El malestar emocional no siempre aparece de forma brusca. A menudo se instala en pequeñas alteraciones de la rutina: dormir peor, perder interés por actividades habituales, discutir con mayor frecuencia o dedicar demasiada energía a preocupaciones...
La forma de cuidar la piel, elegir productos de higiene, atender una molestia bucal o acudir a revisión cuando aparece un cambio son gestos que influyen en el bienestar mucho antes de que exista un problema importante. Por eso, prestar atención a...
