Mientras se discute si los futbolistas millonarios deben tributar a Hacienda como todo trabajador corriente y si, en el caso de que la respuesta sea positiva, hay que bajarles el IVA al 7%; en sectores tan estratégicos como el de los medios de comunicación prosigue la sangría sin que nadie, ni en el Gobierno ni en la oposición, haga nada al respecto.
Muchas de las empresas de comunicación que se lían a voces contra los presuntos planes de la CEOE no dan trigo en su seno y, de hecho, acumulan bastantes de las 5.000 víctimas de la recesión entre la tropa periodística. No demos nombres concretos, que se ponen levatiscos y lo mismo generan más problemas a los afectados, pero hya grupos que se inventan una cruzada contra el despedio libre y luego lo practican con fruición, como los hay que claman contra el aborto y luego marginan a quienes se quedan embarazadas.
Los dos casos más sonoros, por terminales, son los de Soitu.es y Zero, que simplemente han fallecido al calor de la crisis comercial. No eran los más importantes, pero sí los más revolucionarios por distintas razones: uno por quintaesenciar las nuevas tecnologías, tan consumidas como ruinosas; y el otro por dirigirse al sector poblacional al que se presentaba como paradigma del poder adquisitivo. Pues ni lo uno ni lo otro han servido de mucho, lo que viene a consagrar la pregunta del millón: si los medios tradicionales tienen los días contados, como dicen los agoreros con más interés que conocimiento; y los nuevos no dan un euro... ¿se avecinan tiempos de apagón informativo?
No parece que al PSOE o al PP les inquiete demasiado esto, a tenor de su resistencia a aprobar medidas tan razonables como las que se aplican en media Europa: los periódicos pagan un IVA de artículo de lujo, aun siéndolo de primera necesidad en toda democracia que se precie de serlo. Y así, vendrán nuevas malas noticias a sumarse a las ya conocidas, que en un breve resumen quedaría así:
* Entre Público, El Mundo y ABC han perdido su trabajo más de 200 periodistas. En El País la criba ha venido por las colaboraciones, aunque muchos de los que disfrutaban de ese estatus en realidad trabajaban como si fueran de plantilla.
* Un gratuito ha cerrado, el Metro, y otros dos reducen plantillas a ritmo imparable.
* Los eres en todas las televisiones, formales u oficiosos, están preparados: bien para cuando se concreten las fusiones; bien para reducir gastos el próximo año si se mantiene -y se mantendrá- la caída publicitaria.
* En Marca han caído más de veinte periodistas, y en el AS se está limpiado el staff de directivos.
* Varios periódicos locale sy provinciales viven en situación casi terminal, con dos cierres terribles ya en Granada y Guadalajara.
La lista es interminable, y la seguiremos ampliando. Aunque a la Asociación de la Prensa, madrileña y nacional, no parece inquietarle demasiado: advertir el problema lo advierten, pero de ahí a montar un cirio media un abismo. |