12/03/2010 (19:42)

ALONSO GUERRERO

Thomas Bernhard, el escritor austriaco, odiaba a Austria por ser un país de apoltronados. Fritz Zorn, otro escritor iracundo, odiaba a Suiza porque todos los suizos son ricos y, por tanto, quietistas. Las últimas tres generaciones de europeos con inquietudes han muerto, y siguen muriendo, de asco, por incapacidad para cambiar ni uno solo de los clichés y los prejuicios que narcotizan nuestras conciencias. Los europeos hemos perdido lo único que teníamos: aquello que nos separaba del resto del mundo, convulso y globalizado como una granja de pollos.


Los sondeos dan a Barbara Rosenkrantz, la última Eva Braun austriaca, el 26% de los votos en las próximas elecciones, así que Europa se acerca una vez más al reverso tenebroso de la extrema derecha. También España, el país más conformista de Europa, tiene su revés brutal y estereotipado. Hemos aceptado Bolonia, hemos empollado el socialismo más bobalicón de occidente y, de resultas de la política que aquí se hace, todos somos felices sin interrupción. Los europeos hemos alcanzado una banalidad culta y retroactiva que, si segrega gente consecuente, es gente que termina en la cárcel o suicidándose: a Sade lo recluyeron en el manicomio de Charenton por un exceso de clarividencia, La Rochelle colaboró con el partido nazi porque le pareció que era el único partido europeísta, y Céline, otro antisemita, reprochaba a los europeos que “la verdad ya no se lleva".

Optamos, periódicamente, por olvidar lo que nos ha traído hasta aquí. Nuestros políticos han descubierto que la mejor forma de ganar un escaño en Europa es que los europeos dejen de serlo. Ignorancia e incultura, falta de criterio, nacionalismo de destripaterrones y, sobre todo, populismo sin pueblo. Al europeo hay que emborracharlo para que vaya a votar, hay que mostrarle los dos únicos caminos que le quedan: o la felicidad o la verdad. Sólo en uno de ellos puede vivir sin leer, pero podría ser en ambos, así que confío en que don Fernando Galván, el nuevo rector de la Universidad de Alcalá,  utilice esos veinte puntos que le ha sacado a su oponente para acercarse a Erasmo.

11/03/2010 (17:43)

XAVIER COLÁS

 

Los varones blancos heterosexuales que hablan inglés y –¿o debería decir pero?– usan jerseys de rombos deberían saber que han puesto otra pica en Flandes: uno de los suyos mandará en la Universidad de Alcalá. Nos da la Cisneriana pocas sorpresas este mes, tal vez porque está cocinando disgustos al lento fuego de la democracia orgánica. Digo sorpresas nulas porque Manuel Gala señaló a Virgilio Zapatero en su día y éste señaló a Galván. Había más movimiento en El Movimiento, aunque en ambos el 18 de julio era siempre no laborable.  


Demos, lo primero, 100 o 200 días de gracia al nuevo inquilino del vientre de la ballena, igual que  a sus antecesores. Pero vaya por delante que nos hemos dado cuenta ya de que todos forman parte del mismo bolo alimenticio.  Virgilio Zapatero ha pasado del estómago del cetáceo cisneriano al plácido intestino grueso del bicho y Manuel Gala ha sido ya expulsado hasta de su despacho por una ventosidad financiera que no le hace justicia. Perdonen lo escatológico de mi explicación, pero ya que no logra uno perturbar la pesada digestión de las instituciones por lo menos habrá que comentar la jugada. 


Fundamental en Galván es que sepa escuchar, porque sesos ya gasta. Y que tenga valor para emprender –aunque no remate– aquello que es necesario. Si es posible, además, que tenga buen gusto para escoger sucesor. Pues está visto que son más contestatarias las lavadoras puestas en fila en los grandes almacenes que las cátedras de hogaño, que son las mismas que antaño. La Familia Real parece un movimiento asambleario. 


La derrota no es huérfana, tiene tres padres: Peinado, Alvar y Morilla. A los tres hay que agradecerles los capotazos de salón prestados y recordarles que aunque sus posaderas no hayan logrado aterrizar en tan noble butaca, hace ya tiempo que la sociedad los eligió para poner las luces largas y mirar lejos. Los adalides del cambio tienen que seguir diciendo lo que piensan y en este periódico han tenido barra libre. No hace falta ser catedrático de Biología Vegetal para darse cuenta de que ser otra vez flor de un día sería comportarse como un capullo.

10/03/2010 (18:13)

ÓSCAR SÁEZ

 

IU ha pedido la dimisión del obispo. Que estamos en crisis, por Dios. Tan preocupados que están por el paro no sé cómo se les ocurre. Lo raro ha sido, no que exija también la dimisión del Rey, sino que IU, republicanos confesos, haya criticado al prelado por cargar contra el monarca. Además, si jubilan al Rey, Zapatero tendrá que incrementar más aún el IVA. El presidente explicó que la subida de impuestos es para pagar a 500.000 parados, respuesta pesimista porque se entiende que no hay posibilidad de darles trabajo.

En cualquier caso, tampoco veo muy triste a Don Juan Carlos por lo que pueda pensar el obispo. Los medios monárquicos están más preocupados por las minifaldas de Letizia o por sus supertacones, que por el aborto. Son unos tiempos en los que la imagen manda para sumar adeptos a la causa. En la política, en la monarquía, en la Iglesia... De hecho, no se sorprendan si un día, estando en casa, le llama una confesión religiosa en ese ‘terrorismo casero' típico de las compañías de telefonía a la hora de la siesta.

- ¿Es usted creyente?

- Sí, pero ya tengo mi religión, estoy feliz con mi dios, gracias.

- Pero le ofrecemos mejores condiciones: dos vidas eternas más allá del cielo y una conexión ultrarrápida con el más allá. Por supuesto, con un antivirus gratis contra el aborto y la eutanasia.

Aún no ha pasado, pero pasará. Las ideas o las creencias han dejado de ser importantes. Si tienes un buen titular o una buena sonrisa, lo tienes hecho. Por eso, Rajoy lo tiene tan crudo, aunque más de uno piense que no sólo no tiene la sonrisa, sino tampoco la idea.

Por no hablar de la Universidad de Alcalá, la institución del saber, del saber a quién votar, porque de ideas se ha discutido más bien poco en estas elecciones. Entre tortilladas y carteles ofensivos, la institución del conocimiento no ha dado a conocer sus propuestas, quizás porque no las tuviera o porque quizás en este caso no le interesara divulgarlas. Si este es el nivel del futuro de la Universidad, que dios nos pille confesados. Luego que no nos sorprenda que nos llamen por teléfono a la hora de la siesta.

PD.
Esta semana no hay chiste porque las elecciones a rector ya lo han sido.

9/03/2010 (18:52)

PEDRO P. HINOJOS

El arte del poder es el título de la nueva e insólita exposición temporal del Museo del Prado. Una treintena de retratos formidables de maestros como Tiziano, Rubens o Velázquez compartirán espacio con las históricas armaduras que blindaron a los reyes y príncipes europeos entre los siglos XVI y XVIII.

En la armería del Palacio Real se exhiben de forma permanente algunas de estas piezas, verdaderas joyas de artesano fino destinadas a simbolizar la fortaleza guerrera y el poderío de los reyes en los tiempos de la monarquía absoluta. Pero los tiempos, por fortuna, son variables. También para los soberanos.

Estas corazas de superhéroe apenas dan en el presente para vestir y calzar de metal a alguno de los nietos y nietas de nuestro Rey que, al igual que el Príncipe, gasta tallas de ala-pívot. Ahora van a pecho descubierto y sin más espada que las normas constitucionales que les acomodan trabajosamente en nuestro Estado de Derecho, a la vez que mantienen privilegios y sustentan tradiciones que envejecen de puro anacronismo día a día.

Y en esas ha llegado nuestro obispo y le ha sacado varias astillas al sillón del trono cada vez más amenazado por la polilla, recordándole al Rey que “coopera con el mal” dando su aprobación a la Ley del Aborto.

Por supuesto, el chorreo ha ido para el prelado complutense, a pesar de que hace y dice lo que debe desde su negociado celestial. Apenas se han echado cuentas de la pequeña gran contradicción que representa un monarca que firma con una mano las leyes cívicas y soberanas y con la otra agarra un cirio o coge del brazo a la Reina con mantilla. Y casi mejor que sea así, al menos ahora que otros agobios más acuciantes nos traen a todos de cabeza.

Pero estas paradojas no pueden existir a perpetuidad. O sí. En la galería de retratos del Museo del Prado y en el surtido de lorigas del Palacio Real, por lo menos, tienen toda la eternidad por delante.

9/03/2010 (09:38)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

La vida en Madrid supera los seis megas de velocidad, pero pisando cáscaras de gambas y tirando cañas. Basta cualquier debate para encender la polémica metropolitana y provinciana. De la misma manera que la Gran Vía, esa calle nacida para ser Broadway y enterrar el casticismo encenderá pronto las velas de su centenario, en el foro se rescata la discusión universal sin tarta de cumpleaños.

 

Siempre lo mismo, del Madrid que despierta envidias por ser polo de atracción del centralismo más rancio al Madrid amado, ese que dicen que lleva directamente al cielo y en el que las niñas ya no quieren ser princesas (gracias Sabina, por la frase). Si hace unas décadas la discusión que encendía las tertulias la protagonizaban la rivalidad en los cosos taurinos entre Joselito y Juan Belmonte, ahora vuelven a ser los toros. Será que ya hay billetes de ida y vuelta para viajar en el tiempo.

 

En Barcelona se debate la prohibición de las corridas simplemente porque huele a español. Es como liarse a pedradas contra el toro de Osborne, pero no porque a los impulsores de esta iniciativa les interese el bienestar del animal. Y mientras, en Madrid se echa un capote a los astados para que las corridas sean como la Puerta de Alcalá.

 

¿A ver quien les tira ahora una piedra? Al trullo por atentar contra el patrimonio. Si no fuera porque estamos en 2010 pensaría que tras la huelga de RTVE y el eterno debate toros sí, toros no habríamos vuelto al pasado, a calzar las botas de Segarra y jugar en descampados, a soñar con Ava Gardner de juerga infinita en Chicote y celosos por sus revolcones con Luis Miguel Dominguín en un chalet de la colonia del Viso.

 

Son retazos del Madrid en blanco y negro, del estraperlista, del de las lumis de postín con las que compartir una paella en El Riscal, de las timbas en los bajos del teatro Bellas Artes o el olor de Pasapoga impregnado en la ropa. El otro día encendí la tele, puse la Primera Cadena y me encontré con Paco Martínez Soria y Manolo Escobar. No entendía nada. Añoré a las locutoras de continuidad y hasta esperé, en balde, que Mariano Medina hablara de borrascas.

 

Sólo faltó que Ana Pastor en Los Desayunos de TVE informara de la visita de Ike Eisenhower, del espontáneo que se echó al ruedo para hacer el salto de la rana o la bomba de Palomares. Pero Pastor no tuvo programa. Ahora que llega la TDT la huelga en RTVE fue la mejor manera de homenajear el pasado en medio de los estertores de lo analógico.

8/03/2010 (11:51)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Esperanza Aguirre ha ido más allá del toro de Osborne. Estas siluetas fantasmagóricas con aire espectral que vigilan todos nuestros viajes a la playa o a la montaña, con esa visión tridimensional del diseño universal, nada que ver con la mirada lateral de los toros de verdad, según la confesión de los profesionales del toreo.

Así, mientras en el parlamento catalán Joselito exhibía unas patillas de torero al lado de ese rostro “escuchimizao" de muchos espadas, un señor hacía lo propio con un estoque de matar, con su curva y todo, que daba la impresión de no ser de los reglamentarios, de los que pesan de verdad. Y entre tanto en Alcalá, toda la comunidad universitaria reflexionaba sobre el rector idóneo.

Y en medio de todo ello, la presidenta Aguirre, propietaria de un abono en la andanada de sombra de la plaza de Las Ventas, coso con un hueco en el Registro de la Propiedad a nombre de la Comunidad de Madrid, ha decretado el inicio de los trámites para la declaración de los toros como Bien de Interés Cultural. O sea, un espectáculo, una actividad, sobre la que los ojos del Estado ya tienen una tarea de protección, de tutela, de estar pendiente. 


Al mismo, pues, que las catedrales, que los espacios naturales, que las laderas de los volcanes, que las cuevas con estalactitas y/o estalagmitas. Esperanza es así, cuando menos te esperas te dice “cuando vengas a Madrid, chulapa mía, voy a hacerte emperatriz de Lavapiés". Con los toros ha hecho a sus seguidores y no tanto soberanos de su “Lavapiés" particular, que no es otra cosa que hacerse un espacio suyo, cómodo, personal, difícil de transferir, enteramente político, y con una innegable proyección hacia el dominio del Estado ése que tiene que decir sí a su propuesta reguladora, el Estado español, al que aspira y por el que desespera.

Esperanza quiere Las Ventas, la Maestranza, el coso de Nimes, la Monumental de México, lo quiere todo. Y ha visto la ocasión de ponerse la montera por mundo.

5/03/2010 (19:50)

ALONSO GUERRERO

 

Acaba de divulgarse un dato que sería escalofriante, si pudiéramos interpretarlo: el número de suicidas supera ya al de muertos en carretera. Como este no es un país de terremotos, los suicidas son el primer colectivo candidato a entrar en el Libro Guinnes de los Récords. Es el lobby que cuela a más gente en el otro mundo, con el menor número de explicaciones. La psicología y toda su nomenclatura están para que nada se sepa de los motivos que peor prensa darían a los que aún estamos en disposición de rozar la felicidad, si viéramos todos los días los culebrones de sobremesa y compráramos los libros de Paulo Coelho.

Nuestras maravillosas coberturas sociales están dispuestas para que seamos felices y comamos perdices.  Sin embargo, la gente se suicida, a pesar de lo desconcertante que resulta marcharse, dejando la llave de casa metida en la pecera. El siglo XX fue el siglo de los suicidios forzosos, como el de Benjamin o el de La Rochelle, y el XXI va a ser el de los suicidios elegidos por descarte. Suicidarse va a resultar lo menos malo, como la democracia. No hay nada más interesante que hacer o, al menos, nada que pueda librar a tanta gente de la extrema fatiga que padece. El suicidio, como el primer amor, es lo más involuntario que tenemos a mano.

Sobre un tema tan espinoso, las únicas estadísticas son numéricas. Las causas no van a engrosar ningún dossier, así que cada año los suicidas se dan de baja en el padrón municipal, en los censos de votantes, que son otros colectivos que tampoco dan, ni sospecho que tienen, ninguna explicación sobre lo que hacen. Igual que los suicidas románticos, encabezados por Chatterton y el pobre Werther, el suicida moderno ha alcanzado, por fin, el aburrimiento supremo. Ya no hace falta que una mujer nos diga que no. Ahora sólo necesitamos que nos lo diga el espejo, el extracto bancario, la trayectoria de nuestro equipo o cualquiera de esas débiles estrellitas que alumbran nuestras vidas hasta que llega la nómina.

4/03/2010 (20:12)

XAVIER COLÁS

 

El cabrón neocon español anda salido de madre. Adora al Tío Sam porque las armas, como la picha, están para usarlas. Qué fastidio que el PSOE se apunte a algunas guerras como la de Afganistán y a otras no, creíamos que todo ese desierto era igual pero nos salieron melindrosos los sociatas. Llegado el caso el cabrón neocón le quita los calzones a Willy Toledo y se los pone en la cabeza porque “todas las guerras son iguales". El actorcito está en contra de todas las batallas, y esto le ha servido –paradoja– para que le abrazasen los que siguen a EEUU en sus aventuras. Lo que sea con tal de que no saque pecho ZP ni el negrata que manda en la Casa Blanca: jodidos niños antipatriotas. Hablaba Willy contra Afganistán y se desataba la ovación general de los que se apuntan, literalmente, a cualquier bombardeo. Pero no se apuren con la llamadita a Gráficas Génova para hacerle un carnet del partido: resulta que ahora se muere un preso en Cuba tras una huelga de hambre y Willy dice que en las cárceles de la isla hay mucho terrorista y no tanto disidente. Te parece bonito, Willy, el disgusto que les has dado a los liberales, que pensaban que el palestino que llevas al cuello se lo habías robado a una tía monja que tienes en Burgos. Pues va a ser que Stalin no es una ciudad de Iowa...

 

Los peperos ven la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio, lo admito. Les sacas el tema de ZP y asoman los espumarajos por la boca. Pero mencionas a Rajoy y lo ponen a caer de un burro: de votar dos veces seguidas a un tipo pasan a casi desearle la muerte sólo porque, como todo el mundo, no quiere dejar el curro. Joder con la derecha.

 

Igual les pasa con las huelgas. Para ellos nunca está el país para protestas y desorden: habrá que dejar que Suiza o el barrio de Bel Air las organicen por nosotros. Eso no quita para que ande el cabrón neocón con el corazón partido: huelgas no, pero ya podrían hacerle una a ZP con la que está cayendo. Hombre, las huelgas no se inventaron para luchar contra el chaparrón ni contra el cáncer. No se hacen contra las crisis, que no las crean los gobiernos –y parece mentira que no lo entiendan los librecambistas del laissez faire– sino contra las medidas para paliarlas.  


El memo de presidente que tenemos necesita una moción de censura o un urnazo en la cabeza. Pero como Afganistán, Cuba o la crisis dependan de los otros fuckers y sus suplentes habrá que darles una enciclopedia antes. Y por su bien, un bozal.

3/03/2010 (17:53)

ÓSCAR SÁEZ


Próxima parada: Plaza de Cervantes. Bartolo quiere ahora que el Metro llegue a Alcalá. El alcalde pedirá el Metro a Esperanza Aguirre, que en 2003 prometió convertir a Alcalá y su Universidad en Oxford. Pese a que tiene sus 500 años de historia, no nos ha llegado ni para obtener un Campus de Excelencia en unos Cuarteles ahuecados.

 

Ni Oxford, ni Capitalidad Cultural, ni Ryder Cup. Cansado de soñar con musas sin siquiera tener un buen teatro, Bartolo ha explicado que antes de exigir el Metro había que esperar a que se solucionaran los asuntos terrestres -Fiat y A-2-, que no los terrenales. Una vez resueltos se solicita el Metro en una precampaña que se presume kilométrica.

 

¿Pero para qué el Metro? Desde luego, tiene más enganche electoral prometer el Metro que pedir más Civis. ¿Pero no sería suficiente con que pusieran más trenes directos, y más con la futura línea férrea que nos unirá con la Avenida de América y con la conexión a Chamartín a través del Metro en Torrejón? ¿No sería mejor que esos 250 millones -inversión prevista en Torrejón- se destinaran a enterrar las vías lo que transformaría definitivamente la ciudad?

 

Demandar que llegue el Metro a Alcalá es como pedir un circuito de F-1 o un estadio de Primera, cosas que estarían de recopetín, pero que no son prioritarias. El principal problema de Alcalá no será el transporte y más si se solucionan los atascos en la Fiat y en la A-2, se ponen más trenes directos para ir a Madrid y se hace una remodelación decente de la línea de autobuses.

 

Un gran teatro, un gran auditorio, una conexión con Barajas, aprovechar el río Henares -porque sí, señores Alcalá tiene río-, o dar vida al Centro deben ser líneas prioritarias. Claro que supongo también que Bartolo no es tonto y sabe a estas alturas de partido que el único modo de sacar la próxima legislatura 250 millones de euros a la Comunidad de Madrid es con la llegada del Metro, ya que en cada campaña electoral la promesa de ampliación de la red es el pan nuestro de cada día. 


Y es que Alcalá es como el chiste que les cuento hoy contra la crisis.
- ¿Por qué esta triste el cuaderno de matemáticas?
-Porque tiene muchos problemas.

2/03/2010 (18:30)

PEDRO P. HINOJOS

La tierra sigue temblando aunque esta vez ha encontrado un Estado avanzado en la superficie cuarteada: el alargado y estrecho territorio de Chile, una de las locomotoras de Sudamérica. Las diferencias con hecatombes como la de Haití no sólo se perciben en la existencia de servicios de emergencia, con policías, bomberos, médicos, ambulancias y hospitales en condiciones, prestos a combatir la calamidad. También están en el talante civilizado con el que ha afrontado el desastre la clase gobernante.

 

El canciller chileno Mariano Fernández pidió este fin de semana a todos los que países que se ofrecieron de inmediato a ayudar que no enviaran auxilio material ni humano hasta no determinar el alcance de la destrucción. La justificación del diplomático fue un monumento al sentido común y a la honradez: “No queremos que se distraiga ayuda a ningún país, y en el caso de Chile, una ayuda que llega sin haberse definido, ayuda bien poco".

 

Reconforta saber que aún hay rincones en este mundo donde de vez en cuando brilla la decencia en su versión más humanitaria. Y es que las catástrofes ponen a prueba a las naciones; sacan lo peor, lo mejor y todo lo contrario.

 

Hace unos años, los dirigentes de la democracia popular de Corea del Norte, por ejemplo, no tuvieron reparos en subir el telón de su paraíso al pedir a Alemania, en plena crisis de las vacas locas, que les enviaran todos los animales sacrificados que estaban mandando al crematorio; la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, pensaban Kim Jong-il y sus secuaces, no podía ser peor que el hambre que mataba a su población por miles.

 

Y hace aún más años, en Holanda, se paralizó de dolor el país entero al estrellarse un avión israelí en un barrio popular de Amsterdam: durante unos minutos, de norte a sur y de este a oeste no se escuchó más sonido que el de las campanas tocando en memoria de las víctimas.

 

También aquí en España la sociedad estuvo a la altura en las horas y días que siguieron al agujero negro del 11-M. Hoy se hace todo lo posible por olvidar aquel terremoto. Ojalá en Chile no ocurra lo mismo. La unidad institucional y la fraternidad es la única herencia digna de una catástrofe. Sólo hay que tener el corazón suficiente para saber aprovecharla.

1/03/2010 (18:44)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Los meteorólogos de eso que llaman agencias de calificación de riesgo siguen pronosticando nubarrones para la economía española. Los malo es que esta borrasca no es chirimiri, tiene forma de ciclón y sus vientos hacen que el temporal económico gire en sentido contrario a las agujas del reloj a cuenta de la deuda pública.

 

Mientras tanto, sigue habiendo gente que vive en su mundo paralelo, con su discurso cañí y presumiendo que aquí es donde mejor se vive, donde mejor se come y donde bla, bla, bla. El enriquecimiento fácil basado en un crecimiento insostenible del ladrillo tiene las mismas consecuencias que una subida o bajada repentina de la presión atmosférica. Aquí no se ha mirado a diario el barómetro, tan sólo la cuenta corriente y la caja B.

 

Ahora nos dan hasta en el carnet de identidad y para colmo nuestro mejor aliado, el sol, parece que nos da la espalda y el invierno azota con su peor cara. Lo último ha sido eso que llaman tormenta perfecta, que ha barrido la Península con vientos huracanados y lluvias. No nos falta de nada. Imagino que a los meteorólogos les pone cachondos una ciclogénesis explosiva, un fenómeno meteorológico único que no se suele dar con frecuencia y que se traduce en vientos que superan los cien kilómetros por hora capaces de arrancar tejados, lluvia por un tubo y alerta en casi todas las provincias españolas.

 

Aunque los meteorólogos se vengan arriba por algo así, muchas personas en Cádiz o Córdoba, por ejemplo, se han pasado las últimas noches mirando el cielo, con la fregona y el cubo en una mano y un rosario en la otra. Aunque hayan puesto velas a la Virgen del Rocío o San Pancracio tras las recientes inundaciones de muchas de sus casas, para ellos llueve sobre mojado. Agua y barro, del dormitorio al comedor. Terrible.

 

En esta misma columna, con patente de corso y libre de impuestos, ya me referí en alguna ocasión a un viejo amigo. Ahora me acabo de enterar que también le ha dado por leer las esquelas y los obituarios en el periódico. Será porque se hace mayor. Pero lo único que le importa es la información del tiempo. Cada mañana, cuando toma un café frente al mar en Alicante, abre el periódico por la misma página, la del Tiempo, analiza el mapa de isobaras y suelta el pronóstico: "Con esta borrasca en el Golfo de Cádiz, aquí llueve mañana". Y lo clava siempre. Lo malo es que apenas le hacen caso.

28/02/2010 (23:50)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Alcalá en el mes de mayo próximo puede afrontar una verdadera prueba de fuego. A finales de ese mes, y en la ciudad de Oslo, el natal Daniel Diges representará a España en el  festival de Eurovisión.

 

Hasta ahí bien, pues la proporción de su intervención en Alcalá no sólo no provocará desmanes, sino que incluso permitirá que se hable de la ciudad, aunque sea bien. El problema reside en la capacidad de la ciudad para la movilización que tenga que ver con Diges antes del evento.

 

El personaje protagonista, el cantante, empieza bien, pues en su entrevista con Cristina Martínez, tiende al diminutivo: dice su tema es Algo pequeñito, que su canción esta compuesta por Jesús Cañadilla, a quien define como un “monstruito". Es decir, que se proyecta a la evitación de la molestia, no quiere herir la sensibilidad de la ciudad. Discreto a la par que elegante.

 

El problema puede venir de la inercia de la ciudad ante esta realidad, la de Eurovisión. De momento, se está en la onda da la recomendación de protagonismo para el alcalde. Malo. A partir de aquí, sálvese al primer edil Bartolo, pero no a sus asesores, que intentarán la visibilidad del alcalde con el cantante en foros, tribunas y platós.

 

Quién sabe si ya habrá encargo de escenarios para eventos desde los que se irradie apoyo incondicional a Diges, desde los que se proclame la identidad nacional de Alcalá de Henares: por allá una tarima, por aquí una trasera, quizá una balconada, o una carroza en versión floreada, tal vez una barricada, con sus letras de molde, con sus trabajos de diseño, si son muy creativos mejor. Y las cuñas radiofónicas, y el orgullo patrio, y Manolo el del Bombo. Alabado sea el asesor que retire a tiempo al alcalde de ese material de frenopático.

 

Quien más, quien menos, preguntará antes o después en la capital de Noruega, si esa ciudad en la que salen todos esos fundamentalistas de la costrada al lado de Diges, es la misma Alcalá que compite por la capitalidad cultural de dentro de unos años. Tampoco se descarta el lanzamiento cierto al estrellato que depara el pregón de fiestas, con José Luis Uribarri como fiel escudero del hombre de los rizos llamado Daniel Diges.

 

Este aquelarre puede ser postergado con arte y oficio, sin que apenas se note. Un poquito de colección de Los Madrazo por aquí, una estupenda selección de citas teatrales por allá, festival de clásicos de obligado cumplimiento. Lo que se llama en lenguaje futbolístico esquema de contención para paliar los desastres sobrevenidos por un “eurovisionazo” tan imprevisto.

26/02/2010 (19:27)

ALONSO GUERRERO


Este final de legislatura ha devuelto a España al debate novecentista. Digo final de legislatura, porque no queda nada que no sea previsible de aquí a que Zapatero, pese a lo simpático que cae a los sindicatos y a los banqueros, pese a su perfil de joven y flemático graduado en ESO que pega chicles en la sillería del Congreso, la casque, la diñe, la palme, líe el petate, críe malvas, políticamente hablando, claro. Entonces habrá que recuperar el regeneracionismo y, lejos de su influencia, quizá la turba se ponga a pensar en qué es realmente ser socialista.

Quedará un país de sobornados, de vedetes sin Pasapoga, de chisteras sin lustre, un país de gente incapaz de explicarse cómo fue capaz de conformarse con tanto, de comulgar con ruedas de molino, de aceptar las conclusiones del 11-M, de jugar en la misma mesa con un tahúr de izquierdas y otro de la SGAE,  de improvisar una educación y una universidad de sindicato vertical. Un falansterio de cesantes políticos, en eso quedará este país de conformistas en conserva, este país de políticos desviados, como los clientes de aquellas prostitutas del XVIII que llegaban vírgenes a los 60 años.

¿Cómo es posible que el Sombrerero Loco haya dado sentido a tanta ideología sin sustancia? Sin duda, mucha gente se lo preguntará. Quizá vivamos en un país de Sombrereros, y él sea el primero entre iguales. Tim Burton podría hacer una buena caricatura de nuestro socialismo, ya que la reforma educativa, forjada por pintores daltónicos, nos ha quitado la capacidad de leer a Lewis Carrol. Si nuestra juventud poseyera todavía algo de comprensión lectora, comprobaría que Leire Pajín siempre repite a la Reina Roja: “Que le corten la cabeza", que el propio Sombrero llega tarde a casi todo, incluido su entierro: “¡Dios mío! Este reloj lleva dos días de retraso!". En cuanto a los mutualistas que lo votaron, habría que contestarles lo que explicaron a Alicia cuando vio dormido al Rey Rojo: “Eres una figura de su sueño. Cuando ese Rey despierte, te apagarás como una vela".

25/02/2010 (16:56)

XAVIER COLÁS

 

Hay días en los que Aznar sale con la mejor intención de casa y acaba haciendo el fuckyou a unos tipos que lo llaman fascista y asesino: el sentido del humor también tiene sus horas bajas. Pero los melenuditos que silbaron e insultaron a nuestro fatídico y engreído ex presidente están escocidos cual doncella ofendida al ver el grosero gesto del fachisoletano. Tal vez pensaron estos rebeldes que, en agradecimiento a sus moderados calificativos nacidos de la crítica más constructiva, el bajito del bigote se acercaría a ellos y se abriría la bragueta dejando brotar un manantial bifurcado de colonia Calvin Klein para ellos y PantenePro-V para ellas. El momento sería refrescante y tierno, aunque no tanto como para compartirlo con mamá cuando vayan a su keli a devolverle los tupper sin fregar.

La verdad es que la de antisistema es una vida muy desagradecida. No puede uno ver tranquilo el furgol porque hay que terminar la pancarta para mañana. Como lo del mecenazgo está fatal, los cafeses de la cantina para preparar la jugada corren por cuenta de cada uno de estos agentes perroflauta. Si algún día se tercia, hay que quemar una bandera española, israelí o americana que no salen baratas y menos cuando la gasofa está por las nubes. Pero lo más duro es que después de tomarse estas molestias con ánimo tan altruista estos chicos silben, cubran de abucheos, llamen fascista, asesino e hijoputa al pollastre y éste tenga la osadía y la mala educación de hacertes una peineta con el dedo corazón.

Claro, nuestros guerreros del antifaz se han quedado alucinados con tal falta de educación, y están en un tris de colgar el pañuelo palestino y mandar la utopía a freir espárragos. Porque encima de que van llamando fascista y asesino a hijoputas como Aznar sin cobrar un duro, sólo por amor a los demás, se tienen que volver a casa con su sensibilidad zaherida por un grosero gesto que ha empobrecido el noble y moderado debate que pretendían entablar con la sociedad.

Pido desde aquí a los peperos que traten con más cariño a estos cachorritos. Son asustadizos y sensibles, y los cambios de humor pueden afectar al número de cópulas que realizan por año, igual que le sucede a los macacos en cautividad. Sería una pena que se extinguiese esta especie, tan necesaria para la cadena alimentaria de los medios de comunicación y de las mejores tiendas de ropa de Fuencarral. Son criaturas de Dios.

23/02/2010 (18:51)

PEDRO P. HINOJOS

Entre las volutas de humo de sus inseparables cigarrillos Récord, don Faustino se empeñó en meternos la ciencia en nuestras tiernas molleras de quinto de EGB. Nos enseñó a tocar la flauta no para cultivar nuestro oído musical sino para demostrarnos el funcionamiento del sistema respiratorio, hasta el punto de que hubo quien aprendió a tocarla con la nariz.

También nos dictó el pasaje de Cien años de soledad en el que Aureliano Buendía conoce el hielo (“...dio un paso hacia adelante, puso la mano y la retiró en el acto. “Está hirviendo", exclamó asustado.") y prometió un diez al que le explicara el fenómeno descrito. Unos días después, Salvador, uno de los lumbreras de la clase, proclamó que tenía la respuesta: “Es que el hielo quema".

Don Faustino le dio la enhorabuena y le puso el diez sin más comentario, ante la mirada bovina del resto de la clase. Pero su lección más inolvidable fue la del nacimiento del universo. Don Faustino se apasionaba con la astronomía, aunque era consciente de que no entendíamos ni papa. Pero no le importaba; se gustaba hablándonos del tamaño del sol, de la Osa Mayor, de los viajes a Marte o de los cometas, entre calada y calada. Hasta que un día le dio por explicarnos el Big Bang : “Hace muchísimo tiempo explotó una gran bola de energía y todos los pedazos de esa explosión es lo que forma hoy el universo. Todavía estamos explotando, vamos disparados por el espacio viajando sobre la Tierra, pero llegará un día en que dejemos de explotar, y todo comenzará a retroceder, volveremos al comienzo, a recogernos en la bola del principio, que es la Nada".

Don Faustino lo soltó así y nadie tuvo el valor de preguntarle cuándo dejaríamos de explotar porque el pánico colectivo nos dictaba que sería pasado mañana o al otro a más tardar. Algunas niñas comenzaron a llorar incluso. Don Faustino bajó entonces de las nubeS de su pitillo y vio las caras de susto que tenía delante. Comprendió y nos calmó a su modo. “¿Pero cómo os podéis creer que esto va a pasar ya? El universo es tan grande en todo que es como si no tuviera fin. Pero no hay que tenerle miedo. Está lleno de cosas bonitas". Y abrió uno de sus libros y nos enseñó la foto de una nube de humo arcoiris. “Esta es la nebulosa de Orión, ¿a que es una preciosidad", dijo con la colilla entre los labios y los ojos medio cerrados.

La misma nebulosa se puede ver ahora en gran formato en el claustro del Instituto Cervantes, dentro de la exposición Sorpresas del cosmos. Y en torno a ella parece que flota una nubecilla de espeso tabaco negro.

22/02/2010 (19:40)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

La retranca sale estos días de vinos por las calles de Lugo. En la ciudad bimilenaria ya se sabe que también se puede morir de éxito. Se han quedado sin su más ilustre vecino putativo, Jaime de Marichalar, ex Duque de Lugo. Su apellido noble y su cuento de príncipe no ha tenido final feliz. Ya no sale ni en la foto. Ni siquiera detrás de un burladero inmortalizado en cera.

 

Con su divorcio ha firmado su expulsión del paraíso terrenal, y su primogénito ya será más Felipe que Froilán. Al menos, lo que se comenta entre vinos y tapas es que el duque ha muerto (metafóricamente, claro) de éxito, entre esencias de Loewe y pasarelas de pret à porter. En el escalafón hacia el cielo ya hay pretendientes. En este caso, hay dos. Ambos han correteado en sus años mozos junto a la maravillosa muralla romana de Lugo.

 

Cuando les llegue la hora también podrán morir de éxito. Depende de ellos. Pepiño ha dejado de ser Pepiño para ser José y Goya habla gallego ante los señores de Castilla. José Blanco y Luis Tosar son gallegos, pero de los que suben escaleras. Rompen el tópico de encontrarse a un hijo de Breogán en una escalera y no saber si sube o baja. Ellos van hacia arriba. No han llegado a la azotea, pero cotizan al alza.

 

El ministro de Fomento es el peso pesado del Gobierno de Zapatero. Es el que llevará la voz cantante de esa troika socialista anticrisis que se sentará con la oposición para tratar de arreglar el desaguisado de la economía. Hasta hace poco era poco menos que “el tonto de la clase", Pepiño el de Lugo,… y ahora el ministro Corbacho reconoce en los pasillos del Congreso que Blanco “es el futuro" y hasta Esperanza Aguirre baila con él. Es el factótum del socialismo.

 

La política no es más que una inmensa representación teatral donde casi nada es verdad ni es mentira. Un día te dan hasta en el cielo de la boca y a la noche siguiente duermen con su enemigo. Blanco, ni Pepiño ni Pepe, lo sabe. Tal vez porque sólo los gallegos manejan la retranca como nadie.

 

Otro lucense, Luis Tosar, sube los escalones de dos en dos. Mantiene el espíritu crítico desde que  pisó las tablas para representar La lección, ese clásico del teatro del absurdo de Eugene Ionesco. La última clase la dio él. Consiguió que el cabezón de Goya, por maño y por tamaño, hablara gallego en la noche de la alfombra roja del cine español. La estatuilla descansará en la vitrina de la casa familiar del actor en Lugo y seguro que Goya se animará pronto a salir de vinos por Lugo con Cunqueiro.

22/02/2010 (10:03)

ANTONIO CAMPUZANO


Al parecer tienen una gran capacidad de penetración. Allí donde hay un grupo de iguales, allí aparece subrepticiamente algún miembro de UPyD más o menos enmascarado, más o menos desenmascarado, para ver, para escuchar, lo que se llama en jerga política hacerse un hueco en el panorama político. Sucede en Alcalá, sucede en Torres de la Alameda, sucede en Villalbilla.

 

Así se manifiestan las gentes de UPyD (upadans, pronúnciese así, según sus detracatores, para señalar su carácter ligth y poco propenso a la firmeza). Es esa organización cuarteada, donde ya hay mucho entusiastas con blogs activos que han perdido la fe en su lideresa multiorgánica, omnipresente y omnisciente.

 

Esta semana, con motivo del pleno extraordinario sobre economía, donde las sutilezas de Mariano Rajoy fueron aparcadas en una papelera de la carrera de San Jerónimo para dar paso a la navajas más acreditadas de la ciudad de Albacete, exactamente cuando el presidente Zapatero le dijo al líder de la oposición que no estaba sobrado de valentía de cara a una moción de censura, las cosas, pues, estaban al borde del desenlace más previsible del drama más previsible.

 

Bueno, halló entonces el momento Rosa Díez, el icono del autopartido éste de UPyD, para lanzar la frase más evidente del universo de esta legislatura: “No al pacto establecido entre PP y PSOE para que nada cambie". Claro, el asombro sideral entre las bancadas socialistas y populares fue mucho. Las gentes no salían de aquel estado cataléptico. Se tocaban sin notar nada, ni siquiera algo. Rosa era tenida por dueña de cierta sensatez, había creditado alguna habilidad. ¿Pero esto?

 

Pero he aquí que las encuestas. En Alcalá, esas encuestas para andar por la plaza de Cervantes, dan a este extravagante partido (y aquí cualquiera se mete ya en territorio del especialista Óscar Sáez, descubrirse a la orden ante el tamaño del periodista). Se está generalmente acostumbrado a las esperanzas de Izquierda Unida, pese a sus estrambóticas peripecias en Alcalá. Pero no hay costumbre respecto a UPyD.

 

Tampco la proporciona el caso de Villalbilla. Ejemplo, después de una tormentosa sesión plenaria en este municipio, una persona recogida, callada, pero expectante ante aquel despropósito, fue preguntado sobre aquéllo. Tras vacilación, dijo que “creo que esto no me gusta". E emprendió el camino de regreso a casa. Y Rosa Díez exige implicación.

19/02/2010 (17:37)

ALONSO GUERRERO

En España había cultura. Ahora hay cocina. Hasta que la LOGSE y Telecinco apagaran las últimas esperanzas que nos quedaban de darnos cuenta de que no teníamos futuro, vivíamos en un país con tradición, aunque fuera la tradición de nuestros propios errores, y teníamos en las librerías libros que podían leer con la misma pasión padres e hijos, libros por los que el tiempo no pasaba, ni las listas de éxitos. Ahora todo eso se ha ido al carajo pero, como le ocurría al hombre invisible, no nos dejan ver que no podemos verlo. Los pusilánimes que crean tendencias han optado por la cocina, que es democrática, como la religión, e igual que la religión la mantienen los pardillos.

Esta es ahora nuestra alta cultura. Donde estaban Kafka y Machado, ahora están Ferrán Adriá y Juan Mari Arzak. Donde se escandían versos, ahora se engulle la heráldica de turrahierros y soplafogones que cocinan con el pay-pay de la guía Michelín y nos cobran 60 euros si reservamos mesa y al final se nos pincha la rueda y no podemos sentarnos en ella. Estos son los nuevos rasgos distintivos de nuestra distinción: ya nos resulta más asumible, más aceptable lo que se paga por una trufa que por una biblioteca. Los templos son los restaurantes, de esa forma uno puede vivir en primera línea, si tiene una visa platino y vocación de espontáneo, el verdadero combate entre Don Carnal y Doña Cuaresma.

Cualquier chorrada culinaria, sobre todo si es catalana o vasca, está santificada por lo políticamente correcto. La cocina se ha convertido en lo más opuesto al compromiso. Aúna, en su minimalismo, esa habilidad moderna de comer sin decir nada, pues hay que dedicar todos los epítetos al plato, a cómo nos lo preparan y presentan, al logro de esa estética de orangutanes, en lugar de hablar de mujeres y metáforas. La época extraña que pasa ante nuestras narices ha conseguido que envidiemos una tarde en el Bulli, sin pensar que el hambre perruna y visceral que padecemos necesitaría  mejor un buen bocata de mortadela italiana.

18/02/2010 (17:43)

XAVIER COLÁS


Pocos días después de la confesión del presentador de la BBC Ray Gosling, quien contó en antena que había matado a su pareja enferma de sida hace años, la policía ha decidido detenerle acusándole de homicidio. No por piedad se lleva a un hombre ante el juez, sino por ir contra la ley.

Ayer el presidente Zapatero pidió un poco de arsénico, por compasión. ¡Una moción de censura por favor! Rajoy pasaría a la historia como el hombre que alivió los dolores de Sosomán. “Es la primera vez que un presidente del Gobierno invoca al líder de la oposición a presentar una moción de censura y tendrá usted que explicar cuáles son las razones por las que lo hace, pero para tranquilizarle, si tuviera los votos y de mi dependiera, tenga usted la total certeza que no estaría ahí sentado", le espetó a Zapatero el gallego, más tranquilo ahora en lo que a la familia respecta desde que el PIB llega donde la bandera española no le quiso llevar.

Han formado una extraña pareja Zapatero y Rajoy. Viene de provincias siempre un vientecillo apacible y conservador que Zapatero ha pervertido para convertirse en un aprendiz de brujo. Rajoy está sostenido por una camarilla de apesebrados que siempre lo ven medio vestido aunque esté medio desnudo. Madrid es otra cosa, es un cabreo que hace horas extra. Por eso sólo se pone detrás de Rajoy cuando grita, cuando brama por la destrucción de Zapatero.

Tan buena pareja hicieron la pasada legislatura que casi acaban ayer empiltrados envueltos en piel, sudor, saliva y sombra, como cantaba Sabina: “Anuncio que compareceré en esta cama” dijo ayer ZP.  Él mismo se dio  cuenta inmediatamente del error y enmendó: “En esta cámara, compareceré en esta cámara”. El Congreso  estallaba en risas, quizá porque está muy reciente todavía “el acuerdo con Rusia para follar”, que ayer tenía 17.088 seguidores en Facebook. Me temo que lo que le espera a partir de ahora al leonés tiene más que ver con el tanatos que con el eros.

17/02/2010 (17:58)

ÓSCAR SÁEZ

 

San Valentín ha lanzado sus dardos en Alcalá. Como un flechazo, Bartolo ha declarado su amor eterno a la Alcaldía, de la que aún no se quiere divorciar. Javier Rodríguez, que aún no ha entrado oficialmente en este duelo de casanovas, será el que, rodilla en tierra, dispute la novia al líder del PP local.

El portavoz socialista lleva más de dos años cortejando a la diosa Alcaldía, pico y pala, a base de pedir consensos y siempre con el permiso de los padres de Ferraz. Rodríguez no para de enviar ‘ramos’ de Plan E al Convento de Agonizantes, para combatir los ‘bombones’ del Prisma de la madrastra Aguirre. Javier no podrá contar con Zapatero, más preocupado en seducir al Financial Times; ni Bartolo podrá hacerlo con Mariano Rajoy, que no liga ni un constipado. Ambos están condenados a batirse en duelo, en el que el derrotado tendrá que sufrir la indiferencia del amor local quizás para siempre jamás.

Pero hay otros dos pretendientes más, que harán de celestinos. El PSOE ya está acostumbrado a cortejar a IU, un matrimonio de conveniencia con separación de bienes. Aunque Pilar Fernández aporta sentido común, el pedrusco de compromiso que le tendrá que regalar el PSOE no será cualquier cosa, como ya ocurrió en la etapa de Peinado y Suárez Machota. 


Pero en este ‘menage a trois’ municipal, puede entrar un cuarto en discordia. Hasta el momento está de mirón. No tiene cara ni se conocen sus intenciones, pero sin duda supondrá un flechazo. No se trata de ese novio feo al que nadie mira y que nadie te puede quitar. Es UPyD y su misterio hipnotiza a los candidatos. Su discurso nacional le convierte en una incógnita local. ¿Con quién se casará?, ¿con el PSOE partido del que se divorció Rosa Díez?, ¿o con el PP con el que comparte algo más que cariño en su visión unitaria de España? Le bastará con dejarse querer. El voto de castigo le pronostica 7 escaños en Madrid. Bartolo ya practica el endecasílabo, mientras que Javier ya prepara una cena a la luz de las velas, en una alianza en la que ambos verán amor en lo que sólo podrán llamar sexo.


Y ahora el chiste contra la crisis, cortesía de Fernando.
– Se abre el telón y aparece el ministro de Trabajo y su reforma laboral. ¿Cómo se llama la película?
–Abaratar. (Avatar).

16/02/2010 (16:40)

PEDRO P. HINOJOS

 

En este país que se dice aborregado por el zoo de la telebasura, la tableta de Cristiano Ronaldo y las tertulias biliares de buena mañana, aún queda gente suficiente como para guardar colas interminables a las puertas de los museos y de las salas de exposiciones. Como por ejemplo las que se han formado este fin de semana en la sede madrileña de la Fundación Mapfre, convertida durante unos días en el paraíso de los impresionistas franceses.

 

La entrada es gratis pero también es libre. Y aguantar durante más de dos horas la corriente del viento helado que ha surcado de norte a sur en las últimas horas el paseo de Recoletos; presupone en el público que alegre y ordenadamente guarda la cola un interés y una llamada algo mayores que los del simple placer por aprovecharse de un espectáculo que se da de balde. Los Manet, Monet, Renoir, Fantin-Latour, Pisarro, Cezanne o Degás que decoran las cálidas, aunque algo estrechas, salas del palacete de Mapfre bien valen la espera.

 

Y también lo valen las sorpresas que, con tantos genios dialogando de pared a pared, surgen inevitablemente ante el espectador. Como esa que ofrece Gustave Doré, el ilustrador más famoso del Quijote, en un rincón apartado de los fogonazos de color, los paisajes al natural o los vigorosos retratos de sus compañeros de quinta. La atmósfera metálica que desprende su obra El enigma es tan magnética como la extraña escena que se representa en ella: ante una gran llanura en la que se adivinan ciudades y campos arrasados, de los que surgen grandes columnas de humo, y rodeados de cadáveres de soldados, mujeres y niños, un ángel acaricia a una criatura con cuerpo de león y rostro femenino que recuerda a la mitológica y devastadora Esfinge.

 

Debe ser el encuentro entre el bien y el mal más bello y misterioso que se haya pintado jamás. Pero es seguro un cuadro que no deja indiferente a ningún espectador, que se marcha con esa extraña estampa metida entre ceja y ceja. Para entonces, ni la espera ni el frío se recuerdan. Sólo queda la experiencia compartida con una mayoría silenciosa puesta en fila.

15/02/2010 (18:21)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

Los españoles tenemos fama de desordenados, pero nos movemos en el desorden como nadie. Por eso entre los tópicos que nos colocan nuestros vecinos de la vieja Europa es que no perdonamos la siesta, trasnochamos y curramos más horas, pero produciendo menos.

 

Por nuestra parte, aquí les contestamos con el manido Spain is different y si se ponen jacarandosos les recordamos que “como en España no se vive en ningún sitio". Con este diagnóstico, los colegas europeos vienen a decir que con la que está cayendo por la crisis y una economía en recesión aquí nos atrevemos a echar un vaso de agua para acabar con el humo.

 

Hace unos días el presidente del Congreso de los Diputados, José Bono, hizo eso mismo cuando empezó a oler a quemado y a salir humo de la fuente de alimentación de su ordenador durante un Pleno de la Cámara. Vaso en mano, Bono hizo de bombero. Arrojó el agua, santas pascuas y chascarrillo de turno.

 

No había llamas, sólo humo, y lo más aconsejable en estos casos es utilizar un extintor, pero Bono tiró por la calle de enmedio. Pues algo así es lo que sucede con la economía española, que sigue humeando y se apaga con manguerazos.

 

En nuestro desorden organizado si hay algo que nos pone de mala leche es que encima vengan de fuera y nos digan los que hay que hacer. Y si a eso sumamos la ojeriza británica, el conflicto racial y testicular está servido. La cosa es que en una sencilla carta al director, publicada en La Vanguardia, una empresaria británica que vive y trabaja en España es la que ha cogido el extintor y no el vaso de agua al oler a chamusquina.

 

Estas líneas, que ignoro si fueron manuscritas a boli, mecanografiadas a doble espacio o editadas en un Ipad en un lounge club, no han pasado desapercibidas para la clase política. Ya hay algún político que hace referencia en su web a la carta titulada Spain is different.  Es una misiva directa y concreta, con la que se puede estar de acuerdo en todo o no, pero que va al grano del futuro de las pequeñas empresas.

 

Sin acuse de recibo y con sello urgente, en unas líneas resume lugares comunes para muchos pequeños empresarios y autónomos pero con los ojos de alguien de fuera. Tal vez, no estaría mal, que por una vez olvidáramos los tópicos y dejáramos de pensar que Gran Bretaña o Francia no nos votan en Eurovisión porque nos tienen manía. Y es que la siesta, en realidad, nos gusta a todos.

12/02/2010 (21:35)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Los cazadores van en mano en su estrategia cinegética. Se extienden por un vasto espacio, se separan unos metros los unos de los otros, adelantan a los perros de presa, y avanzan sin cesar hasta la finitud de esa superficie pensada de antemano.

 

El objetivo puede ser el conejo, genéricamente hablando. Es decir, que pueden salir cientos de conejos y ser igualmente abatidos. Ahora bien, salvo cacerías bien organizadas con sus reglamentos y ortodoxias, en las deficientes, si hace su aparición una paloma torcaz que en ese momento de aplicación del orden de combate y levanta el vuelo, esa paloma accidental es disparada con el mismo fervor que se alimentó en origen. Ya no se puede disimular por más tiempo.

 

Se está hablando, con la utilización quiza poco afortunada de la comparación literaria, de una cacería puramente política contra el juez Garzón con munición judicial, que en definitiva es laque mata. La gran batida es otra, va dirigida contra el gobierno de Rodríguez Zapatero, pero en este momento la atención está concentrada en el juez de Jaén.

 

Su pugna infatigable contra el terrorismo, sus desvelos incansables por procesar a un asesino objetivo como Augusto Pinochet, sus instrucciones discutibles en aquel gobierno de Felipe González en el caso Gal que tanto bien hicieron a la línea editorial del diario El Mundo, todo eso pertenece al pasado más inútil de la historia más borrable en beneficio de un presente jugoso y aprovechable.

 

Es el fin cercano de Garzón a manos designadas de cuatro nombres con curriculum perfectamente descriptible bordados en rojo ayer. Va ser verdad, que la última bala es la que te mata, aunque sea de pésima calidad y llena de óxido. Y a manos de los propios jueces. La judicatura, esa chimenea del Estado sobre la que no hay deshollinador capaz de sanear.

 

Si Garzón deja de subir las escalerillas de la Audiencia Nacional, si deja de presentarse en una vivienda de Elgóibar a las cuatro de la mañana, o impedir con un docuemnto con su firma que un réprobo criminal, aun ancianito, abandone Londres cuando le plazca, si todo eso sucede, quizá haya que pensar en buscar algún país donde las conciencias más íntimas tengan mejor cobijo que en éste, España.

 

Los derechos humanos penden del sombrero del juez Varela y de las gentes oscuras que se parapetan tras Manos Limpias y Falange en no se sabe qué versión. Ni siquiera Federico Trillo, consumado especialista en rematar frases,  acertaría con la expresión más adecuada.

12/02/2010 (19:40)

ALONSO GUERRERO

 

Nos azota otro año más el carnaval, pero el carnaval está perdiendo su mala leche. Hace siglos se invertía la pirámide social, y los poderosos tenían que exiliarse de las ciudades para no ser víctimas de una venganza más justa que la del Conde de Montecristo. Pantarujas, pingajos y sacamantecas salían con sus burkas y ponían las cosas en su sitio, como debe ser. Ahora todo ha quedado en la inocente charlotada, en la charanga televisiva compuesta por tíos borrachos, vestidos de mujer y con chupetes en la boca, que corean como gallinas malheridas chirigotas sobre los trajes de Camps y las novias de Cristiano Ronaldo.


Se abre el sambódromo este fin de semana, pero la gente está ya harta de carnaval, porque en España todo es y ha sido siempre un carnaval. La Constitución fue escrita, con mayúsculas, en la trastienda de Cornejo, para que todo el mundo pudiese cambiarse de chaqueta. El Congreso es una escuela de samba. Las leyes deberían hacerlas los muñecos de Barrio Sésamo, y aplicarlas Carlos Arguiñano, el único hombre que conocemos al que le sale todo bien. Y los sindicatos debería dirigirlos Díaz Ferrán, así los trabajadores podríamos abuchear a la verdadera oposición, a Méndez y a Fernández Toxo. España no ha superado todavía el esperpento.


Si esto fuera un verdadero carnaval habría que salir con la cara bien descubierta y apedrear las ventanas de los Ayuntamientos, las constructoras, las eléctricas, los bancos,  las universidades y, por supuesto, las sedes de los partidos políticos. Llenar de gremlins y teleñecos el Ministerio de Educación, para que los abuelos de Heidi que ejercen allí su  bondad infinita sepan lo que es una clase. Atestar de pulgas los parlamentos de las Comunidades Autónomas, cada vez más parecidos a palacios Topkapi, con sus salas de masajes, saunas y baños turcos. Finalmente, para hacer la gracia redonda, habría que vetar cualquier Goya a los guionistas del cine español, por tratar de copiar tan descaradamente a Bergman, Welles, Ford, Hawks y Wilder, sin tener ni un poquito de su genio, aunque “genio" y “premio" rimen, con perdón.

11/02/2010 (18:49)

XAVIER COLÁS

Como estos días todo el mundo dice que somos igual que Letonia, me imagino que este verano no me faltará acompañante en vacaciones cuando viaje a Riga. Total, es lo mismo Barcelona que Jurmala, donde la hierba crece junto a la playa como en los tiempos de Breznev. Paso por Letonia unos días casi todos los veranos porque es un cruce de caminos entre nuestra Europa, el charco escandinavo y Rusia. De las tres capitales bálticas, Riga es la más peligrosa de largo: desconfíe el lector del rubio con bate de beisbol, no hay campos para jugar a ese deporte en toda la ciudad. Pero el bate se estila mucho.
 
Es Letonia la que se está convirtiendo en España, pero la de los setenta. Vienen hordas de ingleses en vuelos baratos, esta vez en busca de cheap beer y rubitas de saldo porque el calor mediterráneo lo llevan ellos en los pantalones. La prostitución ha florecido al calor del turismo, pero el alcoholismo sigue siendo un problema mayor. En 2006 encontré en la prensa local la noticia de que un hombre se había cortado el pene en una apuesta de borrachos. Ganó el desafío y encima recuperó la pilila, porque los médicos se la volvieron a colocar, no sé si de manera ornamental, en lo que supuso la primera operación de ese tipo en el país.

El tema catalán es un juego de niños comparado con lo que tienen allí: el ruso es la primera lengua de aproximadamente el 40% de la población en Letonia,  y en Riga de más del 66%. “Soy ruso, de aquí”, te responden. Sí, sí: de aquí. Y la mayoría de ellos sin pasaporte, porque no han pasado el examen del idioma oficial. Uf.

¿Crisis? Dicen que en Letonia los bancos no se fían de los clientes y los clientes no se fían de los bancos: así se han ido al carajo. No todo cambia, las abuelas venden bolsas de plástico usadas en el mercadillo igual que siempre. Allí tuvieron un primer ministro tan miope como Zapatero que cuando asomaba la crisis dijo: “Nothing special”, nada especial. Ahora la gente joven en paro viste camisetas con la frase tal cual la pronunció: Nasing espesial.

Letonia mola. Pero seguro que me volvéis a dejar tirado por la playa de este país empobrecido llamado España. ¡Masoquistas!

10/02/2010 (18:28)

ÓSCAR SÁEZ

 

Bartolo volverá a ser candidato del PP. Tendrá en frente a Javier Rodríguez, fiel escudero de Eusebio González, que se marcha con Tomás Gómez -¿seguirá pensando en Alcalá?- y le dejará por fin volar solo cual pajarillo. Con permiso de Javier, que tendrá que luchar contra la popularidad del líder del PP, contra la crisis y el paro, el morbo más que en las municipales están en los comicios universitarios. Manuel Peinado, ex alcalde de Alcalá, se presenta a rector, de modo que las dos instituciones más importantes podrían estar gobernadas por dos enemigos íntimos. 


En su etapa del Convento de Agonizantes, el catedrático tenía metida la ciudad en la cabeza, pero no a los alcalaínos, con los que no llegó a tener feeling, sobre todo con la mitad del PSOE y con otros complutones que no entendieron eso de la peatonalización. Los comerciantes auguraban el principio del fin del Centro y sólo hay que ver cómo está la Calle Mayor ahora para comprobar que los bolardos no eran la causa de sus presagios.

 

El roce entre ambos políticos no hizo precisamente el cariño. Peinado dijo en su día que Bartolo no tenía estudios, y Bartolo, “el de siempre”, lo quiso mandar a Granada bolardo en mano. El PP ahora utiliza el mismo coche cuya onerosa compra criticaron demagógicamente; misma técnica que ahora enarbola el PSOE pero con el carril-bici. Cosas veredes, Sancho, que harán temblar las paredes.


Bartolo volvió a ganar porque nunca dejó de pensar como alcalde y fue reconquistando vecino a vecino, cena a cena, desde el mismo día en que perdió las elecciones. La constancia hizo que el popular líder popular recuperara el gobierno.


Pero a partir de marzo, Peinado y Bartolo quizás estén condenados a entenderse. Ahora quieren fumar la pipa de la paz y, aunque esperamos que no se entere Trinidad Jiménez, deberán bajar los bolardos de la desconfianza para hacer de Alcalá una ciudad universitaria, con universidad y sobre todo con universitarios. Como dijo Carrol, qué pobre memoria es aquella que sólo funciona hacia atrás. 


Y este chiste contra la crisis no es de Carrol; es de Agus, un crack.
- ¡Vaya fortuna que ha hecho Henry Ford con los coches!
- Pues anda que su hermano Roque Ford con los quesos.

9/02/2010 (17:56)

PEDRO P. HINOJOS


De los muchos momentos angustiosos por los que pasa Robinson Crusoe en la isla salvaje y deshabitada, el más penoso es aquel en el que cae enfermo. No tiene fuerzas ni para mordisquear las galletas que ha podido rescatar de naufragio y la fiebre le abrasa y le hace delirar.

 

Parece que todo va a acabar para él, al menos a los ojos de un ingenuo lector infantil, que no es capaz de caer en la cuenta de que quedan más de cien páginas por delante en las que habrá que contar algo más que la agonía del protagonista. Por eso sucede lo que tiene que suceder: Crusoe se despierta una mañana y comprueba que la enfermedad ha desaparecido. Nada puede ir mal a partir de entonces: se construye un buen refugio, aprende a cazar, conoce a Viernes, hace de la isla su patria solitaria…

 

O sea, la historia del náufrago por excelencia, que ha llegado a convertirse en un verdadero género dentro de la cultura de masas. Será acaso porque uno de los sueños recurrentes y universales entre los hombres y mujeres de todas las culturas y de todas las razas está el de escapar a un paraíso, lejos de todo y de todos.

 

Y para una huida así, nada mejor que una isla; preferentemente con arena blanca, cocoteros, aguas turquesas y brisas suaves a la caída de la tarde… Pero en esas apareció de pronto el avión de la Oceanic que cubría la ruta Sydney-Los Ángeles recortado sobre el cielo azul, se partió en dos en el aire y mandó al carajo la utopía de la buena isla salvaje. Jack, Locke, Kate, los osos polares, la iniciativa Dharma, Sawyer, Sun, el búnker, los Otros, Desmond, Ben Linus, Hurley, el submarino, la estación orquídea, la estatua, Jacob…

 

El laberinto de la serie Perdidos ha destruido el clásico paraíso entre las olas con sus náufragos de diseño y tecnología a la última, sus flashbacks vertiginosos y sus enredos donde la culpa, la redención y el destino se agitan en una coctelera metafísica de sabor indescriptible. Ahora llega el desenlace tras casi cinco años de aventuras y estamos hipnotizados. Ojalá se hayan currado bien el final porque el daño ya está hecho: ya no podremos imaginar una isla desierta sin la maldita cola de un avión asomando entre la espesura.

8/02/2010 (20:15)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

No hace mucho tiempo los avances tecnológicos eran más pausados Había un tiempo para digerirlos. La guerra entre el vídeo VHS y el Beta parece ahora un juego de niños ante la TDT y la era digital. Hay tantos aparatos en tan pocos años que basta con rebuscar en el cuarto de los leones de la casa para encontrarte con ingenios tecnológicos que ahora parecen reliquias de tiempos remotos.

El otro día miraba con nostalgia el tocadiscos que con tanto cariño conservo. Las cintas de cassete que grababa de la radio nunca fueron rival para el rey de los aparatos de música: el tocadiscos estereofónico. Las cosas empezaron a cambiar de manera frenética. Un día los vinilos que guardo como paño en oro se convirtieron en un elemento más de decoración y el tocata pasó al trastero.

El ritmo de cambios en todo lo que nos rodea es tan rápido que sólo la capacidad de adaptarnos a ellos garantiza la supervivencia. Facebook, por ejemplo, te recuerda el cumpleaños de menganito o zutano y no sería extraño que ejerza de martillo pilón con el tiempo que nos queda para jubilarnos, incluidos los dos años extra hasta los 67 tacos. ¿Quién iba a pensar algo así hace sólo dos años?

Ahora que dicen que el futuro del cine pasa por el 3D y la animación también estoy en la duda de tirar la colección de películas grabadas en VHS o depositarlas en el museo de las reliquias olvidadas, es decir, el trastero. Hubo un tiempo en que pensaba que después de la Guerra de las Galaxias, Alien o Blade Runner el cine había tocado su techo en lo que a efectos especiales se refiere. El señor de los anillos me hizo caer del limbo y Avatar demuestra que hay galaxias más lejanas.

Esta película es de las que marcan un antes y un después. Hasta ahora el cine en 3D estaba relacionado más con el público infantil que con el adulto, pero James Cameron igual que Tim Burton ha dado en la clave del futuro. Lo digital y el 3D no sólo estarán al servicio de la ciencia ficción o la animación, también traspasarán la barrera del celuloide para todo tipo de géneros. El replicante de Blade Runner encarnado por Rutger Hauer recordaba antes de morir batallas más allá de Orión o los rayos C cerca de la puerta de Tannhauser y advertía de que "todos esos momentos se perderán como lagrimas en la lluvia". En mi museo de las reliquias olvidadas estará en VHS la película de Ridley Scott. Eso si, guardada como oro en paño.

8/02/2010 (00:15)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Las cosas se están produciendo de tal modo que acabarán en pie de igualdad el Deuteronomio y el Financial Times. Llegará un momento en que la afición del Partido Popular interpretará casi con tanto oficio el texto del Antiguo Testamento como lo hace la izquierda oficial.

 

Llegará otro momento en que esa misma afición deletree con tanta pasión el texto bíblico como el “corán” de la información económica. Bien con la ayuda de Velarde Fuertes, José Varela, o la de Joaquín Almunia o incluso Joaquín Leguina. El presidente Zapatero es preso de las cifras. Es preso de la imagen.

 

Parece ser que se ha dado cuenta, un poco tarde, que cualquier “intromisión” en el exterior se banalizará y se amplificará de tal modo que ya ni penaliza el “detalle” de hablar en español delante de 3.500 personas que lo hacen habitualmente en inglés. Y la opinión de la caverna hace sus chanzas ingeniosas con olvido del suspenso en inglés de la política española desde que se instauró la singular “educación de la ciudadanía” en los usos políticos españoles, tras  la muerte del general Franco.

 

Si bien Aznar, el deseado, hizo algún máster en aquella lengua demostrando una magnífica adaptación a la fonética de Arizona. Tal y como están las cosas, quizá lo mejor serían algunas recomendaciones emanadas desde la televisión más pública que nunca, en la que sin la interrupción consolidada ya de la ausencia de publicidad, se recomendase a distintas horas del día que las gentes pueden salir a la calle sin temor a actos de pillaje ni subversión alguna, puesto que la situación económica es delicada, pero es mucho mejor que la de los países del África subsahariana y la de los países de la Indonesia profunda.

 

Que las gentes de ETA siguen desmoronándose. Que Garzón no tiene por afán más prioritario resucitar a Francisco Franco. Y que Obama no va a invitar a Zapatero al Desayuno de la Oración en el año 2011. Que el Hotel Washington Milton, que quede claro, no ha tenido que ser desinsectado.

 

Es decir, que el asunto de las pensiones y su riesgo de agonía hasta acabar con la muerte de la institución ya viene de antiguo. Y que ese riesgo deja de envilecerse en el ambiente en coincidencia con la aparición del Partido Popular en labores de gobierno.

 

Entonces, en breves trimestres mágicos, la economía recupera su tono de siempre y vuelven los amaneceres radiantes. Ah, y queda terminantemente prohibida en unos cuantos días la cita siguiente del Deuteronomio 7,1: “Cuando Yahvé su Dios los haya asentado en la tierra que están a punto de ocupar y haya enviado a muchos infieles ante ustedes... deben derribarlos y exterminarlos. No deben llegar a ningún compromiso con ellos ni mostrarles misericordia".

 

Y Bartolo, como era de esperar, repite en nuestra ciudad de Alcalá. Eso sí, en nuestra ciudad, de momento, apenas se lee el Financial Times.

5/02/2010 (21:19)

ALONSO GUERRERO

 

Nos hallamos a mitad de la legislatura, pero la inmensa mayoría de los españoles (y utilizo el vocablo españoles con sentido novecentista, porque ahora es una palabra ambigua, que sólo cobra sentido con el repudio) parece que acaba de donar sangre, y sale de un autobús en una plaza, con el brazo doblado sobre el algodón, en busca del bocadillo. Esta vez no se trata del partido que gobierne, sino de los que legislan para, según todos los síntomas, poner a prueba la paciencia del pueblo, sazonada a lo largo de la historia en las colas de las tahonas y del paro, en las del racionamiento y en las de los tribunales. Como ciudadano, me pregunto de dónde ha salido esta gente, los políticos, cuáles han sido sus peripecias vitales, su comedia dell'arte, antes de convertirse en pandilleros, cuando no fardos, del Congreso.


¿Qué legisla esta gente, cómo, y para quiénes? ¿Les ordena el partido que piensen cuando aprueban las leyes? ¿Qué idea tienen de la educación, de la justicia, del terrible pequeñoburgués hiperactivo que va retornando a los telediarios? Nuestros legisladores no tienen arreglo. ¿Hemos necesitado treinta años de democracia para que los mojones de las lindes, los intereses y las mamarrachadas de personas con másteres, dichas siempre en los periódicos, parezcan lo menos malo que nos pueda pasar? De la mano de mediocres y mandados no vamos a salir de esta llamada crisis. Ellos son la crisis, ellos son los supervivientes vitalicios que la han organizado y la mantienen.    


¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde?, se preguntaba ya Lorca, en su Romance sonámbulo. Desengañémonos. No está el campo para tormentas. España es el adagio de un país, la probeta en la que experimenta no la democracia, sino la paciencia. Legislar sin sentido común, sin sentido del bien común, es algo que nuestros gobernantes hacen con una tenebrosa maestría. ¿Cómo habrían conseguido convencer a todo un poder judicial, si el poder judicial no opositara para convertirse en mera caterva de seguidores? En este plan, el único consuelo es volver al novecentismo pero, mientras tanto, hablemos del taconazo de Guti.

4/02/2010 (17:55)

XAVIER COLÁS

 

Mis vecinos, puerta con puerta, son rumanos. Pagan su alquiler y son de los que siempre saludan: madrugan, ahorran y sueñan tanto o seguramente más que los demás. Un curro por la mañana y otro por la tarde para ella. Uno entre semana y otro los fines de semana para él. Así da de sí la cuenta corriente, no hace falta que el Gobierno les regale casa ni becas. Lo digo para el que le pueda interesar el plan.

Los españoles primero, mascullan algunos en lo que me parece más un intento de buscar un lugar marginal pero remunerado bajo el caliente sol de la política. Cuando aquí la gente sólo soñaba con vender su casa al doble de lo pagado o en buscarse un puesto cómodo para toda la vida, nadie pedía que los españoles se pusieran los primeros para bajar a la zanja cuando el sol cae a plomo:  fueron el denostado negrito y el pobre rumanodemierda los que cumplieron con la misión. Nadie exigió, que yo recuerde, chachas españolas igual que ahora nadie reclama ni delanteros centro ibéricos ni vocalistas castizos. 

 



Ahora el agua nos empieza a cubrir, pero si no tenemos sitio en la zanja es porque en su momento no quisimos bajar: los capataces de obra nos llevan a los españolitos en el corazón, creo que el desamor fue en sentido contrario. No es el puto negro el que hace que haya apreturas en la sanidad pública, sino el puto dinero negro que va directo a la buchaca del afortunado sin dar una higa por las necesidades de los demás. No, no se puede decir “los españoles primero” y después pedir la factura sin IVA. Ni pedir caza al panchito si antes no fichan los enfermos imaginarios de la baja cañí.

Y no deja de ser macabro que en la pared alguien escriba los españoles primero justo el día en muere John Felipe Romero Meneses, el soldado colombiano del ejército español fallecido en Afganistán en un atentado cuando escoltaba una caravana del Programa de Alimentos de la ONU. Porque John Felipe sí que iba el primero en la columna de blindados, defendiendo en tierra hostil la bandera que otros garabatean en la pared de un barrio que ojalá no tengan que dejar jamás para buscarse la vida. La perra vida.

3/02/2010 (18:31)

ÓSCAR SÁEZ


En una semana marcada por el ‘hijoputa’ de Esperanza Aguirre, qué menos que recordar unas cuantas hijoputeces que ocurrieron estos días.

–La más dura de todas: Ya hemos superado los cuatro millones de parados, pero Zapatero sigue teniendo empleo, lo que refleja que mantener el trabajo en este país no tiene nada que ver con el mérito, sino con el azar. ¿Para cuándo adelantar las elecciones?

–Personalmente, creo que hay que esperar hasta que caiga Mariano Rajoy. Entre 'trajes' e hijoputas, el líder del PP va en alfombra roja a La Moncloa sin decir un chisgarabís. Después de esta nefasta legislatura con Zapatero no nos podemos permitir otra más con el carismático líder popular.

–Otra hijaputez. El Gobierno ha roto la hucha de los ahorros y lo único que queda del cerdido es el hedor. El futuro huele muy mal en España: vamos a tener que trabajar más para cobrar menos cuando seamos mayores. ¿Se han dado cuenta de que este mes han cobrado menos? No sólo usted, los pensionistas también.

- Un escándalo, igual que Electrolux. Mientras planean cerrar la fábrica de Alcalá, sus beneficios se multiplicaron por siete en 2009.

–Para escándalo, lo de la mano derecha de Gallardón, Manuel Cobo, que está fastidiando la labor de oposición a Tomás Gómez –el líder del PSM, por si no saben quién es– contra Esperanza Aguirre. Así no hay Dios que le conozcan nunca. A Tomás Gómez, me refiero.

–Y hablando de Dios, Zapatero se va a rezar con Obama, pero Obama no reza por Zapatero. El presidente americano no se hará la foto en mayo en la cumbre de la Presidencia de la Unión Europea. Y eso que esta vez no iban a censurar las imágenes.

–Sin mencionar a Cristo, el Real Madrid se ha aplicado la técnica de que el que no llora no mama. Pero lo único que van a lograr es que se acuerden de la mamá de Cristiano Ronaldo y hagan famosa la frase de Esperanza Aguirre, cuando se refirió a ese pez teleósteo del suborden de los Acantopterigios (es decir, la japuta) que era el consejero del PP de Caja Madrid.

–La última. ¿Se acuerda de cuándo se cogió usted las vacaciones de Navidad?, ¿recuerda cuándo regresó? Los diputados autonómicos no. Todavía siguen de vacaciones y no es broma. Si es que están de estresados...

P.D. Esta vez no contaré un chiste, porque tengo que alargarlos hasta los 67 años y no sé si me llegarán. Pero sí les dejaré una reflexión del refranero universal que viene muy a cuento con la frase de la presidenta regional: “Este año votaremos a las putas, porque sus hijos nos fallaron”.

2/02/2010 (18:57)

PEDRO P. HINOJOS

Sergio Canales, la última sensación del fútbol español, se perfilaba en el córner del estadio Reino de Navarra de Pamplona. Su equipo, el Racing de Santander, se estaba jugando el pase a semifinales de la Copa del Rey contra el equipo local, el Osasuna. Y mientras el joven futbolista, pretendido por todos los grandes de Europa, se concentraba en el lanzamiento, un grupo de chavales no mayores que él le escupían toda clase de insultos y salivazos desde la primera fila de la grada.

La imagen se pudo ver en todas las televisiones. Como también se pudo ver que aquel córner nevado terminó en gol y que minutos después la perla racinguista selló la victoria de su equipo con un soberbio golpe franco ejecutado a lo Platini.

¿A qué viene ese odio a un futbolista tan joven que ni siquiera tiene historia y cuyo única singularidad es hacer de cada gol una obra maestra? Imposible encontrar una explicación razonable.

La grada de un campo de fútbol no es el mejor lugar para dar con esas luces. Tampoco lo son los pabellones y salones de actos en los que se reúne la grey de los grandes partidos a adorar a sus líderes.

Pongamos que Rajoy clama por el derrumbe del sistema de pensiones, por la subida imparable del paro o por la destrucción del tejido productivo; pues el auditorio se pone a aplaudir a rabiar.

Pongamos que Zapatero acusa al PP de estar podrido de corrupción, de boicotear el consenso parlamentario o de fomentar el guerracivilismo, pues la concurrencia se levanta y le dedica una ovación interminable.

Si esto sucede en las ceremonias de aquellos que dirigen nuestros destinos, no puede esperarse menos de lo que ocurre en esos programas que salpican todas las parrillas y horarios, donde el insulto más grosero y la enganchada más embarrada suelen celebrarse con los aullidos placenteros del público reunido en el plató. En fin, nada nuevo bajo el sol. Ya lo dejó bien dicho un sabio anónimo con una pintada en la tapia carabanchelera más sombría:  ‘Huye de la masa, verás el cielo’.

1/02/2010 (18:40)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Cualquier marino sabe que hay que evitar los huracanes. Ahora es más fácil. Los servicios meteorológicos tienen tanta precisión que ningún barco en el Atlántico pondría rumbo al núcleo de un huracán. Otra cosa era antes, cuando no había instrumentos de navegación tan precisos como ahora.

 

Por mucho que supieran que es una masa de aire que gira en sentido inverso a las agujas del reloj y que su dirección es Este-Oeste a ningún marino se le ocurriría poner rumbo a su núcleo. Sin embargo, aún pueden sorprender a navegantes y lo que importa es saber qué hacer. En la política también hay huracanes, pero lo que faltan son capitanes.

 

El guirigay que se ha montado en torno a la instalación de un almacén nuclear es uno de ellos y ha puesto en evidencia a la clase política española. Menos mal que ya se ha cerrado el plazo de candidaturas de los municipios porque a más de uno le iban a entrar los mismos vómitos que a los pasajeros bisoños que se atreven a cruzar en barco el Estrecho de Drake en medio de la fuerza de las corrientes y el tremendo oleaje.

 

En la política también hay huracanes, pero como en el mar el sálvese quien pueda no vale para escapar de los huracanes. Visión de Estado es lo que falta por aquí, y mucha. El cementerio nuclear ha puesto de manifiesto que sólo valen los intereses electoralistas.  El interés nacional está bajo la suela de los ombliguismos que hacen que España siga siendo el país de Villarriba y Villabajo.

 

El despropósito ha sido manifiesto, con contradicciones de todo tipo, y eso que la decisión del dichoso cementerio nuclear que nadie quiere en el patio trasero de su casa fue aprobada por consenso en el Congreso de los Diputados. Las dudas que generan los residuos radioactivos son razonables.

 

Que se lo digan a José Montilla, José María Barreda o María Dolores de Cospedal, entre tantos, que en medio del huracán cantan boleros. Ahora que se ha abierto el melón atómico, y que al menos hasta mayo no se decidirá la ubicación definitiva del almacén nuclear, habría que abordar sin expedientes sancionadores una cuestión de futuro.

 

Sólo desde el sentido común se puede avanzar para buscar la escapatoria del huracán y para que dejen de tararear la canción de Antonio Machín, recuperada por El Cigala, que decía eso de “cómo se pueden querer dos mujeres a la vez, y no estar loco”. Y es que aquí lo que no faltan son las maracas, nucleares, claro.

1/02/2010 (10:13)

ANTONIO CAMPUZANO

 

En la Quinta de Cervantes, casi de puntillas, sin hacer mucho ruido, se ha expuesto la muestra ‘Senderos de la memoria’, una selección de imágenes de la realidad del campo en España entre los años 1948 y 1968.

 

La conferencia que clausuraba la exposición a cargo del profesor Narváez, con su timbre gaditano, propició un ambiente de enorme respeto a la atmósfera representada en aquellas imágenes duras, secas, asombrosas. Las cifras desgranadas como campanazos que tintineaban la evolución desde la posguerra a una cierta civilización.

 

La historia se construye también con la base de la memoria gráfica. Las labores del campo, explicadas desde el magisterio de unos pies de foto magníficos, quizá disimulan el esfuerzo titánico y cruel de los trabajos físicamente esclavistas.

 

Pero las miradas esas puramente defensivas contra quien representa lo foráneo, el fotógrafo, frente al lugareño, hielan la sangre. En Ciudad Real, en 1956, hay una escena invernal familiar, de grupo, de siete personas, dos niños en mantillas, con la estufa de carbón, la radio como único hilo con el mundo y por encima de las cabezas de los habituales de la casa, como símbolo de superioridad de la modernidad sobre la grey hundida en la escasez.

 

Pues bien, la mirada del cabeza de familia, entre huidiza y desdeñosa de la necesidad de aquel acto de captación de aquella imagen de degradación humana, quizá represente con énfasis y grandeza la España de aquel entonces, de alejamiento de un escenario internacional en el que había ya neveras, ya televisiones, ya ocio, ya libertades, ya dignidad. Esa mirada escalofriante de aquel señor ataviado con una chaqueta de pana raída por el malestar del tiempo pasado sin esperanza, vale por sí sola para justificar esta estupenda exposición.

 

La iniciativa de importación a Alcalá ha sido capitaneada por el Foro del Henares, siempre atento a labores de desenterramiento de la memoria, actividad tan necesaria. Y allí estaba el representante municipal responsable de la cosa, Jesús Domínguez, que, probablemente atento al logo del programa de mano de la muestra, que ponía Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, produjo la sentencia de la semana: “Javier Rodríguez, en 2011, tendrá que dejar la política e intentar volver al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino”. Domínguez se siente bien en ese ramo medioambiental. Se le nota. Lástima que no suceda lo mismo cuando hay un adversario a su lado. El disimulo no está entre sus virtudes.

29/01/2010 (19:47)

ALONSO GUERRERO

 

Quién puede escribir poesía después de Auschwitz?, se preguntaba Adorno. Sin embargo, los poetas siguen intentando olvidar lo que ocurrió a 60 kilómetros de Cracovia. Se celebra la liberación de Auschwitz, pero también habría que recordar su fundación, hace casi 70 años, como consecuencia de un periodo, en la historia de Europa, caracterizado por una relajación bastante sesgada del pensamiento y un conformismo que permitió que surgiera una generación de verdugos, la Alemania nazi, tan sombríamente representada en el Mordor de Tolkien. Europa, hasta que no tuvo más remedio que reaccionar, pasó por alto el nacimiento de un espectro que, en aquellos momentos, no hizo más que exhibir un credo lleno de ideas políticamente correctas.


Cualquier educación, después de Auschwitz, tendría que combatir a Auschwitz. Sin embargo, todo en nuestra sociedad va al encuentro del conformismo, de la aceptación de lo inaceptable, del sacrificio de la persona al partido o al pensamiento único. Un enorme número de indicios empieza a evocar, no a repetir, insisto, el origen de Auschwitz: la falta de respuestas, una creciente política de lo oculto que nunca es reprobada y, si lo es, no tiene consecuencias, además de una economía que ya no separa clases, sino grados de libertad y, en el fondo, de humanidad. Se cumple aquella fatal consigna que aparecía en el dintel de Auschwitz-Birkenau: “El trabajo os hará libres".


La principal similitud entre la democracia de entonces y la actual, sin que ello suponga una sesión de espiritismo, la expuso Imre Kertész, uno de los escasos escritores supervivientes de Auschwitz: Vivimos en una sociedad en la que cualquiera puede ser sustituido en cualquier momento por cualquiera: una sociedad de sustitutos. Tal es el peligro de convertir las aulas en barracones, de ver la realidad como un reality: que pronto confundiremos el talento con las subvenciones, y al verdugo con la víctima. Si limamos todas las diferencias, necesitaremos algo más que las gafas de Avatar para ver nuestro futuro. Por tanto, no perdamos de vista la historia, antes de que alguien nos la cierre, igual que El Bulli.

28/01/2010 (19:51)

XAVIER COLÁS


Dios descansó al séptimo día porque no era catedrático: se hubiese cogido un año sabático. Sí, de esos que carga el diablo porque la chola no está hecha para tanto relax y vuelve uno que no sabe si tocarle una teta a Manuel Gala o pedir napalm con el café. Ayer Virgilio Zapatero se nos fue a hacer compañía al oso verde de Caja Madrid. Ha dejado el traje de rector no muy gastado, como una armadura de las que valen para museo o para que se la ponga el que venga.

 

Caja Madrid es un buen curro: nuestro banquito regional es un maná castizo por el cual se han revolcado por el barro Aguirre, Gómez, Gallardón y Rajoy. El año pasado pensamos que era una mala era para los banqueros, pero la tempestad amaina pronto en lo más alto aunque en estas bajuras a la peña le quede poco para pelease por el pico del bollicao. El chuletón tiene quien lo rebañe y las gorras de plato no caen en desuso en la capital del reino: tranquilos todos.

Es duro ser rector, porque debes demasiado y siempre hay gente que quiere entrar en tu fortaleza. Se dice que Virgilio –el autor del siglo I a. C., no el rector saliente– cuando ya estaba en su lecho de muerte encargó quemar la Eneida. Deseaba desvincularse de la propaganda política del emperador Augusto –que se la había mandado escribir– y al mismo tiempo le parecía imperfecta. Estos días el rector tal vez piense si podría haber hecho las cosas de otra manera sin tener que complacer los bostezos de las cátedras, a los menesterosos departamentos y la lealtad al banco azul. Si hubiese sido punki por una semana en plan película de Jim Carrey. Pero no, we can't, nos hemos quedado sin experimento de can mordiendo a can.

Dice que prefiere la música a una úlcera. En la placidez del hogar el violín de Virgilio acompañará a los versos que Poncela puso en boca de Quevedo: "En San Marcos fui encerrado /  y a la postre el escaparme he conseguido / de un privado que de todos se ha valido / y un valido que de nada se ha privado." Virgilio Zapatero seguirá con ZP, aunque sea cabalgando un plantígrado eurívoro y atormentado por los morosos de la mora, cuya mancha con otra mora se quita.

27/01/2010 (17:50)

ÓSCAR SÁEZ

 

Tras el narizazo brutal de Mtilinga a Cristiano, ya no creo en nada. A Ronaldo le han castigado con dos partidos por sufrir en forma de agresión un acoso bestial a su codo, su galáctico codo. Encima, va el jugador del Málaga y se rompe las fosas nasales, un daño colateral, que diría Bush, en este mobbing sin precedentes contra la galaxia blanca.

 

De otras fosas, de las marianas, ha salido Rajoy para decir a todo que sí y a todo que no, en función de lo que corresponda, porque como dijo Groucho Marx, si no le gusta mi opinión tengo otra. Puede estar a favor y en contra del despido libre mientras el despedido no sea él, como a favor y en contra de la cadena perpetua, siempre que la cadena no sea para siempre, pero sí populista. También está a favor de los inmigrantes, pero en contra de que tengan los mismos derechos. 


A Zapatero le preocupan otras fosas, las de la Guerra Civil. Sin dejar de ser importante el pasado, el presidente podría preocuparse también del presente, si no quiere ser precisamente eso, pasado. Zapatero, ese Robin Hood que quita a los ricos -esto es los trabajadores-, para dárselo a los pobres -o sea los bancos-, tiene ante sí la crisis más gorda que se recuerda. Dicen que sólo se presentará en 2012 si la cosa no se arregla, en un ejercicio de incomprensión política. El próximo candidato no puede ser aquel que no habría sabido sacarnos de la crisis. ¿Cómo van a depositar la confianza en él? El PP tendría la campaña hecha. Es la hora de apostar por Trinidad Jiménez o Patxi López. Tampoco sería un riesgo tremendo, ya que tienen a Rajoy de rival. Un chollo, vamos. 


Y aquí en Alcalá y siguiendo con la nariz, mi olfato me dice que Bartolo va a repetir. Buena señal porque al PP no le quedará otra que mover el culo y acabar lo que tenía que haber empezado ya. Mientras, el PSOE y Javier Rodríguez tendrán que devanarse los sesos y multiplicar sus paelladas para llegar al nivel de popularidad del alcalde. El PSOE nacional, con la crisis todavía azotando las urnas, tampoco sumará mucho. Será un duelo de narices.

 

Y ahora el chiste semanal contra la crisis que vengo contando para cerrar mis columnas cada semana, cortesía de Raúl:
- ¿Qué le dice un jaguar a otro? How are you (léase ‘jaguar yu’)

 

Si tiene un chiste que me quiera contar puede enviarlo a oscarsaez@diariodealcala.es. La crisis parece que se alarga y a uno se le acaba el repertorio.

26/01/2010 (17:36)

PEDRO P. HINOJOS

 

Hace falta valor para enfrentarse a los enemigos, pero hay que ser muy valiente para plantarle cara a los amigos. Con semejante moraleja premia el poderoso mago Albus Dumbledore a un joven alumno del Colegio Hogwarts en una de las aventuras de Harry Potter.

 

Cámbiese lo de amigos por ciudadanos y se tendrá un pequeño gran consejo para que nuestros políticos se ganen el respeto por una conciencia responsable aunque pierdan la simpatía. Pero cuesta verlo aplicado.

 

El ministro Blanco echa a los leones a los controladores aéreos por sus sueldos de marajás pero obvia el detalle de que es el Gobierno del que él forma parte quien paga y de que la culpa del caos en los aeropuertos no se esconde sólo en la torre de control.

 

El eterno candidato a la presidencia andaluza, el popular Javier Arenas, clama por la cadena perpetua en el primer aniversario de la desaparición de Marta del Castillo, pero la amnesia le borra los ocho años en los que formó parte de un Ejecutivo que no se planteó ni en frío ni en caliente tal posibilidad, ni cualquier medida revolucionaria que acabara con el desastre de una Justicia que aún no conoce la separación de poderes.

 

Y su compañera, María Dolores de Cospedal, arremete contra el alcalde de Yebra por ofrecer su pueblo para acoger un almacén nuclear, pero no es capaz de proponer que su partido manifieste su rechazo total a la energía nuclear. Esto último sí lo hace el Gobierno de Zapatero, pero al mismo tiempo compra electricidad nuclear a Francia y no ordena el cierre inmediato de todas las centrales que funcionan actualmente en nuestro país.

 

Casi todos, eso sí, recuperan la lucidez, la perspicacia y el sentido común cuando dejan de ostentar responsabilidades públicas y no hace falta decir lo que suena bien. Debe ser que cuesta menos ser sincero cuando ya se ha caído de pie en cualquier consejo de administración, cátedra universitaria o patronato de fundación. Pero eso no vale. La hora de los valientes sonó con todas sus campanadas.

25/01/2010 (20:04)

JOSÉ LUIS ENRÍQUEZ


Hace tiempo que no piso una peluquería. Es por razones obvias. A los que me conocen no hay que explicárselo, y a los que no, basta con que vean la foto de esta columna. Vamos, que soy de esos que llaman de frente despejada.

 

Sin embargo, cada vez encuentro más razones para volver a sentarme en esos confortables sillones de las peluquerías. Ahora, que ya no sería por el flequillo. Tal vez con la excusa de la barba, la tertulia y… la música. Al mileurista Teddy Bautista y sus chicos de la SGAE nos les basta con comprar teatros y apartamentos, ni soñar con palacios. Ahora quieren entrar en los templos de la belleza de ambos sexos y cobrar unos 30 euros al trimestre por tener una radio encendida.

 

En Cataluña se ha iniciado una campaña en la que se invita a los clientes de las peluquerías a traer la música de casa. Eso sí, “que todo sea original”. La campaña me gusta porque podré llevar mis canciones favoritas y compartir los temas con los vecinos del barrio en plan revival. Será como un duelo musical de iPod, donde se podrá pedir más volumen (no del cabello, precisamente) pero con ruido de tijeras y secadores de fondo.

 

Ruido, mucho ruido. Supongo que el peluquero de toda la vida de mi barrio se alegrará mucho de verme de nuevo en su local. Incluso apuesto a que después de saludarnos me repetiría la pregunta que durante tantos años me formuló. Claro, que en aquella peluquería de barrio las tendencias eran las que eran. Allí no había estilos de peinado a lo Vidal Sassoon o Ruphert que marcaran el estilismo de moda en los descampados de la zona.


–¿Lo cortamos como siempre?


–Claro, como siempre –le contestaría, dejando en sus manos mi imagen.


En esa peluquería lo habitual era hablar de lo divino y de lo humano, con la Cadena Ser de fondo. No había tema de conversación que se escapara de la tertulia. Todavía recuerdo una vez que el peluquero me confesó su pesar porque su arte nunca fuera reconocido como tal. Un cliente que esperaba su turno, sentado en una silla y que ojeaba la chica semidesnuda de la última página del As, levantó la cabeza y entró en la conversación: “La poesía no es de quien la escribe, es de quien la necesita” –espetó. Esta célebre frase del cartero a Pablo Neruda no sólo nos dejó sin respuesta, sino que me costó un trasquilón.

25/01/2010 (10:21)

ANTONIO CAMPUZANO

 

El pueblo de Yebra, a 50 kilómetros de Alcalá, está de moda porque su regidor le ha perdido el miedo al fantasma de la energía nuclear, que tiene muy pocos aficionados. Ha visto una oportunidad magnífica para el estrellato político y un vehículo no menos  extraordinario, a su entender, para sacar a su pueblo del ostracismo económico con la inestimable ayuda de ese concepto tan amplio al que se acoge tanta ciudadanía, y que se llama economía sosenible.

Con ese manto protector, Yebra se apuntado como albergue del ATC, cristianamente enfatizado como Almacén Temporal Centralizado de Residuos Nucleares. El pleno municipal en que se acordó la adhesión entusiasta al proyecto ha significado la división de las clases populares y los estamentos de poder vivo y no tanto, para  desenterrar las viejas disputas y combinarlas con las nuevas, tal y como procede cuando en un pueblo de seiscientos habitantes e incluso muchos más, cuando se pisa un terreno pantanoso e inhabitual para su común. En estas cuestiones tan científicas, tan densamente científicas, es muy fácil que llegue alguien con la etiqueta puesta de “ecologista” y se alce con santo y limosna en el mismo acto.

Recuérdese el caso de Villalbilla, Los Hueros y la empresa Maxit, Arlita para los amigos, de hace menos de un año, cuando un grupo no muy numeroso de presuntos afectados por las emisiones nunca demostradas de la fábrica, con la complicidad de un ayuntamiento, el de Villalbilla, mandó a un centenar de personas a otras siglas, éstas probablemente más dañinas, ERE, Expediente de Regulación de Empleo.

En realidad se decretó el cierre de la empresa. Aquellos sujetos que decían llamarse ecologistas entraban a la sesiones plenarias de Villalbilla y enseñaban ambos puños en actitud francamente crispada, lo que no les hizo ganar muchos amigos, pero lograron su propósito. Lo de Yebra parece más tranquilo. E

ste pueblo tiene una página web que dá gusto verla. Abanderada por el alcalde Juan Pedro Sánchez, tiene entre sus contenidos la lista de concejales electos, entre la que se encuentra Don Borja Torre San José, edil de Comunicación y Nuevas Tecnologías, Juventud, Deporte y Protección Civil. La primera de sus funciones brilla con foco propio a la vista de esta estupenda página web. Sólo un problema: no está actualizada. Por ejemplo, no dice nada del asunto éste del ATC.

22/01/2010 (19:08)

ALONSO GUERRERO

Los analistas han criticado tantas veces las colas del paro y las rebajas, que se han quedado faltos de palabras y sobrados de estupor ante las colas de este esbozo de juicio final, acaecido en Haití. Es una escena ya vista en el Índico, en 2004, y en los Abruzos, Italia, el año pasado. El terremoto de Italia tuvo casi la misma intensidad. Murieron 300 personas. En Haití han muerto 200.000. Parece que la pobreza ensancha el rodillo de los seísmos. Durante los primeros días de entierro prematuro en Puerto Príncipe, las grandes pruebas del espíritu no han recaído en la solidaridad internacional, sino en  las personas simples, de las que tanto hablan las novelas. No son armaduras plateadas las que han soportado el peso, sino pobres personajes de Dostoievski, quejándose como animales, para entenderse con los perros que los buscan bajo los escombros.

En la primera semana de rescates, saqueos, tumultos y postergaciones, se han escuchado más los prejuicios de los cooperantes que los problemas de las víctimas. No es que el mundo no se haya movido, es que no está preparado para ponerse en lugar de los caídos. La organización internacional se estorba a sí misma ante la empresa para la que ha sido puesta en marcha. Vemos diariamente que los marines ponen el mismo orden en Afganistán que en Puerto Príncipe, y tienen prohibido ver la CNN porque el ejército americano no es psicológicamente capaz de abandonar la cubierta tecnológica de los portaviones y repartir botellas de agua, es decir, enfrentarse a la tragedia que en otros lugares ellos mismos causan. Sería un  pésimo aprendizaje.

Para Haití, este cataclismo es el resultado de otros muchos. Haití ya había sido playa de razzias esclavistas, isla colonial y democracia de mendigos. El terremoto no es más que una ocasión para que Fernández de la Vega se retrate con los siete puñales de La Dolorosa atravesando su corazón pintado, para que la ONU exhiba sus blindados en caminos sin minas, y las ONGs pidan un dinero que ya debería estar en los hangares del aeropuerto.

21/01/2010 (18:03)

XAVIER COLÁS

 

No se si saludar estará siempre de moda. De pequeños los abuelos nos afeaban que no decíamos ni mú, y mucho menos a los viejos. De niño estás muy ocupado como para dar los buenos días, que encima suceden a diario. Cuanto tienes sed te echas agua hasta a rebosar el vaso y el resto que se pongan si les apetece. El único protocolo que tienen los niños es la timidez, que es un código universal de la sabia naturaleza para no desbarrar demasiado. Los peques pasan de tímidos a salvajes,  pero si saludan es por dinero. Cuando un niño me dice buenos días pienso: qué niño más raro. 


El caso es que a los mayores nos distingue siempre el refunfuño constante. “Esta juventud”, me sorprendí diciendo el otro día. Pero los adultos también hacemos cosas como retirarnos el saludo. Es una especie de castigo que nos sacamos del alma y nos lo colgamos como una medalla. Éste quiso ponerme bolardos en mi calle, así que no vendo su periódico... después me sacó en una columna, así que no le saludo. Éste dijo que yo creía que Alcalá era una ciudad inculta... aunque es la verdad, no le saludo. Este trabaja para la competencia y yo para el Puerta de Madrid, así que no le saludo. Y así sucesivamente. 


Y hacemos esto sin darnos cuenta de que no existe muestra mayor de haber reparado en la presencia de una persona que pasar sin saludar, como un indio cabreado, a pocos centímetros de una persona a la que sí conoces, tampoco odias, tal vez no tragas, probablemente un día necesites aunque seguramente nunca ames... Vamos, que sin ser crucial en tu vida se merece un saludito aunque sea con una smith&wesson con balas de plata.


Es como cuando el juez interrumpe al abogado diciendo: “El jurado no tendrá en cuenta esto último”. Pero en el fondo lo que sin querer hace es remarcarlo de manera que quede grabado de modo indeleble hasta en el cerebelo del aguacil. Por eso me doy por saludado. Me llevan en un vértice de su corazón, aunque no me lo merezca. Son ya muchos años.

20/01/2010 (18:57)

ÓSCAR SÁEZ

 

Ni el fútbol, ni la F-1, ni el basket. El cinismo es el deporte rey. Ni Fernando Alonso, ni Pau Gasol, ni Rafa Nadal. Para triunfar hay que ser un crack del cinismo. ¿Lo es usted?? Haga este test y averígüelo.


1- ¿Había pronunciado Haití alguna vez antes del terremoto salvo para decir en algún juego un país que empieza por H?, ¿es de los especialistas que salen en la tele hablando sin parar, esos que saben el precio de todo y el valor de nada, que diría Oscar Wilde?


2.-
¿Tiene ya la conciencia tranquila porque ha enviado un sms para salvar a los haitianos, pero les jode que vengan en patera los inmigrantes que salen de países tan míseros como el de ellos para 'quitarnos' el trabajo?


3.- ¿Es de los que le importa un bledo ya lo que le pase a Aminatu y al Sáhara?


4.- ¿Critica que Karmele se presente a Eurovisión, pero vio a Chiquilicuatre?


5.- ¿Cargó duramente contra el Gobierno por negociar con ETA?, ¿tiene bigote y prefiere hablar del Movimiento de Liberación Vasco?


6.- ¿Es de los que se manifestó contra la guerra de Irak y mira para otro lado en la misión de paz de Afganistán?


7.- ¿Defiende la familia, pero es usted obispo y no puede formar ninguna?


9.- ¿Es de los directivos de Prisa que cargaban contra Berlusconi y ahora se la tiene que envainar porque les ha salvado el culo uniéndose empresarialmente?


10.- ¿Es de los que critican a los funcionarios mientras usted prepara una oposición?, ¿de los que defiende la sanidad pública pero tiene seguro privado?


Si suma más de dos causas, es usted un cínico. No se preocupe, no está solo. Todos los somos porque, no sé quién lo dijo, los sabios hablan porque tienen algo que decir y los tontos hablamos porque tenemos que decir algo.


Y ahora el chiste semanal. Una impresora le dice a otra:

- “¿Ese folio es tuyo o es impresión mía?".


P.D. Si dice que el chiste es malo, y luego lo cuenta, también es un cínico.

 

Si quiere enviarme un chiste o un jamón si lo prefiere puede hacerlo a oscarsaez@diariodealcala.es

20/01/2010 (09:40)

PEDRO P. HINOJOS

 

Sólo eran ministros de Turismo europeos e iberoamericanos los que ayer echaron el día en el Parador, pero por el blindaje policial y por hermetismo ante los medios bien podrían haber pasado por los jefes de las agencias de seguridad nacional del Continente y de la otra orilla. El turismo es importante y va camino de ser la industria salvadora de muchas ciudades y de países enteros, empezando por Alcalá y terminado por Haití.

 

Pero, ¿de verdad se necesitan estas cumbres en jaulas de oro? ¿Es así como quieren que la Unión Europea se acerque a los ciudadanos? Aunque no hay que irse tan lejos y tan arriba para presenciar el desdén de los administradores de lo público hacia el público. Nuestro rector por poco tiempo, por poner un caso, sigue guardando como la flor de su secreto la maniobra, de sobra conocida ya por los hechos consumados, que le ha aupado a la cúpula de la caja del oso rampante y que le ha obligado a adelantar las elecciones en nuestra centenaria universidad.

 

Eso sucedió allá por noviembre, cuando dejó de llorar por las esquinas las apreturas económicas a las que estaba condenada la Cisneriana. Debimos sospechar entonces que algo había pasado. Pero no imaginamos tanta y tan inmerecida oscuridad en torno al porvenir de una institución que es de todos porque no es de nadie.

 

Lo mismo que la Asamblea de Madrid, por poner otro caso, cuyos inquilinos, nuestros representantes en la república regional, andan desaparecidos desde mucho antes de Navidad. Se les supone en sus despachos, o en las salas de reuniones de su cubo de Entrevías, preparando y discutiendo propuestas y futuras normas que mejoren nuestra vida. Pero sería mejor no suponer y colocarles caras y nombres viéndoles a pie de obra charlando con sus representados en todos los rincones de la abigarrada geografía autonómica.

 

No serían más simpáticos ni más inteligentes, pero al menos dejarían de ser, como todos los de su especie, fantasmas sin más rastro de existencia que un reguero de facturas que pagaremos el resto sin esperanza cierta de beneficio.

18/01/2010 (18:58)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

 

Tengo un buen amigo que se ha fijado una meta para 2012. Ese año culminará la expedición al Everest de la lleva años hablando mucho tiempo. La cima del mundo, ni más ni menos. Uno de los ochomiles que cualquier escalador sueña con alcanzar, al menos una vez en la vida y que mi amigo también se ha propuesto.

 

Desde que me comentó su intención de emular la gesta Edmund Hillary y su sherpa, Tenzing Norgay, en 1953, el Everest ha entrado de lleno en nuestras vidas. Recordamos las palabras del malogrado Mallory, uno de los pioneros en esta aventura de ascender la cima más grande del mundo y que se dejó la vida en la expedición que comenzó en el Tíbet. La hemeroteca del alpinismo cuenta que cuando a Mallory le preguntaban que por qué había que subir al Everest siempre contestaba lo mismo: "Porque está ahí".

 

Recuerdo que fueron las mismas palabras que me dijo mi amigo cuando me reveló su reto. Teniendo en cuenta que su relación con la montaña se ciñe a ver los Picos de Europa desde el coche, al principio me sorprendió su intención. Tarde días en entenderlo. Pero ya no sólo hablamos de alpinistas famosos, comentamos los retos del equipo de Al filo de lo imposible y últimamente de Jesús Calleja, incluso nos imaginamos como podría ser la vida a más de ocho kilómetros de altura, si se podría ir a la compra, llevar el coche al taller o ir a buscar a los niños al colegio.

 

Desde que mi amigo comenzó a preparar su aventura me he familiarizado con la ropa térmica y las últimas tecnologías aplicadas a los piolets que se precisan para ascender los 8.850 metros que mide el Everest. Suelo ver hasta las ofertas de Decathlon para ver si encuentro algo que le sirva en la expedición.

 

En realidad, mi amigo no va a subir al Everest, no es alpinista. Pero le sigo el juego, hablamos de esa montaña y nos divertimos. Jamás le diría que no puede ascender hasta la cima más alta de la Tierra. Los dos lo sabemos. Pero su padre le enseñó que los sueños son infinitos. Sé que él es tozudo y que consigue lo que busca.

 

Por eso ya está planteándose un nuevo reto, tal vez para 2016. Le voy a plantear que se presente al campeonato del mundo de buceo libre y emule a Jacques Mayol, el hombre-pez francés que descendió más de 100 metros sin ayuda de oxígeno. Para Mayol, Hillary, mi amigo y tantos otros los sueños son infinitos.

18/01/2010 (11:15)

ANTONIO CAMPUZANO

 

En febrero pasado, las Universidades de Alcalá y Rey Juan Carlos homenajearon al momento constitucional de 1978 y personificaron en los presidentes de las Cortes Constituyentes.

esa distinción. Allí estaban Fernando Álvarez de Miranda y Antonio Fontán. Álvarez de Miranda no pudo leer su discurso y, en su defecto de salud, lo tuvo que hacer Fontán, quien acarreó con el suyo y el ajeno. Esa salud se trastocó y Antonio Fontán nos ha dejado hace dos días. Aquel acto simbolizó, como otros muchos, un hito histórico, el de la transición, quien ya ha superado el lugar común de modélica para serlo de verdad. Los corrillos del patio del paraninfo en una estupenda mañana fueron otro modelo de convivencia fraternal.

Fontán protagonizó muchos de ellos, casi siempre acompañado de dos de sus educandos: una en política, Esperanza Aguirre; el otro, en las lecciones y virtudes de Estado, el Rey Juan Carlos. Fontán procuró cohonestar las relaciones de padre e hijo, Don Juan y Don Juan Carlos. Y procuró, siempre con las coordenadas de la tolerancia y la abierta disposición a actuar entre desiguales para hacer desaparecer la diferencia y el conflicto, que el paso de un sistema de gobierno a otro, del totalitario al democrático, se hiciese sin que se sonasen las bocinas de emergencia ni se encendiesen los gálibos de alarma.

De eso, en sus variantes públicas, periodísticas, académicas, se vistió siempre. Por eso, aquel día en Alcalá, la mañana en principio fría de febrero se iluminó sin motivo aparente. Porque allí estaba una cohorte de seres humanos que había ayudado a llegar a la orilla de la humanización de la política a dos generaciones de españoles. Eso tiene mucho mérito. Y el patio de la Universidad Cisneriana acogió aquella fiesta como sin quererlo. Y fue un gran día. En la capilla ardiente de Antonio Fontán, entre una explosión vegetal de coronas, había una de flores blancas, con una banda de arriba abajo con el nombre de Virgilio Zapatero, quien con mucha probabilidad se acordase de aquella mañana soleada.

15/01/2010 (20:07)

ALONSO GUERRERO

 

Llega el año de Miguel Hernández. Vaya por delante que toda conmemoración me parece ridícula. Las instituciones, las Universidades y los Estados no deberían vindicar nada, porque suelen desecar y desvitalizar lo que celebran. Las instituciones no leen, sólo subrayan con rotuladores fosforitos lo que debería llegar íntegro y claro al espíritu humano. 


Sospecho que el de Miguel Hernández, de cuyo nacimiento se cumple ahora el centenario, va ser un caso de subrayado. Miguel Hernández es uno de esos escasísimos poetas que podemos conocer a través de su poesía. A otros poetas los interpretamos, Miguel Hernández nos interpreta a todos, como el abismo.

Aprendió a escribir, se enamoró, enterró a su amigo Ramón Sijé y fue tragado por los frentes de la Guerra Civil, combatiendo en el bando republicano. Todo en diez años. Creyó, como un niño, no como un intelectual, en lo que antaño promulgaba el socialismo, porque el socialismo era y es un hermoso juguete infantil al que se le gasta la cuerda. Como socialista, abrazó la posibilidad mágica e hiperbórea de que un cuidador de cerdos pudiera convertirse en poeta, aunque fuese imitando a Góngora. Confío en que, de la misma forma que Cervantes se abre paso a través de todas sus traducciones, Miguel Hernández lo hará a través de las payasadas que le monten los políticos. Bajará de todos los pedestales, y volverá a la trinchera.

Hay que leerlo, practicarlo, suscribirlo, estar de su lado. Si el sacrificio ha tenido alguna vez sentido, él fue uno de los hombres que se lo dieron. Escribió porque admiraba el propio acto de escribir, no la obra de otros poetas. Ojalá hoy día poner un bolígrafo encima de un papel se hiciera con la misma fuerza y los mismos propósitos. La serenidad que emana su obra, la obra, escrita con sangre, de un hombre capaz de resignarlo todo, menos la inocencia, nos coloca frente a la necesidad de un compromiso, de una actitud ante la vida propia y ajena. Sus verdugos no entendieron que hombres así pueden morir para la memoria, no para la vida.

14/01/2010 (17:39)

Yo no me fio de un concejal que tire siempre la basura a su hora. Una cosa es ser cívico y otra tener un control total del espacio y el tiempo, que es exclusiva del mismo demonio.

 

Por eso la piedra que ha lanzado Jesús Domínguez –el guardián de las esencias medioambientales del PP– contra el muro socialista sólo me interesa por dos cosas: porque la lanza y esconde la mano y porque en el otro bando han preferido quedarse callados afinando los instrumentos. Durante los últimos años el edil de Medio Ambiente nos ha hecho ahorrar agua, romper menos cosas y tirar la basura donde se debe. Tal vez su legado sea más importante que el de un edil de Urbanismo, porque la ciudad está casi hecha del todo y es más urgente conservarla que completar el puzzle. El civismo no se puede inaugurar y no saldrá en las enciclopedias: es abstracto y global. Así que si Venecia llega al siglo que viene sin ahogarse habrá que ponerle el nombre de Domínguez no a una calle veneciana, pero sí al menos a una trattoria: Pizza Jesús, picante y preparata la mattina presto.

Domínguez es junto con Gustavo Severien el wasabi del equipo de gobierno. Si te pringa estás perdido. Como es de la vieja escuela no le pasa como a Manuel Peinado, que se le saltaban las lágrimas en los recitales de poesía. Es capaz de pegarle un zapatazo verbal a los endecasílabos de Francisco Peña y dejarlo al pobre arrabalesco para toda la vida. La munición de Domínguez es de radio muy mañanera. Por eso va con las pilas cargadas todos los días gracias a las tertulias liberales, esas que cuando las escucha uno lamenta un poco que la Guerra Civil no haya durado algo más para haber rematado la faena a garrotazos.

Si eres sociata Jesús te espera camuflado junto al contenedor en plan Rodríguez de la Fuente a ver si pecas. Como yo soy periodista a lo mejor tiro la basura a mi hora pero peco de pensamiento soñando con contenedores de plástico llenos de espaguetis con tomate. Me leerán la mente y me postearán con Barrabás, que encima me susurrará un soneto. Señor, perdónalos, que no saben lo que reciclan.

13/01/2010 (20:25)

ÓSCAR SÁEZ

 

Fomento ha anunciado el inicio del principio del comienzo del arranque del anteproyecto del borrador del futuro embrión que será el nacimiento del boceto del Plan de Cercanías que unirá Alcalá con la Avenida de América.

Esto quiere decir que estaremos más cerca de Madrid gracias a evitar la atascada A-2, ahora precisamente que Fomento está echando bifidus activos, esto es desatascando, la carretera con un tercer carril tras años de atasco burocrático.

Y lo estará para antes de 2015 si no se tiene en cuenta la velocidad administrativa con la que se trabaja en el Corredor del Henares. Véase la rotonda de la Fiat o el citado tercer carril prometido el siglo pasado. Así que, si ninguna guerra acaba con esto antes, Alcalá estará más cerca de Madrid después de volver a estar más lejos, ya que Fomento también prevé dos estaciones más entre Alcalá y Madrid, en Torrejón y San Fernando. Tan cerca y a la vez tan lejos. El espacio no se mide en kilómetros sino en tiempo. Si la manzana de Newton levantara la cabeza...

Y es que nuestros políticos estuvieron lentos, sin confundir la velocidad con el tocino. El PP alcalaíno tardó en hacer su carta a los Reyes Magos -cómo está Correos- y a nuestros afanados en licencias urbanísticas socialistas se les escapó decírselo a sus ‘compis’ de Ferraz, ahora que Blanco estaba generoso.

No sé, un enterramiento de las vías, una conexión con Barajas, o al menos, qué menos, más trenes directos para no ser el culo de Madrid. Entiéndase como tal que Alcalá está lejos no que sea feo, porque hay algunas posaderas a las que la ciudad ya le gustaría parecerse y dejo a cada uno que proponga las suyas.

El caso es que terminaremos más o menos lo mismo en llegar a Madrid y seguirá teniendo una cicatriz en forma de vías. Porque Gallardón lo prometió, pero se le olvidó, igual que al PSOE en precampaña. Qué mala es la memoria. Ay, esos rabitos de pasa. No queremos políticos, sino al costurero de Belén Esteban para que nos quiten la cicatriz de las vías del tren. Qué país.

Y ahora el chiste semanal, aunque éste no tiene mucha gracia. Está contado por el mismísimo presidente del Gobierno.

- Llega Zapatero y dice... “Hemos salido de la recesión”.

 

Ah, no, que no era un chiste, que lo decía en serio.

13/01/2010 (10:35)

PEDRO P. HINOJOS

 

Un profesor de la facultad nos dejó planchados cierta mañana en que se plantó ante nosotros y, sin aviso, nos dijo que comprendía a Hitler. Que sí, que lo que hizo aquel pintor frustrado tenía lógica. Que su proyecto de poder tenía fundamentos instalados en ideas y precedentes asumibles. Y que se le habían cargado demasiados mochuelos en la guerra más sanguinaria de la historia, donde malos y buenos se cambiaron de camiseta demasiadas veces... Antes de que los más lanzados de la clase se recuperaran del impacto y se le tirarán al cuello dialécticamente, el profesor levantó las palmas de la mano en señal conciliadora y nos tranquilizó.

 

No, no era un nazi ni nada que remotamente se le pareciera. Sólo quería provocarnos y animarnos, aunque a lo bruto, a tratar de entender incluso a las mentes más retorcidamente perversas, para detectar la raíz de su vileza y reforzar las convicciones humanistas. Un ejercicio similar parece estar llevando a cabo el cineasta Oliver Stone, que prepara un gran documental sobre la historia norteamericana del siglo XX y se ha despachado con declaraciones como “Hitler fue un chivo expiatorio fácil del que se ha abusado" y “No se puede juzgar a las personas simplemente como buenas o malas”; o invitaciones del tipo de “ponerse en los zapatos de Hitler y de Stalin. Yo he andado en sus zapatos, he entendido sus puntos de vista. Uno no puede contar la Historia si no empatiza con sus protagonistas. Y yo he empatizado con ellos".

 

La verdad es que tales afirmaciones cuadran en la deriva desconcertante que ha tomado en los últimos tiempos el autor de Platoon y JFK. Si quería llamar la atención, lo ha logrado. Si trataba de indignar a buena parte de la opinión pública, está en camino de conseguirlo. Y si quería garantizarse un buen negocio con su documental, casi puede darlo por seguro. Pero, como aquel profesor, estamos a la espera de que Stone aparezca, levante las manos y diga que aborrece el mal absoluto. Empatías, las justas.

11/01/2010 (19:51)

JOSÉ LUIS ENRÍQUEZ

 

Julio Verne no llegó a hacer tantas maletas como parece, pero pocos han viajado más que él. Llegó a la luna con más precisión que cualquier expedición de la NASA, al centro de la tierra, navegó bajo el mar y creó ingenios de todo tipo.

La ciencia ficción le debe tanto que incluso me planteo si el dichoso escáner corporal que ahora quieren usar en los aeropuertos no fue ya cosa del escritor francés. Los libros permiten llegar hasta donde la imaginación permite, crear lugares y aparecer hasta como un aguafuerte en la historia.

Creo que fue Arturo Pérez Reverte el que escribió que los libros sirven para amueblar paisajes. ¡Y cuánta razón tiene! Pocas satisfacciones hay como llegar a un sitio que no se ha pisado jamás y tener la sensación de haber estado ya allí. De la isla de If, frente a Marsella, donde el Conde de Montecristo estuvo encarcelado, a la hermosa Cartagena de Indias donde supuestamente transcurren gran parte de las correrías amorosas descritas por Gabriel García Márquez en El amor en los tiempos de cólera… Todo vale.

El viaje está en los libros. Esta reflexión viene a cuento por uno de esos acontecimientos fugaces que pasan por delante de nuestras narices y ni nos enteramos. El otro día en una tertulia familiar, mientras los mayores arreglábamos el mundo y los más pequeños jugaban con los regalos que les habían traído los Reyes Magos, en una silla y en silencio estaba el mayor de mis sobrinos. Sólo me di cuenta de su presencia cuando levantó con inocencia la cabeza del libro y en voz alta preguntó:

–¿Qué es un cetáceo?

Tras escuchar sus palabras, casi susurrantes, me aparté de la conversación familiar sobre si Zapatero iba a ser capaz de gobernar sin tocar fondo la presidencia de la Unión Europea y resolví su duda.

–Es una ballena -le contesté.

 

Leía con avidez y ensimismado Un capitán de quince años, una de las numerosas obras de Julio Verne. En ese momento comprendí que con su pasión por la lectura comenzaba a viajar. Dejaba atrás las primeras etapas de su vida, pasaba página e iniciaba el apasionante viaje por el mundo de la lectura. Un periplo por los libros para el que no hay que guardar colas antes de embarcar ni reservar asientos de primera en trenes de Alta Velocidad. Un viaje personal, donde cada uno hace que el tiempo sea relativo y es, por completo, libre.

11/01/2010 (12:28)

ANTONIO CAMPUZANO

 

Como todo el mundo sabe la Navidad es una celebración extensísima que abarca más de dos semanas, cuyas dos manifestaciones más sinceras son dos, la familiar que coincide con el día de Nochebuena; y la puramente profana, si es que alguna no lo es, que resulta ser el día 22, el de la Lotería de Navidad, cuyos enormes bombos y los representantes del colegio de San Ildefonso, mezclados convenientemente y en plena víspera, que es la que verdaderamente proporciona esperanzas de felicidad, aporta una mítica digna de variantes laudatorias por sí mismas.

 

Lo demás, francamente, es Corte Inglés y Magna, que favorecen la creación de un público, que no es fácil. Todo eso ya ha pasado. Entre las distintas calles de Hipercor, en lo que ha sido el año de la cafetera de la monodosis, sin la cual las mañanas y los despertares son ejercicios de neutralidad y abandono de las ideas físicas y metafísicas, se suceden las muchedumbres, pese a la crisis, ese concepto que allana los hogares para quedarse. Ya pasó, ya pasó. Ahora, al margen las nieves y las sales, a ganar el equinoccio, con la fecha de 2 de abril como lucecita e hito hacia el que miran los espíritus que siempre quieren que el reloj de la historia y los calendarios cuanto más veloces mejor.

 

Ese día será viernes santo, y las vísperas volverán a ser conmovedoras con la vestimenta del viernes de Dolores y el domingo de Ramos. Bien agitado el almanaque, ciertamente un año es una cosa demasiado pequeña como para ser tomada como referencia de demasiadas felicidades. Cuando te quieres dar cuenta, se te ha ido una víspera y tienes  un final a la vuelta de la esquina. Es ahora el caso, se fueron reyes magos y súbditos voluntariosos para abrirse un período aparentemente largo, muy largo, que termina muchísimo antes de lo que cuesta imaginarlo.

 

El eterno retorno o al revés, que  amenaza con deteriorar la ilusión. Amenaza vana, porque ya ha sucedido en muchas ocasiones mientras que en este mismo momento se están renovando los resquicios de la esperanza en una nueva Navidad, cuyo impulso en Semana Santa resulta de una gran utilidad.

8/01/2010 (18:48)

ALONSO GUERRERO

 

Decía Oscar Wilde que la naturaleza imita al arte. La vida se parece a las novelas, y como las novelas son cada vez más truculentas y vacías, la última tendencia de los gobiernos, compuestos en general por los personajes más manipulables de cada sociedad, es meternos a todos en el Orient Express, como en aquella novela de Agatha Christie en que cualquiera podía ser el culpable del crimen.

La maniobra fue tan rentable a Bush y Aznar que ahora los mandatarios europeos invierten en miedo, porque amedrentándonos pueden poner cerrojos a nuestra casa de Gran Hermano. Desde los republicanos estadounidenses a nuestro mediocre Zapatero, todos han aprendido que donde existe el lobo tiene que haber un redil.

Gubernamentalizar la libertad, en eso consiste la política reciente de los países desarrollados. Una vez que la libertad se ha convertido en un valor irrenunciable, es necesario ponerla sobre el yunque y transformarla hasta que sea un valor utilizable contra sí misma. Salvando las distancias, la aplicación lícita y regulada de la persuasión  stalisnista. Aquí, los socialistas amenazan con los terrores de la Guerra Civil, aunque sólo sea porque las encuestas les dicen que no son socialistas. La SGAE amenaza con el ocaso de la cultura, si el personal no paga por ella, pese a que a la SGAE la dirigen los pintamonas que menos hacen por la cultura, excepto delegarla en las multinacionales.     

Nos amenazan con el terrorismo si vemos mal que gobiernos hechos y derechos paguen con impuestos paces sangrientas que más bien parecen extraños colonialismos. Si un tipo malo se mete en un avión, a todos nos despelotan en los aeropuertos. Si existe la posibilidad de un atentado de ETA, el ministro endosa su incompetencia al pueblo, en forma de miedo escénico. ¿Acaso hemos de protegernos con una continuación de las alambradas de Guantánamo? Europa se globaliza en el peor sentido: el que cambia libertad por seguridad. El problema no viene de fuera, está dentro. O ponemos coto a esta política de latifundistas, o pronto vamos a pasar todos por personajes secundarios de Scary Movie.

7/01/2010 (19:45)

XAVIER COLÁS

 

Llega alguien y me dice: ¿Cómo estás? Y respondo: trabajando y gracias. Esta maldición divina que en Madrid llamamos currelo nos protege de algunos males aunque nos priva de otras mieles. Cuando uno no trabaja lo aguardan en casa castigos peores como las tareas domésticas o episodios de idiocia familiar que hay que disculpar sí o sí.

 

En España prima el presentismo laboral, y se supone que el que pasa más horas a la silla es el rey de la colina. Por eso no conciliamos nada, porque llegamos tarde y hacemos mucha sobremesa, que muchas veces no es merecida. Cuando llegamos a casa está la parienta con el párpado a media asta o –mejor todavía– encamada conformando un bulto entre las sábanas y el edredón. Palpa uno un poco y dice: sigue ahí, todavía no me ha dejado por el melenudo de Pimpinela.

 

Sí, trabajamos una hora más que la media de la UE pero producimos menos. Nos pone hacer las cosas a nuestra manera y lo de formarnos se considera hobby. Las orejeras no nos despeinan: ya tenemos la cabeza con el molde hecho para las riendas.

 

Escucha la Murga de los

currelantes

 

¿Mucho trabajo? Sí, esa suele ser la pregunta siguiente al qué tal. Pues el suficiente para que no me larguen ni me externalicen, digo yo, que sólo quiero llegar a la siguiente pantalla con vida extra incluida. Vamos, que no nos podemos quejar. Unos porque si se quejan les cae una tollina y otros porque se revolvería Marx en su tumba de lo poco que curran. 


Lo que no se perdona en España es que te guste tu trabajo. En ese caso es en el que te esperan a la vuelta de la esquina para darte tu merecido: vicioso, cabrón, bohemio. Te meten horas extra por el culo y siempre por la pati y cuando dormitas unas horas entre semana tras tu guardia dominical llegan voces a medio centímetro del tímpano: ¡haragán, que haces encroquetado con la que está crisis cayendo!

 

Y digo yo que la que está cayendo no tiene que ver con exceso de ratos de cama, sino con las malas ideas que hemos puesto en práctica y las pocas buenas que se nos han ocurrido hasta la fecha. Lo que no entiendo es que si trabajar es tan bueno, por qué dan dinero por hacerlo.

6/01/2010 (18:37)

ÓSCAR SÁEZ

 

El Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, ya ha encontrado otro lugar en el mundo para ‘extender’ la paz y el amor después de Irak y Afganistán. Se trata de Yemen. Hoy día de Reyes están preparando ya los primeros regalitos en forma de bomba si los yemeníes no entran en vereda. Lógico. Es mejor bombardear un país que invertir en un estado mayoritariamente joven.

Aunque con lo que se gastaría Estados Unidos en armamento se podría levantar un país, es mejor arrasarlo, sembrar el odio para así tener más guerras en las que seguir gastando el presupuesto en las industrias armamentísticas, ese dinero que en Estados Unidos se niega para la Sanidad. Y más ahora que la gripe A se ha evaporado como la gaseosa. Mucho miedo, pocos casos. Muchas vacunas, más dinero en época de crisis. Nada mejor que invocar al miedo para amasar fortunas.

Aquí, en Alcalá, por no haber no hay ni bombas informativas. No hay dinero para nada, al menos en el Ayuntamiento, porque los centros comerciales han colgado el cartel de ‘No hay entradas’. Menos mal que los Reyes van en camello y no por carretera, porque los atascos en la A-2, con Plenilunio, el Parque Corredor, El Corte Inglés y Cuadernillos, han sido de órdago.

A la Universidad de Alcalá, al menos, Sus Majestades les traerá un nuevo rector. Tendría gracia que fuera Manuel Peinado, no sólo porque seguro que sería un buen gestor, sino por el morbo de juntar al ex alcalde en la Universidad y a Bartolo en el Ayuntamiento, enemigos íntimos. Total, las relaciones entre ambas instituciones siempre han sido de desdén. ¿Se imaginan que gana y pone un bolardo en la Cisneriana?

Pero el 2010 será sobre todo la antesala de las elecciones. A Bartolomé González le quedarán doce meses para deshojar la margarita. Yo apostaría a que se presenta, más que nada porque ningún delfín ha sacado todavía la cabeza. Y con la crisis no es época de destacar, sino de, por lo menos, no cagarla.

Y ahora el chiste semanal:
-–Se abre el telón... Uno entra en una óptica y se compra unas lentillas. Se las pone. ¿Como se llama el cantante? ‘Ya miro guay’.

5/01/2010 (19:00)

PEDRO P. HINOJOS

 

Dejaron de gustarme las Cabalgatas de Reyes aquel 5 de enero en que el rey Gaspar se dirigió a mí desde el remolque donde estaba su trono y a la voz de “Pedro, abre el paraguas que este puñao es pa ti" reconocí de inmediato a mi sonriente tío Rafael usurpando la mayestática identidad.

 

Fue tal la impresión, que me olvidé de los caramelos y caí en la cuenta de otros detalles de aquel espectáculo falso que hasta unos segundos antes creía una caravana llegada directamente desde Oriente (los camellos, decía mi padre, siempre los dejaban en un corral a las afueras con agua y alfalfa para reponerse del largo viaje): la barba del rey sólo eran pegotes de algodón, unos pantalones de pana asomaban por debajo de su túnica y unas botas Gorila calzaban sus pies.

 

A partir de entonces, comencé a renegar de aquel espectáculo porque ninguna de las explicaciones que me dieron me resultaron convincentes. Incluida la de mi tío, que ya sin algodones me juró que le habían pedido en el último momento que hiciera de Gaspar porque los auténticos reyes se habían perdido por el camino.

 

En los años siguientes reconocí, entre los empujones y el griterío de los otros niños, a vecinos y a amigos de la familia tras las barbas; y ya en el tiempo presente incluso sé de antemano cuales son los concejales que se sientan en el remolque para recorrer las calles de Alcalá en una cabalgata cuya vistosidad, para colmo, está muy venida a menos.

 

Por suerte, los Reyes Magos auténticos, los invisibles, nunca faltaron a su cita; siempre silenciosos y diligentes, quitando algunos caramelos caídos accidentalmente en el balcón, señal incuestionable del lugar elegido para entrar en casa. Acaso algún día la celebración sea redonda con una cabalgata a la altura de una magia tan poderosa.

 

La tecnología podría prestar un buen servicio en ese sentido. La apabullante película Avatar nos da una buena idea: recrear y replicar a sus majestades orientales hasta el infinito. Aunque quizá para ese día todos estemos más interesados en ser replicantes Na-vy en el paraíso multicolor de Pandora. ¿Cabría mayor regalo que ese?

4/01/2010 (15:54)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

Si hay algo con lo que la corriente laicista que nos toca vivir no va a acabar nunca es con la magia de los Reyes Magos. No estoy dispuesto. Me niego. Jamás aceptaría que por seguir esa moda absurda de cambiar el nombre de toda a la vida a las cosas, para hacerlas políticamente correctas, el día de los Reyes Magos pase a denominarse, algo así como Festividad de los Enviados Especiales de Oriente Medio para la Paz Mundial.

Pomposo título que serviría para que más de algún líder mundial trate de sentarles en las cumbres del G-8 con el único objetivo de sacar tajada. Nada de eso. Melchor, Gaspar y Baltasar seguirán siendo los tres nombres de la ilusión, los de los regalos, los pajes y la sonrisa de los niños. Allá donde la ciencia no llega sí que lo hacen estos tres reyes subidos en sus camellos. No sirve de nada buscar una explicación a su misterio, es absurdo.

Existen y con eso vale. Mientras el tiempo avanza como una prisión en la que luchamos por serrar los barrotes de las manecillas del reloj, cada año desde el lejano Oriente los Reyes Magos nos traen, además de presentes, la mejor receta de la felicidad. Esa que tantas veces necesitamos y que nos sabemos ver, consumidos por la rutina.

El día a día nos nubla a menudo la vista, con una niebla de problemas e inquietudes que nos impiden ver más allá, hasta el punto de bloquearnos. Pero estos tres magos, que llevan décadas repartiendo su secreto una vez al año nos enseñan que igual que los genios siempre se empeñan en ser niños, la felicidad pasa por hacer cosas casa día o, al menos, hacer las mismas cosas, pero como si fueran nuevas.

No me puedo imaginar una vida sin esa noche mágica, se pongan como se pongan los gurús del laicismo. Ahora sabemos que el Universo tiene 13.700 millones de años y el acelerador de partículas podrá desvelar las pistas definitivas para conocer el origen de ese mismo universo, estamos a las puertas de descifrar los genes de la vida eterna, hay más de 350 millones de usuarios en el mundo de redes sociales como Facebook y sólo en España más de 50 millones de líneas de teléfono móvil. Todo eso tiene una explicación lógica y racional. Pero por encima de los grandes avances tecnológicos y científicos, y de la revolución digital de la primera década del siglo XXI, Melchor, Gaspar y Baltasar seguirán repartiendo la magia en todos los hogares, demostrando que sólo en la imaginación se pueden fijar los límites.

1/01/2010 (17:48)

XAVIER COLÁS

 

No sé ya si salir por ahí tiene sentido estando el facebú, el feisbú, el caralibro, el face, el feis o como quieran llamar al engendro y a sus ilustres hermanos: el poligonero y libinidoso tuenti y el twitter, que es tan fino e intelectual como aquel que posteó “liberándome de lo superfluo” desde el water. Lo digo porque el euribor y la maldita crisis han dejado las calles vacías y los suelos de los bares huérfanos de cáscaras de mejillón. Las parejitas se quedan en casa con la mantita y el DVD o con alguna peli de ésas que son más ilegales que la heroína, pero mucho más baratas y dañinas para el cerebro.

Camino algunos días no del todo laborables por la calle Mayor y por un momento parece que estoy en Medinaceli o en el Burgo de Osma, escuchando el eco de mis pasos en plan Soy leyenda. Con lo tunos que hemos sido, se pilla a Alcalá en un renuncio fácilmente hoy en día. Pero cuando vuelves a casa y enciendes el ordenador te das cuenta de que seguimos siendo una pedazo de ciudad por la miríada de lucecitas verdes de online que hay en la pantalla: “Así que estábais aquí, malandrines”.


Sí, estaban ahí. Pero no dejan de estar en la calle por estar conectados: es al revés. Están conectados porque el ser humano ha vuelto a casa, a la cueva, harto de los precios y el frío de la sabana. Cansado del cubata que no es canjeable por cópula, de la máquina que no da premio, de la puerta del baño que no cierra, del sitio donde no se aparca y de la calle que queda lejos.



Así que por la noche paso lista. Y si un día me encuentro con mi amigo Juanan por la calle le diré: cómo has estado, que no te he visto conectado. Si a un colega no le ves en persona en años no pasa nada, pero si te falta en el chat eso es desgracia o muerte segura. Alguien tendrá que buscar razones nuevas para salir y que se nos mojen las escamas otra vez. En dique seco somos dioses mirando un mundo deshabitado que no nos necesita.

30/12/2009 (18:53)

ÓSCAR SÁEZ

El 2009 ya acaba, un año en el que el principal personaje ha sido un tal Barack Obama. Un negro es presidente de Estados Unidos. La sociedad, gracias a dios o pese a sus representantes eclesiásticos que defienden la familia sin saber qué es eso, avanza, aunque a veces la realidad nos tope con un muro, palestino por ejemplo. Ha sido sin duda alguna el año del ‘Yes, we can’, aunque aquí preferimos el 'week-end'. Nosotros podemos, dijo Obama, aunque en Alcalá la rotonda de la Fiat todavía se nos resiste.
 
En la política española sigue todo igual. Zapatero mantiene la sonrisa pese a la crisis, igual que aguantó Di Caprio cuando se congelaba en el océano mientras su amada estaba tan campante sobre una madera. Hay veces que la sonrisa no es contagiosa y más cuando la cifra de parados llega a cuatro millones. Por desgracia, al otro lado, está Mariano Rajoy, que tiene un perfil tan bajo, que le van a dar un papel en Blancanieves. Está esperando, como la novia de Di Caprio, a que se hunda el Titanic. Lo que no se da cuenta es que para entonces no habra quien rescate el barco.

Pero salvo que Peñafiel diga lo contrario, el gran personaje del año en España es más popular que Rajoy e incluso que Zapatero. Se llama Belén, la suele armar y en ella ha nacido una estrella. Se apellida Esteban, y ni que fuera Bin Laden, ha causado terror en las parrillas televisivas del resto de cadenas. Su cambio de imagen ha sido lo más visto de la televisión en este país y lo primero que verán en 2010. Así es España, aunque la esperanza es lo último que se pierde, y si no que se lo digan a Rajoy. ¿Me entiendes? Feliz 2010 pese a todo.

Y ahora el último chiste del año, cortesía de Sandra Santiago. Lo siento por ustedes.
–Se abre el telón y aparece un tío dando puñetazos a Jesulín de Ubrique y a Marilyn Manson. Se cierra el telón. ¿Qué está haciendo?
–Repartir a diestro y a siniestro.

29/12/2009 (20:14)

PEDRO P. HINOJOS

Un antiguo jefe alardeaba de moderación y serenidad. Sin embargo, eran habituales sus broncas a grito pelado a los empleados, con predilección por los más mansos, sus pataletas absurdas entre amenazas grotescas e incluso su reparto de golpes y patadas a sillas, mesas, paredes y cualquier objeto inanimado (por aquel entonces, al menos). Este antiguo jefe presumía de laboriosidad y de liderazgo. Era difícil, no obstante, encontrarle en su puesto de trabajo antes de mediodía y después de la merienda, además de hacerse notar su ausencia en los apretones de trabajo y en los encargos de última hora, ejecutados sin instrucciones ni órdenes específicas, lo cual desencadenaba arrebatos de cólera, eso sí, moderados y serenos.

También este antiguo jefe gustaba de adornar sus virtudes subrayando su tendencia a la generosidad y la esplendidez. Su desprendimiento, por desgracia, no alcanzaba a los contratos con sus trabajadores ni a las deudas pendientes con proveedores, que eran despachados con ira apacible. La pasión voraz por la lectura era la vanagloria definitiva en este antiguo jefe. Y en efecto, su cultura lectora resultaba apabullante: novela, poesía, ensayo, teatro, biografía…

No había género, literatura nacional y autores que tuviera algún secreto para él, jactándose de disponer en su chalé de la Sierra de una biblioteca con más de 20.000 títulos, muchos de ellos heredados de su padre, su espejo y modelo, según recordaba continuamente.
Y recordando, un día nos contó que, con 15 años, batió su primer gran récord lector, al meterse entre pecho y espalda cien libros en un año. El último lo devoró en la tarde de Nochevieja: Cuento de Navidad, el clásico de Charles Dickens. En ese preciso momento, caímos en la cuenta el poco provecho que la había dado tanta lectura.

29/12/2009 (10:16)

JOSÉ L. ENRÍQUEZ

La ola de frío siberiano me llevó el otro día a refugiarme en un café del viejo Madrid de los Austrias. Mientras pisaba restos de gambas que adornaban el suelo y el camarero discutía con voz cazallera con un cliente sobre los abdominales de Cristiano Ronaldo, trataba de entrar en calor con un café largo bien calentito. Fue entonces cuando entró visiblemente alterado Don Quijote de la Mancha.

En realidad, no era el personaje de Cervantes, sino una estatua viviente que lucía el traje del caballero de la triste figura, con su yelmo de mambrino encajado en la cabeza. Estaba visiblemente contrariado y no era, precisamente, por el frío. Se apostó en la barra y pidió un sol y sombra bien cargado, tras lo que comenzó a despotricar contra todo bicho viviente.

El olor a cocido que provenía de la cocina impregnaba el bar, como ruido de fondo sonaba Miguel Poveda en el transistor cantando La bien pagá y a unos metros un cliente algo orondo, perilla y un ojo a la virulé, que me recordaba a un ex ministro, echaba monedas en una tragaperras. No me apetecía que un tipo vestido de caballero andante con jubón y todo, me contara su vida.

Pero su drama y su desdicha, condición humana al fin y al cabo, me conmovieron hasta el punto que cuando llegó a hablar de venganza, preso de la ira, pensé si no era mejor que cambiara de vestimenta y se disfrazara de Edmundo Dantés, el Conde de Montecristo. Se había ido al paro por orden de la autoridad competente, es decir un municipal con mando en plaza, que le echó casi a patadas de su esquina, muy cercana a la plaza Mayor.

Hacía más de tres años que emulaba a Don Quijote y saludaba descubriéndose la cabeza, yelmo en mano, en función de las propinas. Contó que el origen de sus desdichas estaba en la llegada de otra estatua viviente, un Sancho, y que desde entonces el mandamás le ordenaba un día una cosa y al día siguiente la contraria. Ahora que acaba el año, y que hasta la estatua de Colón ha vuelto a su sitio, después de varias décadas en otra ubicación porque a unos políticos se les metió en la cabeza un día que había que cambiarla de sitio, sólo espero que ese Don Quijote vuelva también a su esquina. Si 2009 ha sido un año de pie cambiado confío en que 2010 no sea ya de sálvese quien pueda. De lo contrario, me pensaré lo de emular a Edmundo Dantés, porque al fin y al cabo, todos tenemos algo de Dantés o de Quijote.

27/12/2009 (16:05)

XAVIER COLÁS

Los que hayan visto la película Algo pasa en Hollywood –donde Robert de Niro hace de productor intentando que su última película participe en el Festival de Cannes– tal vez se hayan acordado del debate antitaurino. En el film De Niro tiene que contentar a unos actores y directores demasiado caprichosos, que se empeñan en que al final de su película muera un perro por varios disparos a bocajarro en una espeluznante secuencia. La solución magistral que se le ocurre a nuestro héroe para calmar a todos los políticamente correctos dispuestos a triturarlo ante la cruel escena es hacer que quien muera acribillado sea el humano protagonista. Así, el prota rueda colina abajo hecho un colador, esta vez para disfrute del público. 

Escribo esto porque me sorprende que nadie entre los que somos antitaurinos haya salido en defensa de los toreros. Sí, ya sé que son ellos los que suelen salir con vida de la plaza. Pero dudo que la Autoridad tolerase un deporte de riesgo del estilo de la ruleta rusa: un juego letal y clandestino en el que tienes una posibilidad relativamente alta de morir, dependiendo de los huecos que tenga el cargador de la pistola. Y de la zuerte, claro.

Dicen que fueron los rusos los inventaron la russkaya ruletka. Un relato de Georges Surdez recrea escenas pavorosas del ejército ruso en Rumanía durante la Primera Guerra Mundial: “Los oficiales empezaban a perder su prestigio, el dinero, la familia, el país y temían ser deshonrados ante sus colegas de los ejércitos aliados. Algunos de repente sacaban su revólver, en cualquier lugar, en la mesa, en un café, en una reunión de amigos, extraían un cartucho del cilindro, lo giraban, cerraban de nuevo, lo ponían en la cabeza, y apretaban el gatillo. Hay cinco posibilidades para que el martillo golpee un cartucho y una de vivir. A veces ha ocurrido y salen vivos, a veces no". Le faltaba a Surdez  un tal Búfalo gritando desde el burladero: “¡Maeztro!”. Sin embargo, el toreo se subvenciona porque es nuestra fiesta, un argumento válido aquí y en el pueblo de Borat y que pronto nos copiarán los promotores de lapidaciones.

PD. Alguno que mezcle el tema del aborto con el del toreo debería pasar unas vacaciones por Europa y Norteamérica. ¡Está eso lleno de países! Y muchos con aborto y alguno sin él. Pidan permiso para hacer una corrida en cualquiera de ellos. Y cuando se la nieguen no será con el gesto de la ceja. Será con el dedo corazón. ¡Planeta de antiespañoles!

23/12/2009 (18:29)

ÓSCAR SÁEZ

¿Recuerdan a Chuck Norris? Ese ‘polifacético’ actor que resolvía todo a guantadas se ha metido a columnista. Y lo siento, después de leer lo que leí entonces presento mi dimisión. El gran ‘Ranger de Texas’ dijo que, con Obama, Cristo no habría nacido porque la Virgen habría abortado. Para que luego se queje de la caña en España que meten a Bibiana Aído con este tema. Después de un análisis intelectual tan desgarrador un servidor no puede más que colgar los hábitos y dedicarse a otra cosa. Lo hubiera hecho si no llega a ser porque la Lotería me ha vuelto a ser esquiva. Y mira que esta vez hablé con Paco Lobatón para encontrar la fortuna e hice un curso del CSI, con Grison como profesor y todo, para detectar el ADN del azar.


Pero no hubo suerte, así que simplemente espero que el artículo de Chuck Norris no lo metan en futuras cápsulas del tiempo, como la hallada bajo la estatua de Cervantes en Madrid. Porque qué van a pensar de nosotros dentro de 200 años, aparte de que el Nobel de la Paz Barack Obama se ha escaqueado para apoyar la reducción de los gases contaminantes para tener un futuro más limpio. O que éramos unos demagogos. Véase, el caso del Sáhara, ese tremendo desierto en la memoria de los españoles que nos ha sonrojado con  el caso Aminatu. En el PP lamentan la actuación internacional del Gobierno. Claro que ellos ‘conquistaron’ Perejil. Sin Chuck Norris, pero sí con nuestro ‘Ranger’ Trillo. Claro, que para entonces las noticias no serán ésas. De hecho, esperen que existan los periódicos. El que encuentre un ejemplar contará con un objeto de culto, aunque seguro que no será un periódico de la edición de hoy. No porque escriba un servidor, que también, sino porque hoy damos el listado de la Lotería y se vende aunque incluyamos las obras completas de Chuck Norris,  Belén Esteban y un disco de Leonardo Dantés. Por el bien de todos espero que nunca encuentren nuestra cápsula del tiempo.


Y ahora el chiste de la semana, en esta ocasión muy navideño.
- A tí que te gusta más, ¿hacer el amor o la Navidad?
- Hombre, hacer el amor, pero lo que pasa es que la Navidad es mas a menudo...

22/12/2009 (17:03)

PEDRO P. HINOJOS

La Navidad es un tiempo de sorpresas, incluso para los que no creen ni en la una ni en las otras. Sólo de ese modo se explica que leyenda viva como Bob Dylan decida sacarse de la manga un disco de villancicos, cuyos fondos presentes y futuros irán a parar a una organización benéfica que da de comer a los más pobres entre los más pobres de Estados Unidos; esos que no tienen ni para probar bocado a diario, que también los hay en el paraíso de las barras y las estrellas. Pues sí, se trata del mismo Dylan que apareció por la Huerta del Obispo una calurosa tarde de julio de hace cinco años y se marcó un concierto inolvidable, más por falta de precedentes y por la sombra alargada que proyecta todo coloso de la cultura popular contemporánea, que por la entrega personal del artista. Aquella noche formidable apareció en el escenario cuando los cowboys de su poderosa banda llevaban un ratillo ganándose el sueldo a guitarrazos, se sentó en un rincón ante un pequeño teclado y allí se tiró las dos horas largas de concierto sin mirar al público. Un “gracias por venir" fue el único detalle con la multitud, aparte del autógrafo que le sacó entre bambalinas, quién sabe cómo, César Verges, el más veterano animador cultural del Ayuntamiento. Ése es el Dylan que, con la voz desguazada y la carilla de rata, hace ahora beneficiencia con las canciones de Navidad, a la vez  que pincha canciones en una emisora de radio digital o da largas caminatas en solitario por cualquier pueblo remoto de Norteamérica, para sorpresa del sheriff de condado. Está claro que no busca dar ejemplo de nada y a nadie. No hay más que ver, por si aún hiciera falta convencerse, su carrera personal y profesional, sinuosa e inabarcable, como los grandes ríos, para darse cuenta de que este hombre va por libre. Ya está su obra para hablar por él. Incluso para felicitar la Navidad sin necesidad de un villancico. Quédense con estas letras y considérense felicitados: “Que Dios te bendiga y te proteja siempre. / Que tus deseos se hagan todos realidad. / Que hagas siempre por otros / y otros hagan por ti. / Que construyas tu escalera a las estrellas / y subas cada peldaño. / Que permanezcas por siempre joven, / por siempre joven, por siempre joven” (Forever young, 1974).

21/12/2009 (19:41)

JOSÉ LUIS ENRÍQUEZ

Caras hay de muchos tipos. Las hay rechonchas, de torta de pan, amables, caras de pocos amigos e incluso, de póker. Así podría seguir hasta acabar esta columna, pero no les voy a aburrir. Cada estado de ánimo tiene una expresión en el rostro, con el ceño fruncido, la ceja levantada, los morritos entreabiertos o lo que sea. Tal vez por eso la cara es el espejo del alma. La cosa es que la semana empezó con una cara, terminó con otra y entre medias apareció una que parecía un poema. A Silvio Berlusconi le han partido la cara, en el sentido más estricto de la palabra. Su cutis va camino de convertirse más en el de una estatua que en un rostro humano. Al menos para él, la solución es de trámite, una operación más de cirugía estética, se corrige la nariz, de paso se arreglan unos pómulos y a dirigir un país entre piropos a las mujeres guapas. No hay nada que a estas alturas un poco de bótox o las manos expertas de un experto como el doctor Chams, con su milagrosa jeringuilla de vitaminas, no puedan arreglar. La falta de colágeno de un rostro marchito o que te lo hayan partido la cara porque un tipo te arroja una catedral de Milán en miniatura a la nariz son excusa perfecta para pedir hora en la consulta más chic de París. Por cierto, ¡menuda puntería tuvo el tipo! Seguro que el que le lanzó el zapato a Bush en Iraq le envidia. Y mientras al Cavaliere le parten la cara, aquí, los procelosos mundos nocturnos de la villa y corte llevan al periodista Hermann Tertsch a la cama de un hospital. Su cara sí que era un poema la otra noche. Con una combinación de batín y pijama, propia del mismismo Cary Grant, aprovechaba para ganar audiencia en Telemadrid, presumir de luchador contra lo políticamente correcto y sacar pecho como sparring de las patadas que recibe España. Vamos, que para Tertsch no hay más que o su discurso o el caos. Patético. Pero les confieso una cosa, tanto su discurso como el de los que le azuzan desde el otro lado me aterra. Es un guerracivilismo digital entre el matrix progre guay de unos y la derecha mediática casposa de otros. Vamos, lo de siempre en este país. Así que no me queda más remedio que escudarme en otra cara redecorada, la de Belén Esteban. La historia de la princesa del pueblo que ascendió a reina de la televisión a cuenta de contar miserias personales es lo que mola, tanto como que ella se lo agradece a toda España. ¡Tiene narices!

21/12/2009 (10:33)

ANTONIO CAMPUZANO

Cataluña empieza a quedarse sin toros, entendiendo por toros al espectáculo que se da en las plazas, regido y sustentado en reglamentos. No parece que haya nada que temer. España no se rompe. He ahí el caso del Estatut, pendiente del Tribunal Constitucional. Hasta que la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) se convierta en ley aún quedan cosas por hacer y las contribuciones de José Tomás serán muy apreciadas. No es de esperar actos de naturaleza arisca que enturbien la convivencia, que para eso, el mantenimiento del orden a este propósito taurino, están Fali García Poveda y Marcelino Sant Macia, por la representación complutense.

Parece más emponzoñado el asunto convivencial en Italia o en los círculos de la profesión periodística. Al margen otras consideraciones, francamente el hecho de elegir el Palacio Arzobispal para presentar un libro de la periodista Curri Valenzuela donde se despiezan hasta treinta personas e instituciones de la izquierda más reconocida, representa una desnudez impropia del pudor de una organización a la que se le supone más y mejor trato para con los menesteres terrenales.

El consejero Güemes, el concejal Domínguez y la propia Curri, ya de por sí y en soledad, constituyen una garantía de éxito en la declamación contra toda la izquierda que se mueva. Mas, si todos juntos, el panorama se convierte en un abuso tal en la correlación de fuerzas, como se decía en los textos de la izquierda teórica de los años setenta, que el arzobispado no puede objetar como injusta la crítica del “ya podrás”.

En vísperas de la Navidad, a punto de llegar a la lectura del evangelio según San Lucas: “Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor”, se organice esta revolución conservadora en un solo acto resulta un poco sobrecogedor. Los muros acogieron las resonancias acústicas del “bemeúve” pronunciadas por el concejal Jesús Domínguez.
Feliz Navidad.

18/12/2009 (17:39)

ALONSO GUERRERO

Acaba 2009, un año para olvidar. El milenio ha inaugurado la hora estelar de los mediocres. En política todo está permitido, excepto la promesa de sangre, sudor y lágrimas. Se prefiere travestir, o mediatizar, para que no veamos que la verdad se dirige a una merecida y estereotipada extinción. Todos mienten, porque a los que mandan les parece que la mentira es el único lenguaje que el pueblo comprende. Desde la culminación de la reforma de la enseñanza, hasta Bolonia, se ha apostado, con los mejores propósitos, por limitar la cultura de los que tienen que votar, así se marginaliza la protesta. El sistema cada vez se parece más a los antisistema.

La justicia sigue beneficiando a Barrabás, y la estética a Hirst y al best-seller. En esta civilización con Alzheimer, cada sufragio aúpa a los bribones. No hay más opciones. Europa es ya la Unión Europea, una institución triste que cada vez recuerda más al Vaticano, y aboga por todos los derechos humanos, excepto el derecho a ser humanista. Los políticos españoles, una sarta de muñecos a los que no se sabe quién da cuerda, pasan el tiempo peleándose por salir en la tele, como drag-queens. La última conversación entre Rompuy y Zapatero ha consistido en establecer quién se pone a la derecha de quién, como si todo dependiera de eso, igual que en la bóveda de la Capilla Sixtina.

Llegamos a la conclusión de que el deterioro del clima es culpa de los climatólogos, el de la justicia, de los ordenadores, y el de la economía de tío Gilito. El imperio de la sandez, como dijo Lipovetsky, es lo que nos espera. Esa es la tradición que urge salvaguardar. Si Prometeo levantara la cabeza, le daría el fuego a la SGAE que, al menos, cobra por cada vitrocerámica. ¿Hay esperanza? Tal y como van las cosas, no extrañará que en los próximos comicios se enfrenten Leire Pajín contra Homer Simpson. De esto sólo nos libra la cuesta de enero, que al menos es real. Dios nos coja excomulgados.

17/12/2009 (17:12)

XAVIER COLÁS

Se llevan mis colegas de profesión las manos a la cabeza al descubrir que el felicísimo certamen de culos fue la noticia más leída ayer. Creo que todas las partes del cuerpo tienen su momento al cabo del año, y ya era hora de que se rindiera un cálido homenaje que sirva como toque de atención para esa zona. No todo iba a ser para la cabeza, el corazón y la tranca. 


Voy a los centros comerciales y me encuentro con que para los culos que no compran –o para los que compran y se cansan– han puesto remates metálicos en todas las superficies que el capitalismo deja libres: maceteros, bordes, escalones y repisas tienen ahora adornos puñeteros para ahuyentar al culo gorrón que no bebe ni come ni echa monedicas a la máquina. No hay ya manera de sentarse sin pagar porque ha llegado el jefe del invento y nos ha colocado eso para espantar nuestras posaderas, tan nocivas al parecer como las de las palomas: fuera, homo sapiens... a vuestra puta casa o a comprar, ¡las ratas del chandal! ...la roña del sistema... culos sobrantes no queremos aquí fú-fú... Es el mensaje para el que quiere sentarse en lugar de aflojar la mosca. No nos queda otra que retirarnos o meternos en alguna creperie de ésas a masticar algo con queso derretido o tomarnos un café absortos en una pantalla más plana que el encefalograma de Belén Esteban. 


Por el culo ya no hay ningún respeto ni ninguna atención altruista. Camina, compra o revienta. Los viejos han copado los bancos de la orilla norte de Juan de Austria. En la orilla sur son las posaderas rumanas las que han tomado posiciones. No entiendo esta guerra fría entre dos bandos que han vivido cosas tan distintas pero el caso es que no hay manera de sentarse a solas sin que te den palique o te miren raruno. Un español que no va a los bares, dirán mis amigos transilvanos. 


El caso es que si tienes un buen culo te dan un premio. Pero, a diferencia que el intelecto o el corazón, el buen culo no se logra cuidándolo sino castigándolo: camina, corre en la cinta, suda, sufre, pasa hambre. ¡Maldito culo, se merece el lugar que ocupa!

16/12/2009 (18:36)

ÓSCAR SÁEZ

Justo  dentro de una semana seré el hombre más saludable del mundo. Pese a que tengo el colesterol más atascado que la rotonda de la Fiat, que las resacas duran más bebiendo menos a mis treinta y pocos tacos, y a que los michelines son como la esperanza, lo último que se pierde por mucho ejercicio que hagas, seré el hombre más saludable de la faz de la tierra. Más incluso que la Organización Mundial de la Salud.

No me habrá tocado la Lotería, aunque me habré dejado un potosí en décimos. Pero siempre nos quedará la salud. Cuenten las veces que les dirán la dichosa frasecita a lo largo del 22 de diciembre, mientras se repiten hasta la náusea en la televisión las imágenes de apertura de champán, y no me refiero a las de Joan Laporta en Luz de Gas.

En el fondo, no es egoísmo por el dinero, porque yo soy muy generoso, sobre todo si me sobrara. Sólo es envidia, un pecado capital como otro cualquiera. Porque igual que la gente vota a Rajoy por no votar a Zapatero y viceversa, la gente compra la Lotería en Navidad no para que le toque, sino por si acaso toca al vecino. Porque la envidia es muy mala señores, y sobre todo muy cara.

Yo soy de los que digo que el año que viene, juego a un número y fuera, que no voy a comprar a nadie. Y al final juego hasta al décimo del vecino del primo de mi amigo porque el yerno del cuñado del suegro del jefe ha tenido el presentimiento de que va a tocar un número, digamos el 22619, que por cierto le llevo. Anda que si toca...

Pero es que la Navidad, esa época de hermandad y fraternidad, salvo para Berlusconi y Hermann Tertsch, es la única ocasión en la que nos encantaría ser Gordo y Calvo, aunque sólo sea para que nos toque una pedrea para que la cuesta de enero y los Reyes no conviertan el 2010 en un Tourmalet.

 

P.D. ¿Desde cuándo preocupa tanto al PP la situación del Sáhara?, ¿y al PSOE?

 

P.D.2, ¿Si el vídeo de Wyoming genera crispación, qué generan las palabras del editorial desde el hospital de Hermann Tertsch?

 

Y ahora el chiste semanal para olvidarnos de la crisis y del Gordo de la Lotería.

- Un hijo le dice a su padre: “Papá, papá, ¿dónde está Rusia?".

- Y el padre le contesta: "No sé, pregúntale a tu madre que es la que ordena todo".

16/12/2009 (10:00)

PEDRO P. HINOJOS

Cuando el verano pasado la Comunidad de Madrid confirmó que iba a presentar su candidatura a la Ryder Cup de golf de 2018, si es que la sede se concede a España, y que para ese menester ofrecería los campos de El Encín; este periódico ilustró la noticia con una portada de impacto: en un ondulado green salpicado de árboles y con el skyline barroco de las torres y espadañas complutenses al fondo, emergía en primer plano la figura colosal de Tiger Woods ejecutando un swing magnífico. Pues bien, de esa estampa de ensueño, acorde a un futurible que, por mucho optimismo que se le quiera echar, está pendiente de demasiadas carambolas; se nos ha borrado lo más inesperado: el golfista. Quién iba a decirnos que el inmaculado Tiger caería en desgracia, él todo perfección fuera y dentro de las praderas, como corresponde a un deporte de caballeros. La doble vida que ha llevado durante años, con familia ideal por un lado y con una colección de amantes interminable por el otro, ha quedado al descubierto y se ha visto obligado, entre gran escandalera, a abandonar el golf por un rato largo. A la vista está que no hay nada más imperdonable ante la opinión pública norteamericana que coronar a la santa. Como si eso hubiera mermado algo el talento único de este muchacho, probablemente el mejor jugador de golf de la historia, con permiso de Jack Nicklaus. Precisamente éste ha comentado al respecto que lo que haga su joven rival en su vida privada le importa  una higa mayormente. Por desgracia, no es esa la opinión que abunda y gana por goleada entre la masa, que espera de los ídolos el ideal absoluto. Pero no se puede tener todo. Ni todo es lo que parece. Lo mismo cabría decir de nuestro futuro golfístico, por mucho que la presidenta se obstine en vendernos como el Saint Andrews de la meseta. Volviendo al espejismo, es  muchísimo más factible que Tiger regrese en 2018 como el hijo pródigo, tras pasar por el purgatorio puritano, que El Encín se confunda con un paraje escocés. Ni con toda el agua reciclada del mundo.

14/12/2009 (20:13)

JOSÉ LUIS ENRÍQUEZ

Andaba tan mosqueado el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, con los hombres del tiempo que el lío montado entre creadores y cibernautas parece un  chirimiri de verano. Su rebote con los meteorólogos no es nuevo y hace unos días, con motivo del Puente de la Constitución, volvió a reclamar más rigor en la información  meteorológica porque la lluvia y la nieve pronosticadas en Cantabria las borró el viento del sur. Vamos, que los sucesores de Mariano Medina no dieron ni una. Ni lluvia, ni nieve, sino sol y 18 grados. Y todo a cuenta del microclima cántabro, que ha propiciado que no cayera ni una gota de agua por lo que paraguas y gabardinas se guardaron para otra galerna del Cantábrico. Al menos, al bueno de Revilla no le da por presentar una enmienda a la Ley de Economía Sostenible para eliminar los cirros o convocar consultas populares en el Valle del Pas para plantear la independencia cántabra. Recurre a uno de los temas preferidos de conversación de los españoles de a pie, en especial cuando no saben de qué hablar: el tiempo. No sé si hay que sentarse en el diván de un psicoanalista para entender esta rabieta de Revilla con Florenci Rey y compañía. Otra posibilidad es ir a Copenhague a debatir con los expertos del cambio climático o preguntar al primo de Rajoy la singularidad de Cantabria. Igual todo se debe a un mal de amor adolescente durante un chaparrón y desde entonces solo quiere ver el cielo azul y despejado en la infinita Cantabria. Revilla es un tipo popular, un rara avis en la política. Es de esos del apretón de manos y que no se muerden la lengua. Dice lo que piensa y no viaja en asientos de primera. Incluso va a ver al presidente del Gobierno a La Moncloa en taxi y con un tarro de anchoas. Tiene eso que se llama tirón mediático. Así que se me ocurre que ahora que Marisa Sandoval, la call tv de La Sexta que se sacó más conejos de la chistera que Houdini para negar a un concursante un premio millonario, está de bajón, su puesto lo podría ocupar el presidente cántabro. La información del tiempo es de los programas más vistos de la tele y si Revilla se anima a presentar un call tv en San Vicente de la Barquera no llovería ni un puente. Aunque mucho me temo que todos los que llamen pedirán sol para el fin de semana y que las olas de frío siberiano ni se mencionen.

14/12/2009 (10:32)

ANTONIO CAMPUZANO

Entre otras cuestiones, la de Cajamadrid y la renovación de sus cargos, dotados de un inconmensurable poder, supuso la desnudez de la ciega ambición y alguna otra discapacidad más entre las facciones del Partido Popular. La presidenta Aguirre y el presidente Rajoy,  conscientes del enorme pertrecho que para sus guerras significa la entidad financiera, pugnaron abiertamente sin temor a que trascendiese el resultado de la justa. Y trascendió. Los zapatos bajos, las declaraciones del teniente de alcalde Cobo, entre otros episodios. Ahora, con el pacto entre PP y Partido Socialista para la resolución de esa crisis, emerge la figura resucitada del rector de Alcalá, Virgilio Zapatero, obligado a cambiar de piso y de alfombras tras siete años en el ámbito universitario. Catedrático de Filosofía del Derecho, Moral y Política, se estrenará como vicepresidente de Cajamadrid. Salvo opinión más fundamentada, no se espera la visita a su despacho de Jordi Sevilla para pasar una tardes didácticas. Es decir, que la despolitización de los cargos y los curricula financieros han resultado ser simples espantajos que únicamente han servido para rellenar columnas y espacios económicos. Aquí lo que se ventilaba, lo que estaba en juego, era una cuestión de poder. Y Esperanza Aguirre ha perdido clamorosamente frente a la estrategia de Mariano Rajoy. Cada vez está más complicada la posición en el PP de Esperanza Aguirre. Rajoy, Rato en la presidencia de Cajamadrid, Virgilio Zapatero en representación de todas las corrientes del PSOE, la inclusión de Manuel Cobo en el escenario, representan todos juntos a un todopoderoso enemigo de la presidenta de la Comunidad de Madrid. El defenestrado Ignacio González se lame las heridas con profusión de saliva, si bien es cierto que, incluso para cualquier visitante de los “curriculumvite” la comparación de éste con los ilustres de anterior resulta muy lesiva para los últimos. No obstante, Aguirre no tiene por hábito encajar las derrotas sin algún ejercicio de contestación, con lo cual se adivina alguna emoción en las próximas semanas. En Alcalá, entretanto, los defensores de la presidenta Aguirre, quizá por convicción pero siempre por obligada devoción, han de celebrar la Navidad en el reparto equitativo de parabienes y buenos deseos, bajo los principios insoslayables de la justicia distributiva de los grandes de la economía, muy estudiados por Rodrigo Rato, y la advocación de cuantas lecturas sean precisas en el Tiempo de Navidad, ciclo litúrgico que se extiende desde el 25 de diciembre, el Nacimiento del Salvador, hasta el 2 de febrero, festividad de la Purificación. Cuarenta días exactos de gozo, ente los cuales no parece contarse el de los fieles a Esperanza, la terrenal.

11/12/2009 (18:22)

ALONSO GUERRERO

Desde antes del comienzo de la crisis, esa marabunta que recorre Europa dejando esqueletos vestidos de Armani y butrones en las panaderías, este país asiste a un velatorio. ¿Quién es el muerto? Nadie lo sabe, pero mientras haya polvorones y moscatel, la gente seguirá esperando a que algo ocurra, o a que Beckett eche el telón. ¿Qué pasará con los catalanes, secuestrados en Mauritania antes inaugurar su embajada? ¿Acabará en botellón lo nuestro con Gibraltar?

En cuanto a la Haidar, ¿será España el país que la condene a vivir, o que la deje morir, o ambas cosas? Llámenlo como quieran: velatorio, compás de espera o encantamiento de viernes santo. Los parados siguen parados, los que gobiernan siguen gobernando, Marruecos sigue creyendo en la alianza de civilizaciones y la pérfida Albión, por orden de Rubalcaba, sigue patrullando el Mediterráneo como si fuera suyo, en lugar de Serrat, nuestra baza nacional. Desde el Lazarillo, es la primera vez que el castellano vuelve a la picaresca para sobrevivir, es decir, a la economía sumergida. Por fin hace un ejercicio de memoria histórica: descubre que votando a los ciegos y sirviendo a los curas come más, aunque piense menos. El último arrebato es patear a periodistas en Chueca. Si eres progre, al menos que parezca que eres homófobo, ya que ni la mentira ni las apariencias comprometen las convicciones.

¿Qué ocurrirá a continuación, en el Congreso, en la calle, en la vecindad, en Europa, en El Magreb y en Somalia? ¿A quién le importa? Lo que más nos preocupa, visto lo visto, es la terminación del gordo. Pese a todo confiamos en que Al Qaeda sólo pida dinero, y en que la Haidar no se muera, porque entonces la bandada de estorninos que la sobrevuela, como buitres, en el aeropuerto de Lanzarote, no podrá decir que ha sido culpa del Gobierno. No piques la mano que te da de comer. La apariencia de normalidad es inaudita. Los telediarios manejan las noticias como si fueran botes de nitroglicerina, pero la vida, como decía Rimbaud, está en otra parte.

10/12/2009 (17:58)

XAVIER COLÁS

De vez en cuando un obispo está tan tranquilo y se le posa un aguilucho con flechas a su vera. Está uno dando una misa de esas que acaban con cabezazo, en Paracuellos para darle más leyenda al asunto, y –como la esvástica les es demasiado extranjera– le ponen una bandera de esas que ahora llamamos finamente preconstitucionales. El obis, que es pastor de chuchos y maragatos, sigue con su homilía pensando que si sale en algún medio será como mucho en el No-Do. Pero la imagen queda inmortalizada en jpg y de ahí pasa a internet, que es un sitio donde te puedes poner como quieras menos de perfil. Y ya la tenemos liada.

El obispo ha pedido disculpas por el atrezzo que le pusieron el otro día, porque del elenco no puede responder: no quitaría el anillo –ni el cazo– ni aunque el propio Blas Piñar, como así sucedió, venga a besarlo. El lema de este notario sigue siendo: “Dios, Patria y Justicia", tres palabras que suscriben muchos seres humanos en el mundo, incluso los masái africanos. Viva la diferencia, habrán pensado algunos, sobre todo ahora que el franquismo está despiezado y convertido en una sitcom con exteriores complutenses llamada Cuéntame.

Lo que finiquitó al franquismo fue la Constitución, siempre tan discutible precisamente porque de lo anterior no se podía casi ni hablar. La nieta de Franco baila por la tele, a Carrillo le quieren devolver la peluca aunque sea a la fuerza y tuvimos ya bodas gays y desfiles militares presididos por una mujer embarazada. Vale, se acabó la Transición: pasemos al siguiente capítulo. Nos queda algo de vida por delante para disfrutarlo. También a Santiago  Carrillo y a Blas Piñar, y ellos lo saben desde que se produjo la famosa anécdota en la el comunista se vio a escasos metros de su “archienemigo" en un hospital madrileño sin incidentes. Lo que la política separa lo unen los achaques. Como cantaba Carlos Cano, las dentaduras ya no están duras pa estas huesuras. Les queda un poco de recreo todavía. Que cierren etapa con un chotis. ¡Pichi!

9/12/2009 (18:33)

ÓSCAR SÁEZ

 

Alcalá de Henares, 2009, en plena crisis. 16.000 parados. Con estos datos lamento no poner la foto de Beyoncé, pero creo que después de esta radiografía y regresando del puente era la única manera de que se pararan a leer esto.


En realidad de lo que yo quería hablarles es de Alcalá de Henares, que la pasada semana hizo honor a su fama pasada de monjas, putas y militares, ya que entre el ’pollo' del obispo, la bandera de la Bripac y las prostitutas de la entrada, la ciudad volvió a los 60. Ahora somos la Alcalá cultural, aunque donde estaban los cines quieren poner un ‘chino'. Si en lugar de un bazar, fuera un Zara no lloraríamos tanto por los Cisneros. Diríamos que es lo que tienen los centros. Si pasa en Madrid, no va a pasar aquí. Claro que en la capital quieren peatonalizar hasta la Gran Vía y aquí...

 

Pero la revitalización del Centro no depende de si hay uno o diez ‘chinos', que los hay, igual que hay 80 locales vacíos. Supongo que si Amancio Ortega, que no tiene pinta de ser un amateur en esto de los negocios, no decide aterrizar en el Centro será por algo.

 

Y es que pasadas las tres de la tarde el Centro parece el Lejano Oeste, nada más que, en lugar de John Wayne, está Iker Jiménez buscando estudiantes. Dicen que hay 20.000 en Alcalá, ¿dónde están? Alcalá no es una ciudad universitaria, ni una ciudad con universidad. Ni mucho menos una ciudad con universitarios, ¿Qué tal con bajar los estudiantes del Campus al Centro?, ¿qué tal si cuidamos los luminosos de los locales, que a veces parecen Las Vegas, organizamos un concurso de escaparates, fomentamos los alquileres de las casas, cuyos carteles se han multiplicado, peatonalizamos o apostamos por una feria de la tapa en la que al entrar en los bares no te suba el ph neutro de la piel ante tanta grasa y sí se te caiga la baba al ver los mostradores llenos de pequeños manjares? 


Está claro que hacerlo no es tan fácil como oír ‘cantar' los crímenes a los detenidos del CSI, pero lo más cómodo y lo más cobarde es mirar mientras Alcalá agoniza. Claro que es más fácil escudarse en cuentos ‘chinos'.

 

Y ahora, el chiste semanal al que me comprometí para acabar este blog.


Se abre el telón y aparece un tetrabrik de Don Simón... ¿Cómo se titula la película?

- Es tinto básico.

 

Y como he hablado de Beyoncé aquí les dejó los vídeos más vistos de Beyoncé en España. Casualmente son el montaje de 'Paco, paco, paco' de Encarnita Polo. Por cierto, cuentan que 'una' de los bailarines es un hombre.

 

 

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8/12/2009 (15:54)

PEDRO P. HINOJOS

El fútbol enseña mucho. A todo un Nobel como Albert Camus le reveló todos los secretos de la moral de los hombres. A otros no nos ha dado para tanto, pero en cambio nos ha dado lecciones inolvidables de geografía.

Por ejemplo, sobre la existencia de Honduras. La selección de ese país de resonancias profundas pero aplastado en el puzzle de naciones de Centroamérica se coló en el Mundial de Naranjito. Y el bombo la puso en el grupo de la España de los Juanito, Zamora, Camacho y Satrústegui. Una perita en dulce para La Furia española –lo de La Roja y el Podemos son lemas de hace un rato–, más furiosa que nunca en aquellos días exaltados en los que nos presentábamos al mundo tras décadas a la sombra pese a tanto sol turístico.

La urgencia y la ansiedad convertían a nuestra selección en un bloque omnipotente. No cabía en los ojos y los oídos de un niño la posibilidad del fracaso. Y así se llegó al día del partido en el Luis Casanova de Valencia, hoy Mestalla, con el que los anfitriones debutaban en su Mundial.

La formación de los dos equipos para los himnos ya lanzó algunas señales de alarma indetectables entre tanta euforia: los hondureños, una galería de negritud e indigenismo, se mostraban concentrados y serenos; los españoles apretaban los dientes y sudaban, mientras la Marcha Real atronaba hasta dos veces por megafonía.

Y desde el minuto uno quedó claro que el guión fallaba: los que corrían, tocaban y creaban peligro eran los hondureños, mientras los locales perseguían la pelota nerviosos y agarrotados. En una de esas, los briosos visitantes ejecutaron una pared de manual al borde del área y Pecho de Águila Zelaya cruzó el balón ante un impotente Arconada.

Los hondureños no se lo creían y se cerraron bien atrás, mientras los españoles se lanzaron a un ataque desordenado que sólo tuvo premio con un penalti inexistente transformado por López Ufarte. Y con ese 1-1 acabó el partido, declarándose fiesta nacional en el pequeño país centroamericano.

Aquí no comprendíamos nada y a partir de ahí, y del desastre posterior de la selección, aprendimos que el fútbol posee claves misteriosas que no tienen por qué marchar al compás de la fanfarria. Y por supuesto, conocimos Honduras, con la que ahora nos ha vuelto a encuadrar el bombo mundialista. Aunque para nuestra tranquilidad, el único Zelaya a la vista es un bigotudo ex presidente que clama por su latifundio perdido en una tierra de venas abiertas.

7/12/2009 (15:04)

La ventaja que tiene disponer de una columna sin régimen de arrendamiento, por la que no hay que pagar ni tasa de basuras, ni canon digital, ni rendir cuentas a la SGAE es que te permite ser tan libre como Internet. Y en estos pensamientos me encontraba cuando la profecía del cantautor Luis Eduardo Aute me hizo temblar más que las de Nostradamus o los mayas con su predicción del fin del mundo para 2012.

Cinco años de vida, ni uno más ni uno menos, dijo Aute que le quedan a la música y a las canciones antes de su desaparición. Después, la nada absoluta, el vacío o… el estraperlo. Aute desató un estado de ansiedad en mi interior ante la perspectiva de no encontrarme nunca ni un triste acorde de L’Amour est blue, de la orquesta de Paul Muriat, en el interior de unos grandes almacenes en rebajas o dentro del ascensor de un hotel.

La premonición me turbó tanto que nada más llegar a mi casa, para desesperación del vecino, pinché todos los discos de vinilo hasta que caí dormido bien entrada la madrugada. Ante los malos augurios que se avecinan estoy dispuesto a volver a escuchar toda la música que me ha acompañado en mi vida, incluidos los singles de 45 rpm de Umberto Tozzi que pedí a los Reyes Magos por un amor de adolescencia. Pero lo malo es que no tengo tiempo para regocijarme con tantas canciones ante el temor de levantarme un día en 2014 sin música.

La industria musical tiene también esos cinco años para reconvertirse porque lo que se muere es el CD y no la música en directo, pero plantear el cierre de sitios web sin orden judicial, mediante una SS (Sección Segunda), la de la Comisión de Propiedad Intelectual del Ministerio de Cultura, suena siniestro. Al menos, y pecando de blandito, ahora que estamos en tiempos de eslóganes y coletillas machaconas, diría que una SS me parece poco sostenible. Así que mientras alguien no sea capaz de combinar de manera racional los derechos de autor y las descargas en Internet, yo estoy en modo de espera. Pero lo mío es distinto. Creo que además de repasar el top musical de mi vida, me meteré un buen chute de House.

Viéndole hacer el arpegio a dos manos de Eddie Van Halen con su guitarra eléctrica o tocando el piano, iré bien servido. Y sin vicodina, claro, que a quien le duele la pierna, y está enganchado al opiacio, es al cínico doctor Gregory House.

7/12/2009 (10:37)

Monseñor Juan Antonio Reig Plá cumplió el 7 de julio pasado 62 años. Como equivocado, tiene derecho a pedir perdón, toda vez que, desde su posición más cercana por definición a la espiritualidad, esa categoría, la del perdón, le encaja mejor que a cualquier  representante del mundo más alejado de la fe en el Ser Supremo.

Su error, asistir a una  encerrona en forma de eucaristía en Paracuellos del Jarama, ha sido amplificado por los medios de comunicación por cuanto allí, al lado del altar, junto a los útiles necesarios para la celebración litúrgica, había una bandera no del todo desplegada, que resultaba ser la misma que despertaba pasiones cuando el general Franco gobernó con nula asistencia de modales democráticos a la nación de España.

Entre los asistentes, familiares de los ejecutados en aquella incívica matanza, estaba Blas Piñar, profundísimo admirador de la obra de Franco. Al término de la misa, tal había sido la alegría que a los feligreses había proporcionado la presencia del obispo Reig, que una porción de los mismos se despidieron del oficiante. Entre ellos, estaba Blas Piñar, autor entre otras, de las siguientes frases: “no me remuerde la conciencia de haber ordenado y ni siquiera insinuado un acto de violencia”; “el odio no es siempre un pecado”.

Tal y como dice el obispo, no hizo acepción de personas a la hora del abrazo post-eucaristía, que quiere decir que obedeció el consejo del Libro de Santiago, el libro más antiguo del Nuevo Testamento, en el que se dice “Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas”, es decir la práctica de la discriminación entre iguales o desiguales. Don Blas no fue objeto de acepción, por tanto. El obispo Reig Pla  tiene que pedir perdón por algunas cosas, también por la enorme dosis de ingenuidad, que medida en tan gran cantidad casi resulta pecado. Ingenuo por entender que con su presencia no hace acepción de personas.

Esta vez sí la hace, entre unas víctimas y otras víctimas de la misma guerra, la inaudita de 1936-1939, y en la que Paracuellos resultó ser una brutalidad más, como tantas otras. De lo sucedido después de 1939 daría lugar a unas cuantas eucaristías adicionales, no habría suficiente clero para atender a tanto responso. El obispo Reig y la acepción de personas, qué gran tema. José Bono puede tener dificultades para comulgar en alguna parroquia, mientras que Blas Piñar no tiene ninguna, tanto para recibir la comunión como para exaltar la presencia de un obispo en una ceremonia absolutamente confusa para la exaltación de la convicción religiosa. Qué cambiante el panorama de ahora al de la guerra, cuando Don Blas, con 18 años, estaba escondido, como es lógico, en la Embajada de Finlandia, en Madrid.

4/12/2009 (17:16)

ALONSO GUERRO

Ni los padres de la Constitución tuvieron reparos en aceptar que la pluralidad del Tribunal Constitucional suponía su politización. Ahora, los periódicos de todo el país aguardan a que el Tribunal se pronuncie sobre el Estatuto de Cataluña, un Tribunal cuyo mandato ha expirado, o ha sido recusado, o no será renovado porque nadie se plantea el más mínimo acuerdo político. ¿Qué se espera, entonces? Simplemente, evitar que los tipos que hemos elegido tengan que legislar. Los enterados coinciden en que es mejor no presionar a un Tribunal que en sí mismo representa las presiones del poder político y el económico, porque si lo presionamos corremos el riesgo de fracturar la separación de poderes, y sentar en un mismo pupitre a la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Este país que, para no renunciar a la memoria histórica, representa una guerra civil cada cuatro años, se planta ante la ley con todo su conformismo de escarapela. En otras naciones de Europa existen tribunales constitucionales, pero sólo la nuestra necesita una sentencia para saber si somos una o varias naciones, y si se puede hablar en todas la misma lengua. Zapatero habla de “una gran sentencia", y la prensa catalana, como los piratas de Somalia, espera a que se pague “un gran rescate".

Haga lo que haga el Alto Tribunal, se equivocará. Las presiones casi diría que emanan de él, y estamos llegando a una situación en que sería mejor cambiar los mecanismos encargados de solucionar problemas fundacionales en nuestra Carta Magna, como el de las nacionalidades y regiones. Nada de tribunales contaminados, mejor una pelea de perros, por ejemplo. Sería ilegal, pero encarnaría la realidad a las mil maravillas. De una parte, el Gos D'Atura catalán, pastor reconvertido en vigilante de masías republicanas de lujo. De otra, el podenco milrazas español, alimentado en la escudilla de las Cortes con las sobras de la financiación. Quizá de ese combate de muecas y respingos saliesen soluciones más serias. Sabríamos, al menos, si hay que cascar el huevo por la parte estrecha o por la ancha.

3/12/2009 (17:48)

XAVIER COLÁS

Chinos no, bolardos tampoco. Queremos que la calle Mayor sea... ¡la milla de oro! No sean modestos: Times Square se nos quedaría pequeño. Al fin y al cabo, el Príncipe de los Ingenios vivió –casi hasta que dejó de hacerse caca encima– a pocos metros de las cáscaras de gamba vigentes. Por ello todavía nos chorrea la cultura: claro que sólo nos la quitamos para ducharnos y para pensar. Milla de Oro, sí señor, pero en esa esquina de esa calle el uno no vendía Diario de Alcalá porque guarda la ojeriza en un tupper a falta de nuevos debates. El otro persiguió al anterior alcalde, Manuel Peinado, acusándole de hechos probados como ser de Granada. A tu puta ciudad, Manolo, le venían a decir con altavoces de estreno para la ocasión. Llévate a estos cuando te largues –decía yo– espachurrados en el parabrisas como los mosquitos de Bee Movie. 


Estábamos tan ricamente poniendo carteles de wanted a cualquiera que ose cuestionar el derecho a aparcar –en el vientre de la ballena, rozando con el parachoques las pestañas de Justo y Pastor– peleando para que Bart pague las sillas y las mesas que antes ponía cocacola, abandonando piano piano el filibusterismo de los carteles chillones que infectan nuestra judería. Y entonces, cuando ya habíamos logrado que los de la cabra y el mendigo yonki que va vestido de abogado laboralista amenizaran el miserere local calle arriba calle abajo con su inventaco... llegaron los chinos. Los cines ya habían matado a la gallina de los huevos de oro atracando a los espectadores por el precio de las palomitas para pagar así la extorsión de las distribuidoras del Tío Sam. El todo-a-100, que nos llegó a la vez que la Lambada, se está haciendo hueco en versión eurolita con ese toque castellano que nunca molesta. Resumiendo: se va todo al carajo. También la dignidad si culpamos al chino del ataque de cuernos que tiene el centro a manos de sansonas como La Garena. Aumentando el diámetro del calamar rebozado y expulsando otra vez a los moriscos no saldrá nadie del pulgatorio. Pero dejemos al pueblo que se divierta.

2/12/2009 (17:43)

ÓSCAR SÁEZ

Tengo una noticia buena y otra mala. ¿Cuál quieren primero? Les daré primero la buena: estamos en crisis. Sí, esa es la buena, porque la mala es que son Zapatero o Rajoy los que tienen que dirigirla. Qué habremos hecho los españoles, además de votarles, para sufrirlos. Repasemos.

El líder del PP ha pasado de cargar contra el Estatut a hacerse el sueco, porque ha visto lo importante que es llevarse bien con CiU en 2012; de apartar a Rato para convertirle ahora en un héroe para Cajamadrid tras presidir el FMI –esa ‘ONG’ que no se percató de la dimensión mundial de la crisis–; de estar al lado, delante y detrás de Camps, a esconderse bajo el traje para no tener que verle. Sí, Rajoy, el prohombre previsor de los hilillos del Prestige que ahora critica la improvisación del Gobierno por el Alakrana. Rajoy, el de la niña, que aún no ha puesto sobre la mesa una medida económica. Si al menos luchara por los 4 millones de parados como está luchando por mantener su cargo...

Y, por el otro lado, Zapatero, ese político que, en lugar de sentirse orgulloso, se avergonzó de que los españoles le eligieran a él para sobrellevar uno de los momentos más trágicos en España: el 11-M y las mentiras del PP; ese líder de masas que ha transformado el No nos falles al A ver si no nos dejas de fallar ya; el que tardó año y medio en reconocer la crisis y otro año y medio en tomar la primera medida, la ley de economía sostenible. Zapatero, ese líder que no se levantó ante Bush por invadir Irak, pero le entra tortículis ante tanta genuflexión con Obama –el presidente que ha logrado el Nobel porque aún no ha invadido ningún país, pero que le entra lumbago por agacharse tanto ante los ‘demócratas’ chinos, mientras castiga a los dictadores cubanos–. ZP, este visionario que anunciaba el fin de ETA, un día antes de que volara la T-4; ese hombre que apoyó el Estatut en plena orgía electoral y ahora no sabe qué hacer con la resaca de tanto cava catalán (cava, de cavar). Como ven, la crisis no está siendo lo peor.

Y ahora el chiste semanal que me comprometí a contar para cerrar mis columnas:
 -Oye, ¿tú sabes como se llaman los habitantes de San Sebastian?
-Hombre, todos no.

 

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1/12/2009 (17:23)

Desde hace muchos años viene siendo uno de los edificios más vistos de Alcalá. No está en un rincón privilegiado del casco antiguo ni le adornan gracias arquitectónicas especiales. Tampoco tiene una función pública y llamativa ni cuenta con inquilinos famosos. En realidad no es más que una casa de vecindad, una construcción que podría confundirse entre decenas más dentro del monopoly de ladrillo, impersonal y obrero, que se derramó en los 60 y 70 por la periferia del barrio antiguo. 

Pero así y todo resulta ser uno de los bloques de viviendas más familiares de toda la ciudad. Situado al final de la calle Alfonso de Alcalá, es el mascarón de proa del barrio del Juncal; la finca que se asoma a la vieja Nacional, la primera edificación urbana en recibir a los que vienen, y el último para despedir a los que se van, incluyendo a los viajeros de la Continental, que siempre ha tenido una caseta con parada en sus inmediaciones.

Por eso, uno pensaba cuando guardaba cola de buena madrugada para la ida o cuando saltaba desde el estribo a la vuelta que vivir en ella sería una fortuna: con toda su modestia y pese a su aspecto solitario y desangelado, se hallaba en el sitio ideal. Un conductor también debió pensar lo mismo el sábado pasado por la noche: al volante de su coche, aplastó el acelerador por la avenida del Ejército y chocó contra una vivienda del primer piso del bloque, abriendo un boquete de dibujos animados.

La cosa acabó en milagro: el Fitipaldi salvó la vida pese a llegar hasta el salón con su turismo; y también la salvaron los habitantes de la casa, que por suerte no estaban en ella en el momento de la inesperada visita. Como es obvio, a este hombre bala le tendría que salir cara la peripecia. Y debería ser considerado como agravante haber profanado esta sencilla casa, por ser la primera y la última de Alcalá.

30/11/2009 (19:23)

JOSÉ LUIS ENRÍQUEZ

Entre tanto cenagal mediático y esa marea de intereses que marcan la actualidad, con Estatut de Cataluña o sin él, la mafia se ha colado de lleno en la vida municipal, abriéndose paso entre la corrupción y la España negra. Ha entrado de rondón, sin llamar a la puerta, sin invitación y ni siquiera un S.R.C. (Se Ruega Confirmación).

La mafia, esa palabra que no se puede decir en voz alta en Sicilia porque corres el riesgo de que te despiertes con una cabeza de caballo como compañera de cama, es la que decide ahora las recalificaciones de suelo. Al menos en Polop, todo parece indicar que esa fue la razón por la que el anterior alcalde fue cosido a tiros por unos sicarios sin alma. Todo se gestó, según la investigación, en un bar de lumis –todas de importación, supongo–,  donde políticos y pistoleros, además de intercambios carnales con las chicas decidían el futuro en la Alcaldía de Polop. ¡Pim. Pam, pum!... y alcalde al hoyo.

De paso unas copitas entre el terciopelo del puticlub, unos magreos, unos polvos y pasta, siempre la pasta. El sucesor del alcalde ajusticiado ya está entre barrotes por su presunta implicación en la trama criminal. Lo triste es que fue un asesinato absurdo porque esa recalificación no se pudo llevar a cabo por la crisis.

Claro que si se trata de gatillo fácil lo de Fago no le va a la zaga a Polop. Aunque lo de este pueblo está más cercano a Puerto Hurraco que a los métodos de la Camorra. Un salvador universal contra el mundo, escopeta en mano, le descerrajó varios tiros al alcalde de Fago, Miguel Grima. El juicio contra el presunto asesino, Santiago Mainar, ya ha quedado visto para sentencia y como era de esperar el hombre negó su autoría y se erigió en un héroe contra las injusticias de un alcalde tocapelotas. “Prefiero ser acusado de matar a un tirano que ampararlo", dijo ante el juez. Como si las cosas no se pudieran arreglar en las urnas cada cuatro años… Lo malo para Mainar es que es la Audiencia Provincial de Huesca la que tiene que dictar sentencia y no el jurado televisivo de Tú si que vales. Lo que apesta, mafias e iluminados incluidos, es que la corrupción municipal ya tiene un asiento reservado en horario de máxima audiencia. Ahora es Julián Muñoz, otro día será Roca, mañana el alcalde de El Ejido y pasado el de Andratx. Todos dirán que son inocentes, no devolverán ni un solo euro y se lo llevarán muerto por las exclusivas. ¿Apuestan conmigo?

30/11/2009 (09:53)

ANTONIO CAMPUZANO

A falta de multieditoriales, como en Cataluña, a propósito de la inminencia de la sentencia sobre el Estatuto catalán, lo que demuestra una identidad de defensa de una idea, un afán, un interés, un equilibrio, en territorios del Henares se ha de volver al lugar donde se solía. Irremediablemente, el pequeño municipio pero grandísimo en controversias políticas de primera magnitud, que se llama Villalbilla. A año y medio del final de mandato del actual e ilegítimo gobierno y a menos de una decena de plenos, estos protagonistas del sobresalto institucional y la aberración de la moral pública constituyen un paréntesis de indecencia política en toda la Comunidad de Madrid. La última sesión plenaria, esta semana, ha constituido una performance de inimaginable  crudeza escénica con el alcalde Borrego como piedra angular de la representación. Cuando  todo se desarrollaba con normalidad, con la votación concluida de seis puntos aprobados por unanimidad, es decir, sin hostilidades apreciables de la oposición, este epígono del “puertohurraquismo” político, léase Borrego, sacó su simbólica y justiciera pistola totalitaria para completar su particular show. Expulsó a todos cuantos salían a su paso, con especial atención a cuantos no decían lo que él quería oír, todo ello con la inestimable ayuda de las fuerzas de seguridad, la Policía Local. Solo se le oía decir: “Fílie a ése, también a aquél, sin olvidarse de aquélla”. “Filió” también al jefe de la  oposición, en su delirio. Esperpento de representación innovado con el uso y abuso del  verbo “filiar”, cuyo sinónimo es “fichar”, más acorde con las intenciones del alcalde Borrego. ¿Hay, por tanto, esperanza, en que la presidenta del PP de Madrid, la presidenta Aguirre, acabe con este despropósito, que desprestigia a toda la clase política? ¿No existe una autorizada voz tanto en el PP de Villalbilla, como en la cercanía de Alcalá de Henares, o en Génova, 13, que alimente la acumulación de gallardía pública para frenar esta chapuza de intromisión en el honor de la fauna política? Entre tanto, no se pierde el tiempo en el radio de acción de estos sonrientes concejales ante la demostración de poderío del tal Borrego. Los tránsfugas cobran mientras el Ayuntamiento, al parecer, tiene una deuda contraída con distintos acreedores no financieros de 6 millones de euros. La presidenta del PP local sigue sonriendo mientras se beneficia de su cargo para prorrogar actividades familiares carentes de licencia.

27/11/2009 (15:21)

ALONSO GUERRERO

Ahora que el Ayuntamiento de Madrid prueba el alumbrado navideño, como si el pueblo pagara la luz, igual que la basura, nos damos cuenta de la falta que nos hacía ver la realidad de otra manera. A estas alturas, cuando ya nuestros ojos se estaban acostumbrando a las tinieblas de la crisis, es cuando más se agradece un deslumbramiento, aunque sea de prueba, un fogonazo que nos distraiga de la profundidad del abismo. Luz, mucha luz, como en el teatro, para que no se vean los tramoyistas, los piratas, los pagos, las alcachofas de Sitel, los chivatazos, los sótanos de Caja Madrid, las cabezas parlantes que apuntan en Europa y, en fin, para que no se vea que cada vez vemos menos.

Este siglo necesita luces. Ha restaurado un nuevo despotismo ilustrado, el democrático, y necesita bombillas de bajo consumo para que todo esté en perfecto estado de revista. Hay que alumbrar los botellones de la Ciudad Universitaria, mostrar a cada diputado, en rueda de reconocimiento, las pobres víctimas que le votaron y tienen una pregunta para él. Hay que alumbrar la Castellana, aunque sea con las luces redentoras de El Corte Inglés, para que parezca que Madrid ya no es una ciudad de más de un millón de cadáveres, según las últimas estadísticas. Necesitamos esa brocha de arreglista que le quite las arrugas y le ponga piercings, antes de que las sombras se echen a la calle desde el Palacio de Linares, como una manifestación sindical, y las explicaciones del Congreso se vuelvan psicofonías.

Luz sobre el Tribunal Constitucional, sobre las ambiciones de los ediles municipales, reunidos en saunas donde cada día aparece un cadáver. Luces sobre las boyas de Gibraltar, sobre las figuras intercambiables de los que gobiernan y de los que, supuestamente,  deberían gobernar. Luces sobre la incompetencia de óscar y alfombra roja de los que levantan este árbol de navidad y lo llenan de figuras que parecen colgadas, pero por el cuello. Iluminemos las ciudades como yates de millonarios, como salones de billares. Luces, pero no taquígrafos.

24/11/2009 (18:43)

PEDRO P. HINOJOS

Contemplar la marcha del ejército de esclavos comandado por el audaz Espartaco pasando ante la Puerta de Madrid, entre los vítores de los alcalaínos disfrazados de siervos del Imperio romano enfervorizados, es uno de los mayores regalos que le ha hecho el cine a Alcalá, aunque ésta no haya podido sacar mucho beneficio de ello. Es la amargura silenciosa que sufren las ciudades que prestan sus calles, plazas y edificios para los rodajes de cine y televisión: sólo podemos presumir entre nosotros de que Stanley Kubrick nos eligiera en el lejano 1960 para su epopeya del gladiador rebelde o que Televisión Española nos haya convertido en el paisaje de fondo de las aventuras y desventuras de la familia Alcántara; porque casi todo lo restante son molestias. Cortes de tráfico inesperados, broncas de algún regidor con altavoz a los viandantes despistados que se meten en el plano o encierros taurinos a la sanfermina pero sin chupinazo como ha sucedido en Cádiz con la última de Tom Cruise. Pero con todas estas incomodidades y cornadas, aún podemos sentirnos privilegiados por la visita de la tropa del cine, ya que puede ser la única forma de ver de cerca y a lo grande el séptimo arte. En los últimos días hemos asistido al anuncio anunciado del cierre definitivo de los multicines Cisneros y su posible conversión en un megabazar oriental. El PSOE le ha pedido al Gobierno del PP que haga algo, aunque no se sepa muy bien qué. En realidad, el Ayuntamiento ya viene haciendo bastante por el cine: financia un festival en una ciudad prácticamente sin cines, lo cual tiene un mérito bárbaro. Y también da los mencionados permisos para el rodaje en la vía pública e incluso alquila edificios municipales para ello. ¿También tiene que entrar a la greña con las majors mientras el personal huye del centro, con una servilleta grasienta de bar de tapas al por mayor pegada al zapato, para rendir culto clandestino al dios emule en la intimidad del hogar? Siempre nos quedará Espartaco para consolarnos y para comprender que, en según qué cosas, cincuenta años no son nada.

23/11/2009 (20:00)

Han pasado siglos y siglos, pero como si nada. Nos creemos el ombligo del universo y así nos va. De bronca en bronca y tiro porque me toca. Todo vale para armarla y cargarse de razones que justifican todo. El director Alejandro Amenábar ha reflejado muy bien la patética soberbia humana en la película Ágora. Mientras los hombres se despedazan en Alejandría el zoom de la cámara traspasa las capas de la estratosfera y recorre miles de kilómetros. ¡Qué ínfimo es el planeta Tierra dentro del Universo! Esta reflexión viene a cuento de la monumental bronca que tuvieron en el Congreso de los Diputados el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el diputado del PP Carlos Floriano. Aunque aquí la  repercusión mediática de la agarrada ha sido enorme, para los astronautas de la Estación Espacial Internacional no habrá llegado a tener la categoría ni de chismorreo. Al fin y al cabo, ellos son una especie de Gran Hermano desde su posición de vigías en los confines del universo y tendrán que esclarecer prioridades entre tanta escaramuza terrícola. Vamos, que les sonará a chiste que el ministro le dijera al diputado eso de "veo todo lo que haces y dices". ¿De verdad hay alguien en este país que se lleve las manos a la cabeza porque exista un sistema de escuchas del que no se escapan ni las conversaciones de enamorados adolescentes? El llamado Sitel existe porque en esta sociedad estamos dispuestos a sacrificar libertad a cambio de seguridad, ni más ni menos. Aquí se han grabado las conversaciones telefónicas de todo quisqui, pero no sólo ahora, sino desde hace tiempo. Hace años comenzaron a circular por las redacciones de los medios de comunicación cintas grabadas con conversaciones telefónicas del famosote de turno, empresarios infieles o príncipes enamorados. Y se pagaban grandes sumas de dinero por estas cintas, muchas de las cuales se guardaron en cajones a cambio de favores. Si eso sucedía, me puedo imaginar lo que la tecnología de hoy en día permite. El Sitel es la versión digital de la telefonista de toda la vida, la aplicación del I+D+i al chismorreo. A esas telefonistas de pueblo no se les escapaba el embarazo inoportuno de la hija del terrateniente o el amor a escondidas de la viuda del médico… todo pasaba por las clavijas y, si querían, por los auriculares. El Sitel es como esto. Lo malo es que te pillen. Pero escuchar, se escucha. Y espiar, se espía.

23/11/2009 (09:42)

Mariano Rajoy  va a pasar en Sevilla este fin de semana en una reunión de partido. Entre naranjas que se caen de sus árboles en este mes de noviembre, el Partido Popular quiere sacar adelante entre aplausos y vítores lo que se ha dado en llamar Acuerdo por la Transparencia y la Corrupción, un documento que en realidad quiere ser un golpe de efecto para exportar al país todo y a todo su futuro político que una convención contra la corrupción es posible e incluso probable. Consiste básicamente en buscar y hallar un acuerdo entre partidos, algo así como una renovación corregida y aumentada del famoso pacto antitransfuguismo, con dos claves de bóveda: la obligación de declarar todos los bienes por parte de los concejales y cargos electos, y la eliminación de los tránsfugas tras su declaración como tales al verse impedidos jurídicamente a presentarse a nuevos comicios. Así, todas esas triquiñuelas de que se valen los grandes partidos para solventar gobiernos casi imposibles con la inestimable ayuda de gentes que cambian su ubicación política por poder o por dinero, o por ambas cosas, serían prácticamente inviable. En este sentido, Sevilla, cuna de grandes decisiones del PP, allí Fraga rompió la carta aquella de Aznar en medio de sollozos gallegos, verá cómo asisten representantes del PP de Madrid, donde se da un único caso de transfuguismo, el ya célebre de Villalbilla, que resiste por la presión del secretario general Francisco Granados en el mantenimiento de un acuerdo de gobierno putrefacto, en cuya virtud la presidenta del partido y vicealcaldesa arregla sus asuntillos empresariales y los de la familia, que vienen a ser los mismos; en cuya virtud, un alcalde conserva la retribución de más desfachatez del universo político, incomparable con sus rentas anteriores en otros desempeños; en cuya virtud, dos ex socialistas reconvertidos en bucaneros y corsarios del índico político abrazan con ahínco inconmensurable el credo del PP cuando inmediatamente antes lo hicieron con el de Zapatero, al mismo tiempo que perciben retribuciones estupendas que gozan de la desaprobación de quienes abonan el erario público de Villalbilla, los contribuyentes directos del pueblo y los presupuestos generales del Estado vía indirecta de todos los españoles que pagan impuestos. Sevilla rima con Villalbilla y viceversa.S

20/11/2009 (18:10)

ALONSO GUERRERO

En esta cadena de etiquetado que mueve al país, tipo Tiempos modernos, en la que sólo trabajan aquellos hombres-anuncio que prohibió Gallardón, repartiendo El capital en las colas del paro, la política no usa ya las ideas, sino la genética. Vivimos en un Gattaca que nos discrimina según seamos de derechas o de izquierdas, según optemos por el ruido del manicomio o por el silencio de la sala de autopsias. Tan limitadas son nuestras opciones que hemos tenido que cambiar el ideólogo por el anunciante. Así que proliferan, desde hace tiempo, esos opinadores con anilla en la pata que tanto se parecen a los garcilasistas del franquismo. Ha vuelto el garcilasismo, no para defender al partido, sino para impedir que nadie lo tache de ser un Régimen.

Hay garcilasistas en los tribunales y en la prensa. Ocupan cátedras en la televisión, a veces con más share que los Jonas Brothers, a base de copiar sus puestas en escena. Escriben con mucha seriedad en periódicos sinérgicos, y pasean por la calle con el cubo de engrudo que utilizan en las elecciones, para borrar de las paredes aquello de la imaginación al poder. Muchos apelan a la libertad, pero siempre a aquélla de la que abusan los opositores. Nunca se había visto la vida de los otros, es decir, la nuestra, más colgada de  una subvención o una hipoteca. Observando el papel de los artistas, las cucañas de los platós y las manifestaciones de los sindicatos, llenas de las bestias acomplejadas y parlantes del Mago de Oz, uno preferiría ser un noble arruinado, entre las ruinas de su inteligencia.

Este país recupera a sus garcilasistas. Mala señal. Algunos no tienen ojos, otros están desorejados o mudos, o escriben novelas históricas, o se han ganado a pulso sus puestos de liberados. La parada de los monstruos. No mirar al pasado ni al futuro, sólo a la cuneta de Lorca. No arrepentirse jamás, como si la tribuna del Congreso fuera el escenario de Edith Piaf, y escribir como si la consigna fuera postergarlo todo, hasta la cabezada del domingo electoral.

19/11/2009 (11:59)

XAVIER COLÁS

Como Somalia no entra en el imaginario político de la izquierda y la derecha, han caminado unos y otros un tanto huérfanos de argumentario hasta que ha acabado el alakranazo. A toro pasado el secuestro les ha parecido a algunos demasiado largo: normalmente esto se resuelve en cuestión de horas, cómo se las ingeniarían para hacer pelis sobre el tema. Resulta que unos agosteros de Bermeo se han metido con el barquito en la boca del lobo llevando la bandera española en el cubo de la ropa sucia. Con la jaimitada al menos hemos descubierto lo mal que está el servicio... exterior español. Si alguna vez me secuestran y tardan más de una semana en liberarme, pienso quejarme a la OCU o pasarme a la privada. Señor, lo que hay que leer. Vi anteayer a Zapatero ante  los micrófonos y dar las gracias a sus ministros como si fuesen bajistas invitados en un concierto contra el hambre. Su misión es ésa: tomar decisiones. Así que podría haber dejado el homenaje para otro día, porque el riesgo personal que asumen no pasa de tropezarse con la moqueta.

 

 

Debo de ser el único de España al que le parece bien que la justicia detenga a una gente que secuestra y amenaza y la intente juzgar si hay base jurídica para ello... aunque no convenga. Claro que hemos tirado piedras contra nuestro propio tejado trayendo a parte de los piratillas a suelo español, pero me sorprende la furibunda reacción mediática. Parece que cuando se trata de criminales de ultramar, de cuyas futuras fechorías ni nos enteraremos, brilla por su ausencia el no en mi nombre con el que se levantó Madrid contra un Zapatero que “traicionaba la memoria de los muertos". Lejos de esta España de telediario y cesantes apesebrados también hay violencia y sumisión aunque a nadie le importe. Hay países donde la vida no vale nada y hay aguas en las que mandan tipos que te pueden rebanar el cuello. Ahora parece que el único que tiene que ser coherente es el Gobierno. Los periodistas hemos pasado de ir de plañideras junto a las esposas, exigiendo soluciones ipso facto en primera página, a lamentar la bajada de pantalones de Zapatero ante unos bucaneros. Se critica que tarde en pagar y a la vez se censura que pague, está mal que se procese a los detenidos y a la vez que se deje escapar a los otros. La pugna más gorda por el botín va a ser entre los bucaneros de aquí. Somalia, qué gran país.

 
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