El legado" de Jesús Monllaó se asoma a la vida de Inés, una joven tetrapléjica que lucha contra su fatal destino en la cama de un hospital. Toda la ira acumulada como consecuencia de su deplorable estado físico, la proyecta sobre su compañera de habitación, que está situada junto a la ventana, ya que considera ese lugar como un privilegio que otorga más calidad de vida.
Monllaó utiliza planos cenitales con los que la dinámica fotografía de Jordi Bransuela consigue penetrar en las reacciones desquiciadas de dos enfermas enclaustradas en un espacio hostil.
Las protagonistas de esta historia, Carlota Olcina, Mercé Rovira y Aida Folch, están condenadas a un esfuerzo mental que aporte algún aliento a sus vidas, como advierten muy gráficamente cuando señalan que “hay que agarrarse a un clavo ardiendo".
La ventana es el único objeto de deseo para Inés y lo deja muy claro cuando espeta a su compañera: “necesito mirar por esa ventana, ver el mundo real y no tener tu cara en el espejo". Es, por tanto, el único punto de contacto que la permite sentirse persona y que, tal vez, la ayude a asumir la enfermedad que padece y olvidar, definitivamente, ese sentimiento de agobio que expresa en otra escena: “¿cómo voy a sentirme mejor si ni siquiera me siento?".
El director configura un relato que se convierte en un duelo por la observación, una lucha psicológica sin tregua por alcanzar una libertad mínima, pero que en este contexto se transforma en algo sustancial: vislumbrar el cielo con los ojos.
En este entorno casi carcelario, el espejo sirve de elemento expansivo y comunicador. La brillante música de Ethan Lewis Maltby traslada sensaciones desgarradoras que dan vuelo a una película honesta y directa, que mantiene un equilibrio narrativo constante y un tono que recuerda a Avatar de Lluis Quilez.
Así pues, El legado cuenta la dificultad de una paciente para aceptar su paralización vital, pero también es una mirada de optimismo que apunta algunos detalles que, aunque puedan parecer nimios, ayudan a mantener la esperanza: “cada día hay alguien en una situación peor". En suma, una defensa de aquellas pequeñas cosas que cantara el maestro Serrat, a las que debemos aferrarnos para conseguir sentirnos vivos y dar gracias por ello. |