En la actualidad, las compañías ofrecen diferentes tipos de seguros para poder cubrir todas las necesidades. Dentro de las muchas modalidades que existen, la póliza de decesos es una de las más importantes y su contratación cada vez está más extendida en el país debido a toda la importancia que tiene y los beneficios que aporta.
Dentro de las muchas tipologías de seguros que en la actualidad están disponibles en este país, hay que decir que uno de los más importantes y más demandados es, sin duda, el seguro de decesos. Hay que decir que en una correduría de seguros se puede contratar esta póliza fácilmente, pero hay que tener en cuenta algunos aspectos clave para ello.
No hay que olvidar comentar que hoy en día en España, tres de cada cinco personas cuentan con este tipo de seguro contratado, lo que se traduce en que más de 22 millones de españoles lo tienen. Esto es debido a que de esta forma disponen de una cobertura muy completa que evita que familiares y allegados tengan que asumir costes o realizar ciertas gestiones innecesarias tras el fallecimiento.
¿Qué es exactamente un seguro de decesos?
Tal y como su nombre indica, el seguro de decesos es una póliza que tiene como principal objetivo prestar servicio funerario tras el fallecimiento del cliente, así como incluye otras prestaciones tales como los traslados que correspondan, asesoramiento a familiares sobre cuestiones jurídicas o atención psicológica, entre otras cosas.
Este tipo de seguro surge para que los más allegados de la persona fallecida tengan los menos problemas posibles en el momento del fallecimiento.
¿Qué revisar antes de contratar este tipo de póliza?
Antes de contratar un seguro de decesos, es esencial tener muy claras las coberturas que ofrece. Lo normal es que se incluyan las conocidas como coberturas básicas que son las que suelen ser comunes en la mayoría de compañías. Aquí estarían dentro la prestación del servicio funerario y las gestiones administrativas.
En cualquier caso, este tipo de pólizas cada vez están incluyendo otras coberturas complementarias y adicionales que suelen ser la de gestión del testamento, que incluye también la ayuda de un equipo jurídico totalmente especializado. La ampliación de las prestaciones en el servicio funerario, como es el caso de la realización y difusión de la esquela.
Otra cobertura adicional es la de indemnización por fallecimiento en un accidente o invalidez permanente, a lo que se suma cobertura de asistencia de viaje, donde se incluyen desplazamientos o gastos médicos.
Además de lo mencionado, en la actualidad también se pueden contratar servicios como el testamento digital, la atención telefónica o la asistencia domiciliaria, entre otros.
Consejos a la hora de elegir un buen seguro
Aunque se trate de un tipo de póliza de la que nadie le gusta hablar, lo cierto es que se vuelve muy necesaria para las personas. Por este motivo, además de tener en cuenta los aspectos clave mencionados anteriormente, también es esencial tener en consideración otros dos hitos. Por un lado, si se está decidido a contratar este tipo de seguro siempre se recomienda elegir el mejor producto acorde con las necesidades de cada uno. Para ello, es imprescindible realizar una comparativa previa, sobre todo, en cuanto al coste y a las coberturas que ofrece.
El otro hito está relacionado con el familiar. En este caso, hay que conocer bien si el fallecido disponía de una póliza de estas características. Para saberlo a ciencia cierta, hay que realizar una consulta en el Registro de Contratos de Seguros y de esta forma conocer esta información detallada.
¿Cuántos tipos de seguros de decesos existen?
Hoy en día, por norma habitual, las aseguradoras ofrecen tres tipos de pólizas de decesos. En primer lugar, la de prima única, que es la que está diseñada especialmente para las personas mayores y en la que solo hay que realizar un pago cuando se contrata el seguro.
En segundo lugar está la de prima renovable, es decir, la prima va creciendo a medida que evolucionan los precios en los servicios funerarios y la edad que tenga la persona asegurada. Es el formato habitual de las personas más jóvenes.
Y en tercer lugar el de prima nivelada, lo que quiere decir que, a pesar de que pase el tiempo, la prima se mantiene más o menos igual y solo se incrementa ligeramente en algún servicio funerario.
