Política 'nini'
por Antonio R. Naranjo

MIÉRCOLES 27 DE ENERO DE 2010 A LAS 19:18 HORAS
Opinión > Política
 
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A todo se le pone nombre, pero la estupidez sigue sin encontrar rival en el arte de la sinonimia: ahora que se quiere rebajar la edad de elección del itinerario educativo a los 14 años, que es el eufemismo para intentar que no todo el mundo estudie y dejar de tirar dinero y perder oficios, irrumpe la generación nini, montada a lomos de la desesperanza.

Ni estudian ni trabajan, y aunque existe la tentación de que el término pudiera hacer referencia a concejales, liberados sindicales o asesores de toda laya, define en realidad a los chavales que hace un tiempo se hubieran ganado dos tortas y hoy reciben sesudos estudios sociológicos, pedantes programas de televisión y mastuerzas tertulias periodísticas.

Esa confusión no es privativa de los mozos contemporáneos, sino consecuencia de un credo general y generacional, transversal y muy asentado, que conjuga muy bien el verbo "pedir" y desconoce las declinaciones más elementales de su antítesis, "ofrecer".

En un país que carga en alcaldes de pedanía la responsabilidad de acoger un cementerio nuclear; que convierte en representante de los empresarios a un ludópata de los barbarismos; que sanciona a un portavoz por insultar a una compañera pero le mantiene en su puesto; que soporta el necionalismo y le forra los riñones; que descarta pensar en pensar si conviene pensar reformas a tiempo para imponerlas al final de mala manera y con más cadáveres en la colina; no es sensato cargar en primer lugar contra quienes, simplemente, han mamado esa impronta y la ven cada día en la pantalla, oronda, complaciente, ensimismada en su idiotez.

Empecemos por algo, señor ministro de Educación. Tal vez por el envío masivo de un pequeño gran libro de Javier Gomá publicado por Taurus. se llama "Ejemplaridad pública" y defiende algo sutilmente revolucionario: para empezar a empezar, llega con que cada ciudadano adopte una conducta cívica ejemplar, encabezados por las figuras públicas, sobre todo políticas. El objetivo es también elemental: recuperar ciertas referencias. Las que ahora hay, son nini casi todas: ni sirven ni valen, pero cuestan mucho.


Comentarios
O\Rei Popo
jueves 28 de enero de 2010 a las 12:33 horas
Ufff.
Me da frío negro pensar en el Sr. Naranjo como alcalde de Alcalá.

Dice ud. que habría que pedirle al Ministro de Educación el que reparta la obra de Gomá... lo cual podría ser bastante útil, no lo niego.

Pero cuando se han denostado tanto otras alternativas para modular eso que han llamado "Generación Ni-Ni" no termina de resultar creible su discurso.

El plasmar ciertas afinidades haciendo crítica de algo como la inclusión de la asignatura "Educación para la Ciudadanía" desde su germen inicial, para luego recomendar el uso académico de "Ejemplaridad pública", cuando menos chirría.

No puedo establecer una correlación entre la línea editorial de este diario y el pensamiento del Sr. Gomá porque este suele ser más discreto que usted en sus intervenciones públicas.

En todo caso, y aunque pueda incurrir en error de apreciación, del que me disculpo de antemano si eventualmente se diera, intuyo que debe estar más cercano el Sr. Gomá que el Sr. Gabilondo a esas afinidades de que hablaba y que en mi opinión tanto le exclavizan a usted y a un periódico, que por ser el único de carácter diario debería ser referencia de todos los alcalaínos, y no sólo solaz elemento político de unos pocos... pero claro, esto es tan sólo mi opinión.

LdF
jueves 28 de enero de 2010 a las 12:21 horas
Nada nuevo bajo el Sol.
Nuestros políticos han ido creando poco a poco una generación que no piensa, que sólo se informa por lo que ve por la televisión, que ven que pueden hacer cualquier cosa sin que les pase nada, que sus conductas antisociales hoy día son alabadas y están en boca de todos, que convertimos al asesino de Marta del Castillo en un nuevo 'latin lover', o que tratamos de elevar al asesino, torturador y violador llamado "el" Rafita, al estrellato 'belenestébico' que realmente es lo que vende. Todo por la pasta.
Cuando el 'iluminati' Maravall impuso la LOGSE, y obligó a todo el tramo de jóvenes de 14 a 16 años que no quería estudiar a hacer eso de la ESO, compartiendo aulas con otros que querían ir a la Universidad, y cargándose una aceptable FP que daba muchas salidas laborales, puso la primera piedra de esta generación a la que llaman 'nini', y que lo único que hacen es, literalmente, dar por culo.
Esa masa informe de jóvenes que tanto le interesa cuidar y conservar a nuestros políticos, entra directamente en la definición de estúpido que ya hace años puso sobre la mesa Carlo Cipolla en su "Allegro ma non tropo". Cipolla (el apellido le viene de familia, no se lo he puesto yo), decía algo así como que el estúpido es aquel que con sus acciones causa un perjuicio a los demás, sin procurarse para él un beneficio, e incluso a veces lo que obtiene es otro perjuicio para sí mismo.
Ese tipo de ciudadanos es el que interesa a los que mandan, y es el que interesa a los creadores de opinión masiva, porque se tragan todo lo que salga por la caja tonta dándolo por cierto pues...: "ha salido en la tele".
Si Zapatero dice que salimos de la crisis, y que hay brotes verdes (o capullos como dice ahora el dolido Cebrián), la masa se lo cree y le volverá a votar. Por lo que están ahí, y no debemos despreciar su poder.
Creo que algo debe de producir esta tierra española que habitamos, que contamina el entendimiento y hace que la densidad de estúpidos sea bastante más elevada que la media del planeta. Y creo que algo debe de producir la 'necionalista' Cataluña, para que el hecho diferencial se manifieste de tal modo que presentan los mayores índices de estupidez del ahora llamado Estado Español. Encabezados por un President que ahora reniega de lo que propuso cuando era 'menistro'.
Por cierto, lo del libro de la "Ejemplaridad pública" ya está inventado, pues hay por ahí una película que se llama "Cadena de favores", protagonizada por Kevin Spacey y Helen Hunt, que plantea en pequeña escala esa posibilidad. Y como es más que probable que nuestros 'ninipolíticos' no entiendan eso de "conducta cívica ejemplar", deberíamos de crear una fundación para explicárselo en plan Barrio Sésamo (subvencionada con cargo al erario público, ¡faltaría más!).
Antonio R. Naranjo
jueves 28 de enero de 2010 a las 09:46 horas
Oiga, yo querría ser García Márquez o Van Morrison o Kapucinsky, pero no me quiera usted tan poco como para pensar que mis frustraciones van por ahí. Me da que cualquiera de esas tres cosas estaban al alcance de todo homínido con algo de voluntad y ganas. No se preocupe, que si algún día me da por querer ser alcalde de mi pueblo se lo diré a usted el primero.
obsesión
miércoles 27 de enero de 2010 a las 21:34 horas
Joder Naranjo estás obsesinado....Ni estudian ni trabajan, y aunque existe la tentación de que el término pudiera hacer referencia a concejales, liberados sindicales o asesores de toda laya... sus nombres envenenan tus sueños. O tal vez es el reflejo inconsciente del que quiso ser y no pudo (concejal, asesor o funcionario sindicalista)

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