Excesos
por Uno de la Redacción

MARTES 1 DE NOVIEMBRE DE 2011 A LAS 17:43 HORAS
Opinión > Política
 
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JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

España es el país de la exageración. Aquí todo se sale de madre. Cuando algo se pone de moda se lleva hasta extremos inimaginables hasta el punto de que se atomiza y luego, una vez que explota, se critica y se pone a parir con saña. Y no sólo se critica sino que también aparecen los negacionistas de turno, esos que niegan la mayor tras abrazar el oportunismo del "yo no he sido, no sé nada, es la primera vez que vengo". En mi casa, por ejemplo, reposaron durante años un par de botellas de ginebra a la espera de unas gargantas sedientas. En una noche en la que parecía que en Madrid se había decretado la Ley Seca las dos botellas de ginebra se vaciaron en un plis plas mientras que me quedé a solas con la de Jameson. Hasta hace poco se estilaban más el whisky o el ron, pero ahora la ginebra no tiene competencia.

 

Lo que sucedió esa noche es que la ginebra y la sed se buscaban y terminaron por encontrarse, confieso que con algo de amargor por mi parte, porque como anfitrión lamenté no tener ni las marcas de ginebra ni la de tónica que mis invitados requirieron con una asombrosa naturalidad. "Un gin-tonic es un gin-tonic, aquí y en Sebastopol"-, pensaba hacia mis adentros cuando sacaba el hielo y el limón para preparar esta popular bebida digestiva cuando, de repente, uno interrumpió mis pensamientos para pedirme pepino en lugar del limón. A partir de ahí todo era posible, lo que propició que la tertulia girara en torno a las decenas de miles de marcas de ginebra que hay en el mercado, dónde se preparan los mejores gin-tonics de la ciudad o del mundo mundial, cuántas partes de ginebra hay que poner por las de tónica y si la Reina Madre Isabel de Inglaterra tuvo una longeva vida antes de estirar la pata a los 102 años porque todos los días se atizaba algún que otro gin-tonic bien cargado.

 

En el país de  los excesos el gin-tonic está tan de moda como las calabazas del Halloween o los partidos de fútbol a todas horas. Pero la tontería que se respira por estos lares hace aguas cuando quiere presumir de vintage. No sé si la tontería hay que agitarla o removerla pero aquí si hay barra libre en algo es, precisamente, en agitar y remover sin rubor alguno. Las acaloradas tertulias políticas, que han encontrado en la televisión digital el filón de la audiencia, o los programas de corazón, en los que el entrevistador se acaba mutando en personaje, entre acusaciones y juicios sumarísimos de sus propios compañeros o del público, son un buen ejemplo para medir la temperatura de los excesos que nos rodean. Igual que esos consejeros de cajas o altos directivos que se aseguran una pensión vitalicia millonaria, aunque su gestión deje mucho que desear o roce casi lo delictivo.

Aunque para exageraciones nada como que casi cinco millones de personas estén en España  sin trabajo. Eso sí que es exagerado, real y dramático


Comentarios
José L. Enríquez
jueves 3 de noviembre de 2011 a las 18:46 horas
Intentaré escuchar a The Drums con un poco de 'agua de vida' (con cocacola).

Cheers, capitán Jabato
Uno del paseo de los curas
jueves 3 de noviembre de 2011 a las 11:07 horas
Y te habrán pagado y todo por este enorme ejercicio de intelectualidad y símiles de "calidad"...(y lo digo sin ánimode defender labasura televisiva, que la odio)
Si lo que ya he dicho por ahí, al Diario le hace falta una limpieza de periodistas y una buena regeneración.
Capitán Jabato
miércoles 2 de noviembre de 2011 a las 19:56 horas
Servidor reconoce que después de innumerables años de consumo sigue fiel a cualquier cosa que sepa y huela un poco a güisqui ya sea de cebada, trigo o centeno todos tostados, fermentados y destilados por su camino y en hablando perfecto gaélico, todos sin bautizar, por supuesto. El significado de la palabra whisky ya lo dice todo “ agua de vida”, por tanto fuente de salud. Escoceses e irlandeses unos grandes sabios en esto de la filosofía líquida. Ná que ver con el “ agua de fuego” de aquellos poníos de las naciones indias en las películas del oeste, donde el traficante blanco listillo de turno hacia su agosto envenenando al emplumado personal piel roja a base de bourbon de Kentucky de quinta división cuando no de puro y duro alcohol metílico.

Como bien dices, España es un país de excesos. También, de patológicos atrasos, fantasmas y miedos. Cinco millones de parados dan para mucho. Incluso para una guerra pidiendo justicia social aunque; debido a nuestra actual inoculación de falta de sangre en las venas y de casi todo, y dadas nuestras ansias por el buen vivir incluido el saludable o insalubre beber, está probablemente no llegará nunca al río. Sin embargo, España como continúe mucho tiempo por los derroteros que bien indicas en tu post, corre el riesgo de convertirse en un país que sublime el punto de lo lolailo y roce el larguero de lo penoso. Allá vamos.

Como sé que eres de mi gremio. Aprovecho para recomendarte un grupito todo pop, aunque quizás: ya los conozcas o hayas oído hablar de ellos. Su nombre de guerra es The Drums, no es brit-pop pero como si lo fuera. Son de Iu Es Ei, más concretamente de la Big Apple. Buenísimos, haz por oirlos. Que disfrutes de su sonido, a ser posible acompañado de aquella bebida espirituosa más de tu gusto.

Cheers, y que usted lo oiga y beba bien.
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