Este municipio alicantino ofrece a sus visitantes infinidad de actividades para hacer y cosas para ver durante sus vacaciones gracias a su privilegiada ubicación, su ambiente y su gastronomía; además de contar con estancias de lujo para descansar
Ahora que el tiempo se mece en una primavera en ebullición y con el verano a la vuelta de la esquina, viajar es un lujo para los sentidos. Es el momento ideal para disfrutar de una escapada y de conocer lo desconocido, de descubrir lo oculto. La temperatura abre la puerta a las ganas que tienen los viajeros a la Costa, a sus olores y sus sabores. Una magnífica opción para tomarse unos días de relax es Altea, el encanto del Mediterráneo.
Este municipio de la provincia de Alicante es una verdadera joya de la Comunidad Valenciana que atrapa a propios y extraños. Sus seis kilómetros de costa, su casco antiguo y sus bellos rincones hacen de Altea un tesoro por descubrir. Su gente y su ambiente enriquecen una cultura y una historia que envuelve sus calles. Sus amaneceres y sus atardeceres son postales que se pintan en el mar; y su gastronomía redondea este gusto exquisito de sus encantos.
Un paseo por sus calles
Una de las cuestiones más importantes que tiene Altea para todo aquel que la visita es que hay infinidad de sitios para ver. Cada paso es una foto y cada rincón es un recuerdo. Un paseo por sus casitas blancas y sus suelos empedrados es una manera de disfrutar del municipio. Perderse sin un rumbo fijo es una opción más que válida para sorprenderse. Durante este camino el escenario estará repleto de flores que adornan la magia de la localidad.
La Costa Blanca arropa Altea de tal manera que los visitantes tienen a su disposición un gran abanico de preciosas playas donde enamorarse del mar y sus vistas: Cap Negret, Solsida, Cala del Mascarat, L’Olla o Albir. Sus calas, que cobran vida entre acantilados, muestran muchos de los encantos que guarda este municipio valenciano.
Una estancia de diez
Una escapada o unas vacaciones siempre tienen que estar ligadas a un buen descanso. Es una de las premisas de los viajeros y visitantes cada vez que escapan de la rutina por unos días. En Altea no iba a ser menos, ya que hay estancias que hacen de la experiencia un diez. Por ejemplo en el hotel boutique en Altea Hotel Ábaco el visitante contará con un descanso especial y exclusivo. El hotel está ubicado en el casco antiguo del municipio por lo que es pequeño y encantador, un hecho que transforma el viaje en otro nivel. De esta forma, la atención al cliente es personalizada además que se cuidan todos los detalles para que la estancia sea inolvidable.
Actividades para hacer en Altea
Otra de las cuestiones más importantes que tiene Altea, y que es un gran escaparate para visitantes y viajeros, es la cantidad de actividades que hay en el municipio. De esta forma, el viaje puede ser único y espectacular. El abanico de cosas para hacer es muy amplio por lo que hay actividades para todos los gustos.
Con el mar como escenario, cualquiera que visita Altea, puede disfrutar haciendo submarinismo, descubriendo así el fondo marino que esconde las aguas mediterráneas. Además, el snorkel o la vela son otras formas de aprovechar el mar en este municipio de la tierra alicantina. Altea es un municipio que se encuentra entre la costa y la montaña, por lo que hacer rutas de senderismo es otro plan de los que escogen muchas personas que se acercan a pasar unos días de desconexión.
Disfrutar de la naturaleza que ofrece Altea es un bien para los sentidos, puesto que la paz y libertad que supone esta cuestión es muy demandada entre los visitantes. Además, una manera de desconectar del día a día, Altea ofrece una amplia variedad de negocios locales donde poder pasar un día de compras. Por último, y no menos importante, la cultura y tradición del municipio es otro de los escaparates de Altea. Sus fiestas congregan a numerosas personas que llegan para recorrer sus calles y para disfrutar de momentos inolvidables.
