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5 consejos para usar correctamente un desodorante

El desodorante es uno de esos productos que usamos casi sin pensar, un gesto automático cada mañana antes de salir de casa. Sin embargo, aplicarlo de manera incorrecta puede reducir su eficacia, provocar irritaciones o hacer que la sensación de frescor dure menos de lo esperado. Si aprendemos a usarlo bien, no solo mejoraremos la protección contra el mal olor, sino que también cuidaremos mejor nuestra piel. A continuación, compartimos algunos consejos clave que conviene tener en cuenta en el día a día.

Secar bien la piel

El primer paso es asegurarnos de que la piel está completamente limpia y seca antes de aplicar el desodorante. Muchas veces lo usamos después de la ducha, cuando la piel todavía conserva algo de humedad. Esto provoca que el producto no se adhiera bien y que su eficacia disminuya. Por eso, lo ideal es secar bien las axilas con la toalla y esperar unos segundos antes de aplicarlo. De esta forma, los desodorantes y antitranspirantes funcionarán mejor y actuará durante más tiempo.

Aplicar la cantidad adecuada

Otro aspecto importante es no aplicar más cantidad de la necesaria. Existe la creencia de que cuanto más desodorante usemos, más protegidos estaremos, pero no es así. De hecho, el exceso de producto puede favorecer la aparición de irritaciones o manchas en la ropa. Lo correcto es una pasada uniforme en cada axila si usamos roll-on o stick, o una pulverización breve si preferimos el formato spray. Una aplicación ligera, bien distribuida, es suficiente para mantener la frescura durante toda la jornada.

Elegir el mejor momento

La elección del momento del día también influye en los resultados. Aunque lo habitual es aplicarlo por la mañana, en el caso de los antitranspirantes puede ser más eficaz usarlos por la noche, justo antes de acostarnos. En ese momento, las glándulas sudoríparas están menos activas y el producto tiene más tiempo para actuar, logrando un efecto más duradero. Si lo que utilizamos es un desodorante sin acción antitranspirante, entonces el uso por la mañana es suficiente para neutralizar el mal olor durante el día.

Cuida la piel de las axilas

Cuidar la piel de las axilas es tan importante como cuidar cualquier otra zona del cuerpo. Después de la depilación o el afeitado, la piel suele estar más sensible y aplicar un desodorante con alcohol o fragancias fuertes podría causar irritación en algunas personas. Lo recomendable es esperar unas horas antes de usarlo o elegir un producto específico para pieles sensibles, formulado con ingredientes calmantes como aloe vera o camomila. De esta manera, evitamos molestias y mantenemos la zona protegida sin comprometer la salud de la piel.

Revisa que no tengas reacciones

Por último, conviene revisar de vez en cuando si el desodorante que usamos es el más adecuado para nuestro estilo de vida y nuestras necesidades. No todas las pieles reaccionan igual, y lo que funciona en una época del año puede no ser lo ideal en otra. En verano, cuando sudamos más, quizá nos interese un antitranspirante de larga duración, mientras que en invierno puede bastar con un desodorante suave sin aluminio. También hay que tener en cuenta la sensibilidad de nuestra piel y, si aparecen irritaciones, buscar fórmulas hipoalergénicas o sin perfume. Desde luego, escuchar a nuestro cuerpo es la mejor forma de encontrar el producto perfecto.

En definitiva, usar correctamente un desodorante no es solo cuestión de frescura, sino de bienestar y de cuidado personal. Al fin y al cabo, un buen uso de este aliado cotidiano es la clave para mantener la confianza y la seguridad en todo momento.

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