ANTONIO CAMPUZANO
Las cosas se están produciendo de tal modo que acabarán en pie de igualdad el Deuteronomio y el Financial Times. Llegará un momento en que la afición del Partido Popular interpretará casi con tanto oficio el texto del Antiguo Testamento como lo hace la izquierda oficial.
Llegará otro momento en que esa misma afición deletree con tanta pasión el texto bíblico como el “corán” de la información económica. Bien con la ayuda de Velarde Fuertes, José Varela, o la de Joaquín Almunia o incluso Joaquín Leguina. El presidente Zapatero es preso de las cifras. Es preso de la imagen.
Parece ser que se ha dado cuenta, un poco tarde, que cualquier “intromisión” en el exterior se banalizará y se amplificará de tal modo que ya ni penaliza el “detalle” de hablar en español delante de 3.500 personas que lo hacen habitualmente en inglés. Y la opinión de la caverna hace sus chanzas ingeniosas con olvido del suspenso en inglés de la política española desde que se instauró la singular “educación de la ciudadanía” en los usos políticos españoles, tras la muerte del general Franco.
Si bien Aznar, el deseado, hizo algún máster en aquella lengua demostrando una magnífica adaptación a la fonética de Arizona. Tal y como están las cosas, quizá lo mejor serían algunas recomendaciones emanadas desde la televisión más pública que nunca, en la que sin la interrupción consolidada ya de la ausencia de publicidad, se recomendase a distintas horas del día que las gentes pueden salir a la calle sin temor a actos de pillaje ni subversión alguna, puesto que la situación económica es delicada, pero es mucho mejor que la de los países del África subsahariana y la de los países de la Indonesia profunda.
Que las gentes de ETA siguen desmoronándose. Que Garzón no tiene por afán más prioritario resucitar a Francisco Franco. Y que Obama no va a invitar a Zapatero al Desayuno de la Oración en el año 2011. Que el Hotel Washington Milton, que quede claro, no ha tenido que ser desinsectado.
Es decir, que el asunto de las pensiones y su riesgo de agonía hasta acabar con la muerte de la institución ya viene de antiguo. Y que ese riesgo deja de envilecerse en el ambiente en coincidencia con la aparición del Partido Popular en labores de gobierno.
Entonces, en breves trimestres mágicos, la economía recupera su tono de siempre y vuelven los amaneceres radiantes. Ah, y queda terminantemente prohibida en unos cuantos días la cita siguiente del Deuteronomio 7,1: “Cuando Yahvé su Dios los haya asentado en la tierra que están a punto de ocupar y haya enviado a muchos infieles ante ustedes... deben derribarlos y exterminarlos. No deben llegar a ningún compromiso con ellos ni mostrarles misericordia".
Y Bartolo, como era de esperar, repite en nuestra ciudad de Alcalá. Eso sí, en nuestra ciudad, de momento, apenas se lee el Financial Times. |