| El corral de los gallinas |
| por Uno de la Muga |
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| VIERNES 12 DE MARZO DE 2010 A LAS 11:47 HORAS |
| Opinión > Cultura |
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Eugen Bertolt Friedrich Brecht (Augsburgo, 1898 – Berlín, 1956)
"Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.”
En una conversación con Margabel, una amiga batalladora vital, de las tierras vascas, sobre cómo atenazan los temores de cualquier tipo, se me vino a la mente esta imagen que desarrollo a continuación con un toque de ironía.
¡Qué dura es la vida de quien pretende huir del corral de los gallinas!
Es terrible mirar al cielo y ver que existen las nubes y que no puedes llegar a ellas y que se esfuman y que se diluyen y que...
Todos andan buscando gusanos con la cabeza humillada entre el estiércol maloliente. Engullen los gusanos. No por alimentarse. No. Hacen desaparecer los gusanos y los granos para evitar que germinen en los caminos. Picotean las flores y cacarean.
- "¿Qué habremos hecho los gallinas para merecer tal castigo? Tener alas y no poder volar. Correr grotescamente ante el peligro. No ver nunca la luna en su inmenso imperio negro y hablarle a solas y contarle nuestras cosas en silencio.
¡Qué envidia de los gorriones. Por lo menos, vuelan! ¡Qué envidia de los jilgueros que cantan! ¡Qué envidia de las águilas que besan el viento y nos amenazan!
Hundir una y otra vez el pico en el estiércol. Mirar siempre a la tierra. Encadenadas por sutiles hilos de seda. Esclavas del miedo, sumisas, sumergidas en la constante ignorancia."
Pero los gallinas oyen una voz interior que les grita: “¡Mirar y ver… ¿Estáis locos? Callad y comed Si queréis agua, bebed de los charcos y cloacas. No pretendáis nadar en el lago, ni esconderos en los nimbos, ni caminar sobre los cirros. Para vosotros, todo ello es nada.! ¡Al grueso gusano los ojos, al grueso gusano! ¡A rellenar las panzas y escardar con vuestras patas!”
Uno de la muga |
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| Comentarios |
| pater |
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| domingo 14 de marzo de 2010 a las 21:35 horas |
Además de orégano. El monte era: jara, tomillo, madroño, retama, brezo, aliaga, genista, espino blanco, acebuche, enebro, alcornoque, zarzamora, algarrobo, .... Mi patria transcurrió en su seno hasta la edad de Daniel el Mochuelo, personaje de El Camino del muy grande, único y libre Delibes. A la umbría ladera de una sierra se situaba mi pueblo, desde él, se divisaban paisajes cercanos e idénticos a los vistos por el Santo Inocente Azarías, el de la Milana Bonita, los remiendos en las prendas de pana no me son desconocidos. Paisajes repletos de “esmochas” encinas, de hoce de los futuros torreznos negros y del tolón tolón del retumbe lejano de las gordas esquilas de las rumiadoras componentes de las inmensas “vacás” ( vacadas), que sacando y metiendo su poderosa lengua daban cuenta de su verde alimento invernal. Estábamos sitiados de animales y plantas, domésticas y silvestres.
Conocí y participé de los últimos estertores de la durísima vida antigua. De lo cual me alegro un huevo. Ese conocimiento, me ayuda a no desubicarme y valorar en su justa medida lo que ahora tenemos.
Siempre un saludo Uno fronterizo.
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| uno de la muga |
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| sábado 13 de marzo de 2010 a las 20:30 horas |
amigo Pater:
También pasé temporadas de mi infancia en una aldea casi medieval, perdida en las montañas.
Bucólicos tiempos en los que todo el monte era orégano. |
| uno de la muga |
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| sábado 13 de marzo de 2010 a las 20:26 horas |
amigo vic:
Las gallinas echan huevos al nido mientras los gallos se pavonean. Los gallinas riegan temores por donde pasan.
Cada quien sabe que batallas está dispuesto a guerrear. Para mí una de las más interesantes es la batalla a la ignorancia. Guerrear con la lengua húmeda para conquistar armonías. |
| pater |
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| sábado 13 de marzo de 2010 a las 11:40 horas |
Magnifico manejo de la alegoría. Observo gratamente, que tampoco ellas (las musas) y el desodorante le han abandonado.
Pitas...pitas... pitas... Pitas....pitas ...pitas .De niño pase mucho tiempo observando a las gallinas, y su incesante picoteo acelerado casi nervioso a la búsqueda de alimento escarbando la tierra, también como las mamás enseñaban a los más pequeños recién eclosionados en esas artes de procurarse papeo. Me encantaban las gallinas del tinao . No así los gallinas, que ni de chico ni de mayor los aguanto. Siempre aborrecibles. Aunque puedan vivir mejor, allá ellos con sus gusanos.
Siempre un placer lo suyo, Uno fronterizo.
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| vic |
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| sábado 13 de marzo de 2010 a las 08:49 horas |
| ¿Qué lucha nos hace mejores y nos facilita la vida? Los temores, la batalla absurda, el miedo, la huida, realidades que siguen estancadas en la posibilidad. ¿La caverna o las castas? ¿La sobrealimentación y la seguridad en el tiempo del qué pasará, o por lo que pueda ocurrir? Lo único seguro es que estamos aquí y que nos moriremos en cualquier momento. ¿La insatisfación de no admitirnos tal y como somos? ¿Las miradas hacia el exterior sin comprendernos a nosotros mismos? Lo que hay, nos dan, nos dejan o podemos utilizar no nos pertenece. ¿Sentimientos desproporcionados de la posesión? Nosotros y nuestros límites y miserias. ¿Podemos limpiar nuestros propios excrementos y deperdicios humanos desde la reflexión? la tierra con todo lo que en ella existe, incluidas las personas, no nos pertenece, es nuestro sustento y debemos empezar a respetar. Amigo de la muga, todos estamos en esta realidad hasta las gallinas con sus gallos tienen su cometido. Gracias por estar ahí y un abrazo. Ah. salud. |
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