ALONSO GUERRERO
La demanda educativa que se está desarrollando en Madrid esta semana es un adelanto de lo que nos aguarda. Existen muchas formas de no ver la realidad, pero quizá la política sea la más sorda y la más ciega. Hemos visto cómo ni Aguirre, ni su Gabinete, ni sus periódicos, ni sus cadenas televisivas se han enterado de lo ocurrido, ni han querido enterarse. Si admitimos, sólo como hipótesis, que la Presidenta quiera saldar, malvender, destripar la enseñanza pública por principio, ¿no les parece que sería mejor decirlo, y punto? ¿No sobran ciertas mentiras, por ser ya demasiado flagrantes? ¿Es esa la piedra en la que va a apoyarse Aguirre para gobernar?
No sé qué porcentaje de lo instruido para la Enseñanza Secundaria este curso es ilegal, ni si lo son muchas de las condiciones que impone la enseñanza concertada, pero estoy seguro de que ningún inspector de educación tomará cartas en el asunto. Señores, la igualdad de oportunidades se extingue, como el lince. Decir esto en un país democrático es tremendamente desalentador. En las huelgas y manifestaciones que se han realizado en los últimos días a favor de la enseñanza pública ha habido decenas de miles de profesores, de padres, de alumnos... Es vergonzosa la forma en que han sido archivados en la categoría de ceros a la izquierda. El tema de las dos horas, el del ahorro para sostener el bilingüismo, que no interesa más que a los iluminados que lo están metiendo a presión; el del plan Refuerza, que supone una privatización del apoyo educativo que llevaban a cabo los profesores interinos; el de la politización de este movimiento de protesta. Cuando se cometen errores, politizarlos es lo mejor que puede hacer Aguirre para no tener que rendir cuentas de ellos. Nos pide un esfuerzo, pero no el verdaderamente necesario: el de aguantarnos y no vomitar ante la lacra de esta política.
Lo único que tienen Aguirre y Figar en la cabeza es, sin duda, convertir la enseñanza pública en una perrera. Sólo habrá que echar bolitas de Whiskas en el comedero. Los pobres sólo se merecen pienso compuesto. |