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| martes 17 de mayo de 2011 a las 18:12 horas |
A Antonio M.
Yo llegué a la ULA con la climatizada rota, aunque llegué a probar la de verano un curso. Me niego, no obstante, a caer en el error de debatir dónde y cómo ha estudiado uno o sus hijos: es un juego patético, tanto como criticar al que gana un sueldo en lugar de intentar que lo gane todo el mundo. Eso es lo que hace Gómez. Por su fidelidad y sana intención de siempre, le diré una pequeña confidencia: creo que muy pocos me gana a currante y a usuario de lo público desde los tiempos de maricastaña. Pero estaré encantado de poder enviar a los retoños a Harvard y de que curren la mitad que yo o que sus abuelos. A los que tienen o han tenido más que yo, ni un reproche: ellos pagan impuestos con los que también se ha pagado mi plaza en el colegio o mi sanidad. Sólo faltaba que encima les ponga a escurrir.
Y Pater, querido, usted siempre tan \'sembrao\' en la forma... como equivocado en el fondo. ;)
Me quedo y suscribo, a modo de resumen, las preguntas de Señor de Madrid. Mis saludos a todos y gracias por estar ahí. |
| Antonio R. Naranjo |
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| martes 17 de mayo de 2011 a las 18:02 horas |
Buenas tardes, lo prometido es deuda.
A Antonio CS. Antes de nada, yo no echo en cara a nadie, y desde luego no a usted, dónde ha estudiado o cómo. Faltaría más. Sí lo hace Tomás Gómez, que juega con fuego: con lo que ha dicho, todos los diputados, alcaldes, ministros y concejales del PSOE han quedado señalados y o bien sacan a su hijos de los colegios no públicos a los que los llevan; o bien se ganarán la bronca del líder del PSM o los ataques de sus rivales.
A partir de ahí, le digo mi concepto de la libertad: que cada uno elija lo que quiera, desde luego, pero a partir de unos mínimos garantizados que no resten oportunidades a quienes menos recursos tienen ni criminalice a quien, teniéndolos, los dedica a lo que quiere después de haber financiado con sus impuestos lo del resto.
Éste es un asunto complejo que requiere de un debate sosegado, razonable, nada sectario y transversal, que toque a la escuela, a la calle y a la familia. Precisamente por eso es intolerable que Gómez lo resuelva haciendo caricaturas y exteniendo clichés que no arreglan nada, enfrentan y hacen un ruido estéril absurdo.
Mi opinión es difícil de resumir, pero lo voy a intentar aun a riesgo de que el telegrama no recoja el fondo: creo que hay que liberar los servicios públicos de los sindicatos para que funcionen, dispongan de más recursos y los inviertan en la docencia; creo que un mix de pública y concertada con cooperativas de profesores incentiva a ambas; creo que los religiosos deberían ser privados y no concertados y creo que deberían prohibirse la segregación por sexos en las aulas, públicas, concertadas y privadas.
Por último, creo también que los planes educativos son una locura sustentada en la necesidad de vender libros aun a costa de imponer programas lectivos absurdos por sobredimensionados; que en este país tenemos un serio problema de leyes educativas, fracturas autonómicas y horarios; que sobran universidades inútiles y costosas... y que falta mucha altura intelectual y sobrea mucha demagogia política para confiar en un remedio rápido.
No me tenga en cuenta la falta de matices, cuestión de espacio. Un saludo cordial. |
| Antonio CS |
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| martes 17 de mayo de 2011 a las 12:51 horas |
Sr. Naranjo:
Otra vez le veo en claro apoyo a su admirada Aguirre y sus políticas. Me gustaría saber su opinión clara sobre la política educativa en la Comunidad de Madrid. Yo por mi parte le voy a expresar lo que pienso.
En primer lugar, no se si usted estará de acuerdo con la Sra. Aguirre y su modelo de LIBERTAD y CALIDAD de enseñanza, porque yo no comparto nada de sus teorías.
Me explicaré, bajo mi punto de vista, LIBERTAD debería ser que cualquier familia pudiera elegir y acceder a cualquiera de los tres modelos educativos existentes: PÚBLICA, CONCERTADA y PRIVADA.
Esa es la verdadera LIBERTAD pero ¿usted cree sinceramente que eso se cumple? ¿Realmente cree que hay familias que pueden optar entre las dos últimas? Bajo mi punto de vista, eso es \"LIBERTAD CONDICIONADA\" pero no es LIBERTAD.
En cuanto a la CALIDAD, según el Informe PISA (sí, lee usted bien) ese que tanto les gusta a los críticos con el actual sistema educativo español, en nuestro país los alumnos con niveles más altos (condiciones socioeconómicas y familiares más favorables) están muy por debajo de la media europea, mientras que los alumnos de niveles más bajos (condiciones socioeconómicas y familiares más desfavorables) están por encima de la media europea.
¿Qué quiere decir esto? Pues muy sencillo, que la concertada y privada (alumnos con niveles altos) no cumplen bien con sus expectativas según el tipo de alumnado que tienen en referencia a Europa, por el contrario, el trabajo duro y difícil de la pública (alumnos con condiciones más desfavorables... integración, minorías, clase social baja) tiene sus resultados en dicho informe, superando la media Europea en esas mismas circunstancias. Por lo tanto, ¿quién ofrece mayor calidad de enseñanza entonces? Me da que no es cuestión de calidad entonces.
De qué calidad habla la señora Aguirre que sigue apostando por concertada y privada y dejando de lado a la enseñanza pública. Y usted, qué opina de todo esto. Yo ya le digo, no cuenten mucho con mi apoyo, no creo en esa política. Creo que la enseñanza concertada o subvencionado tuvo sentido en un momento determinado en España (años setenta y ochenta) para cubrir las necesidades de todo el territorio, pero en la actualidad debería ser una enseñanza que fuera siendo cada vez menos significativa pues ese lugar lo debe cubrir la pública pues ahora si que tenemos medios para hacerlo, pero veo que su Aguirre va en sentido contrario.
Por cierto, para que no me eche en cara el que no diga cómo fue mi educación se lo informo: Concertada en E.G.B. (Escolapios), pública en B.U.P. (ULA) y UNIVERSIDAD (Politécnica de I.T.T. DE ALCALA). Para mi fue muy positiva mi expieriencia en todas ellas, pero una cosa es la experiencia personal y otra muy distinta la idea que tengo sobre qué sería más benefioso para la sociedad.
Creo en la igualdad de oportunidades para TODOS (NO PARA UNOS POCOS), creo que no es lo mismo que te subvencionen tu educación a que la pagues, creo que eso es desigualar a la gente.
Entiendo a un padre que quiera llevar a su hijo lejos de minorias, gente con problemas sociales, inadaptados que es lo que está quedando en la Escuela pública gracias a nuestra querida Presidenta. Lo que está haciendo es dar privilegios a la enseñanza concertada frente a la pública, fundamentalmente en la elección del alumnado, con lo que ello conlleva de separación entre \"buenos\" y \"malos\". Eese NO ES EL CAMINO, el estado debe igualar y no SEPARAR, DISTANCIAR O DISGREGAR A LA HORA DE EDUCAR a sus jóvenes. Diferenciar tipos de educación NO ES EL CAMINO. Eso es lo que está haciendo la Sra. Aguirre, y esa es su apuesta por la calidad de la enseñanza pública.
Soy profesional de la Enseñanza y testigo de lo que está sucediendo en la Comunidad de Madrid, es decir, algo de idea tengo en lo que escribo
Esperando su opinión Sr. Naranjo, un afectuoso saludo de uno de su quinta. |
| ANTONIO M. |
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| martes 17 de mayo de 2011 a las 07:57 horas |
| haya, haya, haya, haya, haya, haya, haya ¿eran 100 veces no?, haya, haya................ |
| Antonio R. Naranjo |
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| lunes 16 de mayo de 2011 a las 18:21 horas |
| Les responderé, malvados contertulios. Mañana sin falta que hoy no da tiempo ni a faena de aliño y se merecen dos orejas y rabo. Saludos. |
| ANTONIO M. |
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| lunes 16 de mayo de 2011 a las 15:29 horas |
PD.- Por poner los dientes largos a Pater y al Sr. Naranjo .....
¿Saben que yo llegué a probar la piscina climatizada de la aneladísima U.L.A., el único año en que funcionó? ja ja ja.
Querido Pater aquello era representación estudiantil y no ahora que si Consejo de Estudiantes con pasta, locales, poder, etc. ¿No haríamos los primos?
Un abrazo. |
| ANTONIO M. |
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| lunes 16 de mayo de 2011 a las 15:18 horas |
Pues mire Pater que yo en su línea he borrado y escrito después de mi primera intervención un par de comentarios preguntando precisamente éso al Sr. Naranjo ¿dónde lleva a sus retoños?.
Yo que ya saber Pater que mis tiempos universitarios coincidieron con los suyos y cuando el ser representante estudiante (su caso y el mío) no daba otra cosa que trabajo, dolor de cabeza y pérdida de tiempor para el estudio que otros aprovechaban para sacar mejores notas que úno y luego si te he visto no me acuerdo, a los míos, a mis retoños les llevo al Beatriz Galindo, no sé si les sonará a nuestro señor Director, pero evidentemente centro público dónde los alla, aunque ahora y por nuestra querida LOGSE, el mayor cambia de centro, curiosamente al "Isidra de Guzmán", que qué casualidad, también es público. |
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