| Urdangarín y el misterioso caso de Bono, Blanco y Camps |
| por Antonio R. Naranjo |
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| LUNES 12 DE DICIEMBRE DE 2011 A LAS 19:10 HORAS |
| Opinión > Política |
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“Los grandes políticos
deben su reputación,
cuando no a la pura casualidad,
a circunstancias que ellos mismos
no podían prever”
Otto Von Bismarck
No hace falta que algo sea ilegal para que sea inmoral y, en la misma medida, no basta con que acabe siendo legal para que se convierta en ético. Tal vez un juez considere algun día que las actividades de Urdangarín son irreprochables con la ley en la mano, pero esa conclusión no disipará nunca el profundo hedor que le rodea y la inconveniencia de sus andanzas: eligió la Administración como cliente exclusivo consciente de la facilidad de trato, la generosidad de los contratos y la facilidad de pago que iba a encontrar por ser el yerno del Rey. Basta con repasar la nómina de servicios para concluir que, a una empresa de verdad, con unos objetivos reales, no le vendió ni un lapicero.
A José Bono, o a José Blanco, les han buscado las cosquillas con razón y sin ella, a menudo impulsados en algunos medios por esa máxina tan poco periodística de "no dejes que la realidad te estropee una buena soflama". Pero aunque, una vez más, nada ilegal hubiera en el origen de su fortuna, lo objetivo es que no la tenían antes de dedicarse a la política y la van a abandonar dejando atrás un paisaje antagónico al suyo.

El aún presidente del Congreso de los Diputados, ex ministro de Defensa y ex presidente de su tierra durante dos décadas; disfrutará de una vejez dorada con un patrimonio formidable y una combinación de ahorros, participaciones empresariales y seguros privados que ha ido acumulando mientras ejercía sus funciones públicas con un resultado digamos discreto: en Castilla-La Mancha él y Barreda dejan un paro superior a la media española, una deuda de 7.000 millones de euros, un déficit del 5% y una educación maltrecha según los indicadores más imparciales.
Y el todavía ministro de Fomento, más allá de su incierto futuro judicial, ha conseguido en los mismos ocho años de hundimiento económico del país al que servía un progreso personal magnífico: vive en un bonito chalet en las cercanías de la sierra madrileña, veranea en un ático soberbio a la orilla de la bella ría de Arosa, sus hijos pueden estudiar en un magnífico colegio privado donde se enseña inglés mejor que en el bilingüe público contiguo a casa y goza, en términos de ahorro, pensión y salario, de un confort estable fruto de su paso por el Congreso.

Puede no haber un delito, pero es difícil no sentir una mezcla de indignación y bochorno al cotejar lo que han dejado y lo que han logrado al pasar por la función pública. Debería de ser al revés. Ya añado dos huevos duros, o la gallina entera, a quienes echen de menos a Camps en la lista.
En Texas ejecutan a discapacitados, quién no lo es, en una silla eléctrica o con una inyección letal. También es perfectamente legal. |
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| Comentarios |
| Seguidor |
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| miércoles 14 de diciembre de 2011 a las 10:08 horas |
| Como de costumbre poniendo en marcha el ventilador. Todos al mismo saco. Debe ser para compensar. Sr Naranjo si habla del balonmanista me parece bién,o de Bono, o de Blanco, pero ninguno de los tres ha sido ni siquiera imputado. Lo del Sr. Camps parece ser otra cosa, ahora se sienta en el banquillo por emular a Petronio a costa del erario público,pero dentro de muy poco lo hara por financiación ilegal del PP en relación a la trama "gurtel", la mayor estafa en la historia de la democracia española.No es lo mismo el caviar de Beluga que los boquerones. Hace tiempo que se le vió a usted el plumero. Un beso |
| Capitán Jabato |
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| lunes 12 de diciembre de 2011 a las 21:51 horas |
Enemigo a las puertas.
No es tanto el volver a la guerra ideológica de clases como proporcionar un retrato, sin fotoshop, de la actual situación social y de los terribles daños reales y colaterales que causa el acoso de un enemigo nada ficticio, el desempleo. Ésta lacra enemiga que puede afectar a cualquiera, bueno a cualquiera no, a casi todos, ya es bien conocido, siempre hubieron y hoy día más, gentes desafectas a cualquier mal o desasosiego.
Todos los estudios cartográficos así lo indican, la diferencia entre ricos y pobres en la España pobre, lejos de acortarse, se incrementan. Dada su longevidad, la maldición en nuestro país es la pérdida del puesto de trabajo. Ésta es la frontera y el auténtico punto de inflexión catastrófico que representa en carne viva el duro tránsito que va desde el calor de la pirámide al frío sitio de la pérdida de la casa y la beneficencia, antesalas ambas del descampado que es la exclusión social. El regreso de la casta de los parias a nuestro país, más que una evidencia es un hecho abundante. Los que perdieron el empleo, tienen el enemigo dentro de la propia casa, si no la perdieron ya. Con idéntico enemigo como vecino llamando a las puertas, es la angustia que produce la inestabilidad laboral transformada en palpable miedo económico la que acojona a las capas más bajas de la pirámide social. Llegando incluso los efectos del acojone, a propiciar la renuncia individual a la utilización de derechos laborales básicos y a la aceptación de sueldos de miseria y horarios de final del siglo XIX. La clase media no es sorda, ni ciegan, ni tonta y gasta menos que un cepillo de iglesia de pueblo abandonao, viéndolas endevenir se parapeta y prepara su remojado por si un acaso oyen tronar en el porche. Mientras, la cúspide geométrica con su elevada casta, sin enemigo visible, invisible o indivisible, permanece ajena a todo posible peligro. Con la faldriquera carente de total sensibilidad al precio de las gasolinas, vive despreocupada y abstraída en su burbuja de champán cual si de un revival de locos años veinte se tratará.
Al mismo tiempo y en un especial aparte, bajo idénticas negativas circunstancias, los otros. Aquellos, que sin inmutarse deciden modelos de crecimiento milagrosos, cual ha de ser la fecha de nuestra jubilación y cuales nuestros incrementos salariales mientras se prestan dinero a sí mismo a interés cero. Los mismos, que de idéntico modo, viven a dos carrillos mientras el país se va llenando de cadáveres y desalojos y se tambalea el Estado del Bienestar . Son la casta de los incapaces de renunciar a un privilegio; transversales políticos y altos ejecutivos de cualquier ramo, ocupantes de múltiples asientos en consejos y órganos, que sin don de la obicuidad reconocido ven como su sueldo se reproduce asexualmente, tanto en cantidad como en número. Todo esto además de sonrojar, es subversivo.
En su día, Vassili Zaitsev acompañado de su punto de vista, perdón de mira, contuvo al enemigo nazi a las puertas del antiguo Lenningrado. Para aniquilar a estos otros enemigos será acaso necesario la inclusión del bueno de Vassili en el listado de solicitud para la resurrección. Oigan, to es pedirlo.
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