|

ÓSCAR SÁEZ
Ya es otoño. Y además de celebrarse unas elecciones en las que Zapatero abandonará el poder y lo asumirá Rajoy, otro político con altura de miras capaz de decir que “España tiene españoles y eso es una cosa muy seria”, estos meses estarán marcados en Alcalá por su agenda cultural.
Llega el Mercado del Quijote, el Don Juan y el Festival de Cine, tres citas de primer orden; un oasis cultural en el desierto industrial en el que se ha convertido Alcalá y para el que ahora se busca suelo sin parar. La ciudad sucia y de espaldas al río, con casi 20.000 parados y desindustrializada, y con una universidad diluida cobra vida estos meses y nos muestra todo su potencial.
Aparecen por sus calles la locura de Don Quijote frente al realismo de Sancho Panza, la ingenuidad de Doña Inés y la vida en sorbos cortos a golpe de acción, para que Don Juan Tenorio nos vuelva a conquistar entre ripios amorosos y nos recuerde que Alcalá es una ciudad por la que merece la pena luchar, esperando que el reflejo del agua del oasis se convierta en realidad. |