ALONSO GUERRERO
La Biblia, una de las fantasías que más ha perpetuado el materialismo en este mundo, llamo a esas horas posteriores a la muerte de Cristo el encantamiento de Viernes Santo. La Biblia nunca se lee como debe leerse, nunca dice lo que quiere decir, y nunca contesta a las preguntas que formulan los cristianos, sólo a las que ya se han contestado a sí mismos, como el I Ching, es decir, a las preguntas retóricas. Por eso necesita intérpretes, teólogos que se encargan de que lo simple continúe complicado, de que el conocimiento se confunda con la ignorancia. Los evangelistas fueron escritores barrocos y, cuando hablaron del mundo sin Cristo, de la tierra baldía que sucedió a su muerte, del mundo en stand by, en espera de que surgiese la esperanza, lo hicieron con la parábola de un encantamiento que transfiguró los cielos y demudó a los hombres.
Y así seguimos, aunque las cosas han cambiado bastante. Los encantamientos se han convertido en cosas de efectos especiales, y la sociedad es ahora mucho más política que la de judíos abertzales que mandó a la cruz a Cristo por ser un pelanas que hablaba de perdón, en lugar de independencia, que proponía la alianza de civilizaciones, igual que Zapatero, en lugar de flexibilizar el mercado laboral, soltar a las hadamadrinas del ICO y convertir a los cuatro millones de liberados sindicales que frecuentan las oficinas del paro en dignos trabajadores.
Sin embargo, algo hay que agradecerle a la Biblia. Sin ella ignoraríamos que no hemos dado un solo paso adelante. En tiempos de Cristo se sabía quiénes eran los sepulcros blanqueados, quiénes decían una cosa y pensaban la contraria. Ahora una de las incertidumbres de los españoles son los políticos. La política nos resulta insondable, no diferencia lo bueno de lo malo, la verdad de la mentira. La política es un facebook de gente amoral y comprada. Desearíamos volver a vivir ese encantamiento de Viernes Santo, esa espera transitada y enriquecida por la esperanza. El único problema es que todas las consultas electorales se celebran en sábado.
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