2/03/2010 (20:19)

A Alfonso Ussía se la ha calentado el teclado. A su edad.


“Dicho esto, la majadera de la princesa se repone, sonríe y con disimulo –ahí Rubén Darío no ofrece detalles–, con toda probabilidad, se toca el chichi”
(La princesa. La Razón, 2-3-2010)

 

Aún no he entendido del todo bien, querido Alfonso, qué tiene que ver la célebre Sonatina de Rubén Darío con las andanzas de la Munar, reyezuela caída de las Baleares por el peso de su propia putrefacción choricera. Y además, se da la casualidad de que has embarrado mi poema de cabecera.

 

Sabes que te tengo antipatía -¿Por qué será que tu nombre me traslada inevitablemente a las cacerías de señoritos cabrones de Los santos inocentes?- y que en alguna consulta anterior lo he puesto en tu conocimiento. Y por más que te doy saludables consejos médicos, te empeñas en envenenar tus tripas y las mías con columnas de altanería trufada de falso casticismo y requiebros de barra de cafetería cara.

 

Como lo mío no tiene remedio, y además estoy obligado por mi juramento hipocrático, en vez de darte un bastonazo en la chepa te voy a recomendar descanso y tranquilos paseos. Te sugiero un garbeo, digamos, por La Celsa. Verás entonces como aprecias en lo que valen los mundos de oro, rosa y marfil.

9/02/2010 (18:58)

Ganas tenía de vérmelas con ese viejo zorro que es Miguel Ángel Aguilar. Y ahora me ha llegado la oportunidad con esta oda al cuanto peor mejor:

 

 

Porque el PP para nada quiere romper el póster de ZP, por estimar ventajosa su debilidad, al tiempo que el PSOE tiene declarado su afán de preservar a Rajoy por encima de todo como candidato porque lo evalúa de idéntica manera” (¿Romper o no el póster?. Miguel Ángel Aguilar. El País, 10-2-2010)

 

 

Vaya por delante que don Miguel Ángel es un paciente que me hace reír, cosa que le agradezco. Pero no por sacarme la sonrisa se me escapa la notable cojera que padece el célebre columnista prisero.

 

Bien es verdad que el panorama político iguala en mediocridad a los dos grandes partidos. Aunque siempre se espera un taconazo de ingenio de un superdotado de la ironía como don Miguel Ángel. Y a la espera estamos, porque ni el circo que están montando Zapatero y su tropa hace nivelar su pluma sardónica.

 

Así las cosas, y a estas alturas de trayectoria cronista, mucho me temo que las inclinaciones del caballero Aguilar, con sus eterna indulgencia hacia la izquierda y su fuego de cobertura impenitente hacia la derecha, vayan a cambiar.

 

Aunque siga bien instalado en su nido de ametralladoras, le voy a expedir una receta para el ortopedista por si desea ayudarse de alguna prótesis equilibradora. En su caso, el riesgo de dar un mal paso y meterla hasta el corvejón aumenta con la edad. La estadística de los analistas cojos no falla.

21/01/2010 (17:40)

Si alguien esperaba un cambio de discurso en esa antorcha de la libertad de expresión con gafas y raya en medio que es Hermann Tertsch, que se desengañe. Lean lean:

 

 

“Como el Gran Timonel [Rodríguez Zapatero] vea las imágenes televisivas de los aplausos tibios de su secretario de Estado nos manda a López Garrido de vuelta a Izquierda Unida para disputarse el peluquín del FBI con Llamazares, que ya es casi un hombre al verse perseguido por las fuerzas del mal”. (Inanidad o Veuve Cliquot. Hermann Tertsch. ABC, 21-1-2010)

 

 

Pues no, amigos, ni el aire fresco de la noche ni el reposo absoluto entre goteros le han cambiado un pelo de la media melena a nuestro querido Hermann. Y eso que este párrafo es lo más simpático de la columna en cuestión: nuestro apocalíptico de la medianoche se pasa una comarca entera con el presidente Zapatero, con el Gobierno y con la izquierda española. O sea, más de lo de siempre.

 

 

Y no me preocupa el monotematismo feroz, la obsesión por la dirección única, la agresividad verbal, el taconazo de tinta y papel… Hay muchos ejemplos de eso y uno ya está acostumbrado a todo a base de tanta guardia en urgencias.

 

 

Lo que me preocupa, o más bien fascina, es la capacidad de generar bilis que tiene nuestro indignado Hermann. Si no me equivoco, y yo jamás lo hago, es un caso único en la ciencia médica: él no tiene una vesícula, tiene un motor de cinco tiempos produciendo hiel a litros. En principio no es ningún problema. Aunque debe controlarse: puede acabar ahogado en ella.

 

12/01/2010 (19:08)

El pizpireto David Trueba anda molesto por el poco caso que se le hace a las teleseries europeas en España:


 

“Aquí no llegan ni Los Mann, ni Wallander, ni las buenas miniseries francesas, ni las adaptaciones ejemplares de la BBC. Europa, en la televisión española, es algo tan inhóspito como Zimbawe o Sumatra, pero sin el exotismo”. (¿Euroqué?. El País, 12-1-2010)

 


En mi doble condición de doctor y de protagonista de una exitosa ficción norteamericana me siento doblemente aludido por tu comentario, querido David.

 

Sé que eres un devoto del cine USA y que, a diferencia de otros colegas tuyos, no te salen ronchas con las pelis de Hollywood. De ahí mi extrañeza por tu alergia hacia las series americanas y tu adicción a la ficción europea.  Esto te provoca algún episodio de amnesia, pues desde la británica Yo Claudio al simpático y austriaco perrito Rex, las teles de tu país nunca han dejado de estar surtidas por series vecinas.

 

Vete surtiéndote en el supermercado de la esquina de uvas pasas para la memoria. Y píllate las series de Noruega, Hungría, Dinamarca, Polonia, Luxemburgo y Malta para hacerte un maratón de 48 horas. Con este tratamiento de choque, estoy convencido de que acabarás pidiendo de rodillas que te pongan Perdidos aunque sea subtítulado en finés.

 

17/12/2009 (20:25)

Maruja Torres está indignada con la agresión sufrida por Berlusconi. Casi llega a preguntarse por qué demonios no le arrancaron la cabeza.

 

 “Reconozco que, cuando me enteré del tremendo ataque sufrido por Silvio Berlusconi, lo primero que pensé fue: "Se le ha caído el pelo al pobre hombre, por un repente", y no me refería al líder recién despojado de su sonrisa. A continuación, me dije: "Qué bestialidad. Con lo fácil y pacífico que sería no votarle, y punto". En todo caso, habría que abofetear a quienes lo pusieron y mantuvieron en el poder, urnas mediante. Lo cual resultaría imposible, por demasiado ambicioso, violentamente hablando”. (La hostia. El País, 17-12-2009)

 

No se esperaba un lamento profundo de la veterana columnista por el domuazo que dejó sin cara al Cavaliere. Pero entre arrancarse los pelos y brindar con champagne rosa hay un término medio que la vieja dama prisera no encontraría ni con un carromato de brújulas.

 

Vaya por delante, querida Maruja, que don Silvio me produce tanta basca, o más, que a ti. Pero sea por mi juramento hipocrático o por la curiosidad infinita que me despierta su indescriptible pigmentación facial, respeto a este patético anciano que juega a ser un Peter Pan gigoló.

 

Y me sorprende que tú, que conoces mundo y canallas de sobra, no le des el mínimo cuartelillo. No pinta bien la cosa, amiga, cuando se cambia la ironía –tu sigues siendo una maestra- por la peor mala leche, que es la que se regodea en el mal del prójimo, por muy asqueante que éste sea.

 

Así que, como estamos casi en Navidad, sólo te voy a recetar reposo, ver unas cuantas veces Qué bello es vivir y llevarte alguna copita de bourbon al coleto –pero no digas que yo te lo mandé. Seguro que llegas a la conclusión de que no es inteligente cebarse con los miserables: ya llevan en sus pecados, al menos, la promesa de una penitencia. Fíjate, en un instante y ante todo el mundo, Berlusconi pasó de ser un pisaverde insoportable a un pobre vejete con el pelo pintado.

 

 

 

2/12/2009 (19:45)

Ya se sabe de la afición del presidente del Congreso, José Bono, por estar en misa y repicando. Hasta que se topó con Cristina.



“Espero que nadie se confunda y ningún fiel crea que los obispos son los traidores y Bono el cristiano. Nunca hay que olvidar que fueron los más aparentemente religiosos –los fariseos– los que persiguieron a Jesús”
(La cara de Bono. La Razón, 2-12-2009)

 

He aquí lo más suave que la gran Cristina López Schlichting, voz copera y pluma flamígera, le dedica a ese hombre ubicuo y flotante que es el señor Bono. Y no niego que el rapapolvo sea merecido, pero esta preclara mujer incurre en alguna contradicción que bien merece ser revisada en consulta.

 

Porque una columnista de fe y razón como tú, Cristina, debería manejar un poco de ironía y un mucho de compasión hacía un señor como Bono, que ya no sabe en qué salsa o tinte de pelo rebañarse. Perdónales porque no saben lo que dicen, querida.

 

Y también deberías tener en cuenta que los monseñores, a los que guardas respecto reverencial, no son poseedores de la verdad infinita y absoluta. ¿Dónde dejamos la humildad, Cris?

 

Con un poco de control de la respiración y alguna tisana antes de dormir, estoy convencido de que recuperarás el pulso y la medida, amiga. Porque también percibo ciertas violencias que no son nada aconsejables para la coherencia. Así pasa que culpas a Bono de querer ponerse la casulla y tú mientras vas repartiendo hostias como el mejor pater.

 

19/11/2009 (21:14)

La autotitulada ‘escritora de periódicos’ Carmen Rigalt quiere hacer honor a tal con una melancólica apología del otoño.


“Como soy víctima de mis contradicciones, maldigo el otoño y, sin embargo, devoro con fruición castañas y batatas, setas, caracoles, trufas, todo lo que huela a tierra. Este año, el cambio climático tiene la culpa de todo. De que no llueva nada en Madrid o llueva demasiado en Tenerife, de que los comercios tengan sus stocks de prendas de lana intactos y de que el aire acondicionado todavía agite su frío de navaja en algunos locales públicos” (‘El canto del níscalo’. El Mundo, 19-11-09)


Un servidor está acostumbrado a huir del dolor a pildorazos de Vicodina, pero este texto de la siempre lacerante Rigalt ha logrado conmoverme hasta lograr que me regodee en la melancolía más lastimosa. Y hasta ahí podíamos llegar.


Vamos a ver, Carmen, una mujer de tu altura, acostumbrada a restallar el látigo desde tus columnas de papel, no puede dejarse llevar por la nostalgia otoñal. Tú eres de los míos: sin perdón para nadie empezando por uno mismo.


Por eso, vamos a venirnos arriba, ¿de acuerdo? Que sí, que el tiempo está hecho un asco y uno ya no sabe qué ponerse ni cómo ponerse, con tanto despiste entre  castañas heladas y sorbetes de polvorón. Mandemos la brújula al chatarrero y a otra cosa mariposa.


Como la Vicodina es mía y sólo mía, te recetaré dieta de pescado azul para fortalecerte el corazón y un buen Alexander en la sobremesa para darle una alegría chisposa a las ideas. Déjate de todo lo que huela a tierra, querida, que ya tendremos tiempo de hartarnos de humus.

 

11/11/2009 (19:24)

Preocupado me ha dejado el tertuliano y filósofo Gabriel Albiac con estas bélicas reflexiones a cuenta del secuestro del ‘Alakrana’:

 “Da asco toda esta farsa. Con vidas de abandonados ciudadanos de por medio. Hablemos claro. Por más que hablar claro nos avergüence. Cuando un ejército no está dispuesto -o autorizado- a hacer uso de sus armas, es mejor que se rinda y se disuelva. La ambigüedad militar sólo puede acumular muerte” (‘De derrota en derrota’. ABC, 11-11-09)

Amigo Gabriel, primer de todo, respira. Te conozco de tus llamaradas radiofónicas con el tío Federico y sé que eres capaz, cuando quieres, de martillear susurrando. Pues eso: toma aire y no te atragantes.

Sé bien que no hay quien te saque de la cofradía del Apocalipsis y que no vas a ver nada bueno en lo que te rodea ni por equivocación. Pero has dado un paso más y eso ha llamado mi interés de facultativo de males raros y curas imposibles: te ha faltado sólo el ‘a mí la legión’ en tu alegato belicista.

Que sí, que los soldados están para hacer la guerra civilizadamente y que a los españoles sólo les dejan defender la democracia y las libertades con el botiquín de la señorita Pepis.  Pero hombre, de ahí a pedir que vacien el cargador o se rindan, gloria o muerte; va una sima de las Marianas.

Como lo tuyo es más bien psicosomático, sólo te recetaré un poco de reposo, una tisana de marjoleto, estupenda para aguar la bilis, y el visionado de los primeros quince minutos o los treinta últimos de Salvar al soldado Ryan. Yo particularmente te recomiendo la parte final: los nazis sacan un cañón de arrastre Flak 38  y no veas cómo dejan el pelotón del capitán Miller.

3/11/2009 (10:34)

El crítico musical de El País, Diego A. Manrique, elabora un indigesto revuelto a cuenta de un disco homenaje a Dylan sólo (menos mal) para iniciados

“Tengo debilidad por Aufray chante Dylan (1965). Los exquisitos, claro, detestan las versiones de Hughes: eran evidentemente comerciales, las baladas folk endulzadas por cuerdas y mucho eco en la voz. Aufray, ajeno a prejuicios puristas, también se lanzó a un vigoroso folk-rock”. (Dylan a la ‘française’. El País, 2-11-2009.

Como soy, ya saben, muy raro, me gusta que en los periódicos se cuele alguna llamarada culta, digamos de ciencia y de arte de campanillas, por si se pega algo en el ojeroso lector cual gota malaya. Pero he aquí que mi buen amigo el crítico musical prisero más bien mete el dedo en el lagrimal al que lee con este incomprensible análisis a cuenta de un francés que al parecer canta muy bien por el gran Dylan, o algo así.

Vamos a ver, Diego, no dejes de escribirnos sobre música e iluminarnos con tu sabiduría enciclopédica, pero deja a un lado el esnobismo y recuerda que la mayoría de los que te leen tienen, además de los oídos enfrentados, un ojo al lado del otro. De momento no te recetaré nada, pero cuídate de comer tortillas a la francesa cocinadas con gotas de aceite refrito. Eso, o escuchar hasta el final un dúo de Bisbal y Chenoa, sería probar tu propia medicina. ¿Imaginas que mal? Pues eso.

 
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