| Villalbilla; Granados |
| por Antonio R. Naranjo |
|
| MIÉRCOLES 16 DE DICIEMBRE DE 2009 A LAS 07:55 HORAS |
| Opinión > Política |
| |
|
|
|
Villalbilla se pronuncia Benidorm, aunque suena Sicilia a veces. No es la única peculiaridad: también se invierte allí la fábula del hombre y el asno, al ponerse la oveja delante del pastor, con un alcalde artista que ejerce el cargo desde la antítesis a su apellido. Es Borrego, pero dirige al rebaño atizándole con una vara de cerezo en las partes pudendas.
La solución a este caso, como a casi todos en la democracia municipal, pasa por una reforma que otorgue la alcaldía al partido más votado: España está llena de Villalbillas saqueadas por partidos minúsculos, tránsfugas de cemento armado, pactos de penumbra y acuerdos de medianoche que conculcan el sentido del voto ciudadano y consagran la sustitución del Ayuntamiento por el chiringo.
Mientras eso se hace, que se hará un poco antes de la reforma de la ley electoral que también algún día librará al Gobierno Central de turno del peaje nacionalista y sus derivadas financieras, sólo queda apelar a la decencia estética del Pacto Antitransfuguismo: es difícil que el pudor funcione con quien usa purines por colonia, caso del alcalde lanar en cuestión, pero sería inaceptable que no se intentara.
La vida y la historia están llenas de Borregos, de concejalillos mediocres que no saben escribir pero firman abultados cheques y de patadas a las urnas entre eructos autocomplacientes que ofenden y debilitan la confianza general del ciudadano en la política. Sólo hay un antídoto, decirle a este pavo, de una puñetera vez, que actúa solo, con su banda, sin otro amparo que su falta de vergüenza y su apego a la moqueta ajena. Si el PP del señor Granados sigue mirando para otro lado, será imposible ya no verle, para siempre, cubierto también de pura lana, erguido, con otra vara en la pezuña. |
|
|
| Comentarios |
| pater Noster |
|
| jueves 17 de diciembre de 2009 a las 00:48 horas |
Sr Naranjo, no hay que perder de vista a la muy pero que muy borrega Doña Ovina de la madrileña Comunidad, que es la que permite y deja actuar de esa guisa al anacleto Granados de Norit. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen, claro, pero no pasa nada, si lo hacen ellos, no se acaba el mundo ni se rompe España. Don Bartolomé, lo tiene bien cerca, pero parece que el hedor a él tampoco le llega.
Luego para hacer meritos, al estar un poco de capa caída la Merina, ella dicit;“ Zapatero el campeón del paro”, “el muerto es tuyo Presidente y tuyo será el funeral”, nosotros sólo vendremos a recoger los despojos, y seremos los magos que hagan revivir el País de los suicidios. Sencillamente, ella es “asina” de sencilla, si hay que sobresalir y hacerse notar ,se sobresale, aún diciendo barbaridades, hay que seguir haciendo parroquia, que del porvenir nunca se sabe, el puñado de votos bien merecen la patriótica estrategia de pacotilla y los desaires constitucionales. Con dos bemoles Espe de España. Que para eso tu, además de Churra lanuda, eres la Agustina del antiguo Reino de Aragón, y del poder liberal sabes un huevo. En Madrid no existe desempleo, bueno un 2% menos que en el resto del socialista reino del despilfarro, tampoco hay miseria, ni comedores de beneficencia, son caprichos de Caritas. El reino taifado de la Lacha es un vergel, que digo un oasis entre el desierto del Remendón.
Lo dicho la Negra Oveja es un lechado de honradez en su ortodoxia política, no sólo en la TeleNodal de todos, medio de comunicación nada sectario donde los haya, recibidor de mil premios a la objetividad y al pluralismo informativo. Ella pretende legislar una nueva Ley del Suelo, a buenas horas mangas verdes, ahora cuando los grandes creadores de riqueza ya se han hinchado y han destrozado todo lo destrozable, y las plusvalías de las recalificaciones nadie sabe donde han emigrado. En la Caja del Oso, mangoneo a dos manos por parte de “to cristo”, si tuyo era el reino y el poder , otorgado por el Estatuto y las leyes, por que te rajaste después querida, no te entendemos nada, amada Oveja. Los asuntos de las entidades locales no iban a ser menos en tu territorio de pastos , no podían escaparse al influjo de tu gran saber hacer en la gestión decente de la política, no es transfuguismo lo suyo, sencillamente les gustan los villorios y mandar en ellos, a la vieja usanza, vamos como siempre, o si o si.
Para acabar, no sé, a mi me parece que esta gran baladora está modorra y sólo se entera de lo que le parece y le viene en gana. Algún día tus propios compañeros te mandaran a pastar cardillos que tiernos no pinchan y están muy ricos. Al tiempo.
|
| Roberto Alcazar |
23torrejon@hotmail.com |
| miércoles 16 de diciembre de 2009 a las 23:27 horas |
PARA EL FALY. ¿has dicho sus chalets? y ademas las mil viviendas protegidas del Viso. A millon por vivienda, echalet la cuenta...
Hay jodios trasfugas, me hundiss, me hundiss... |
| EL FALY |
|
| miércoles 16 de diciembre de 2009 a las 19:29 horas |
| Eso, eso, fuera tránsfugas de Villalbilla y que me dejen construir mis chalets como me venga en gana, como antes... |
| Antitransfugas |
|
| miércoles 16 de diciembre de 2009 a las 14:05 horas |
Hay que convertir el Pacto contra el transfuguismo en Ley. Los partidos han demostrado sobradamente que son incapaces de cumplir lo que firman. Solo queda desear que los jueces sean capaces de poner orden en este desvergonzado mercado del transfuguismo político.
Pensar que Granados hará algo en este tema, es como pensar que Granados tiene la capacidad de pensar. Parece mentira que un ex alcalde, como ha sido Granados, no tenga la sensibilidad necesaria para intervenir, para pensar... |
| jose |
|
| miércoles 16 de diciembre de 2009 a las 10:07 horas |
Señor Borrego, perdió las elecciones.
admítalo y deje el ayuntamiento en manos de quien los ciudadanos elegimos. |
| Un señor de Madrid. |
|
| miércoles 16 de diciembre de 2009 a las 09:52 horas |
Los pilares del estado de derecho tambalean sumisos a los intereses particulares camuflados en la marca de partido. Respecto al llamado cuarto poder al no encontrar capacidad innovadora profesional, se somete a las subvenciones matrimoniales circunstanciales y el ciudadano asiste como un espectador distraido mientras le dejan en pelotas.
Tal vez será verdad aquello de que el fin justifica los medios. |
|
|
|
|
|
|