La red Twitter, uno de los servicios de miniblog e intercambio de mensajes con más seguimiento, cumplió ayer cuatro años. En este tiempo, Twitter se ha convertido en un verdadero fenómeno de masas. Cientos de miles de personas comentan, informan y se expresan en un máximo de 140 caracteres. Todo ello tras superarse el escepticismo inicial de muchos que ahora son usuarios compulsivos.
Considerado por algunos como uno de los diez hitos tecnológico de la primera década del siglo XXI, y temido por gobiernos como el de China o Irán, este servicio ha levantado un interés irresistible para empresas, medios, políticos, artistas, famosos, instituciones de todo tipo, ‘ciberdelincuentes’ y miles de jóvenes.
La sencillez en el uso y la gratuidad son las claves de su éxito y también de los riesgos que conlleva. La vulnerabilidad a la que se ven expuestos los usuarios, en especial los menores; el camuflaje de la identidad real, y la deshumanización por el alejamiento de las relaciones humanas, constituyen las debilidades de Twitter.
Pero hasta sus mayores detractores han de reconocer que se trata de una colosal plataforma de comunicación, con la inmensidad de posibilidades que ello representa. Así de paradójica es esta nueva era tecnológica, en el que la distancia y la cercanía son las dos caras del mismo tweet. Habrá que seguir explorándolo. |