Las cataratas son una enfermedad oftalmológica que afecta a millones de personas en el mundo. Tiene muchas causas comprobadas y diferentes métodos preventivos que evitan su desarrollo o crecimiento, en caso de que ya se haya desarrollado. Sin embargo, su tratamiento definitivo es la cirugía. ¿En qué consiste este procedimiento? ¿Cuándo es necesario? ¿Tiene algún riesgo postoperatorio?
¿Qué son las cataratas oculares?
Las cataratas oculares es una enfermedad que afecta el cristalino del ojo, opacándolo. Esto entorpece la visión porque impide enfocar correctamente, además de afectar la percepción de los colores y la luz.
Se pueden detectar acudiendo a un médico especialista o a uno general que remita a un especialista. Esta evaluación se puede hacer en una clinica para operación de vista en Málaga y, si bien los síntomas son bastante notorios e inconfundibles, es necesaria la confirmación médica, porque, además de confirmar que se trata de cataratas, en esta evaluación el médico comenzará a planificar el abordaje del problema antes de que ocasione ceguera.
¿Cómo se tratan las cataratas?
Las cataratas son tratadas únicamente con cirugía ambulatoria. Eso quiere decir que no es muy compleja y que se puede realizar en poco tiempo, pero antes de pasar a eso, hay que confirmar que es necesario operar.
Diagnóstico
Antes de buscar un centro donde hagan una operación cataratas en Málaga debe realizarse el correcto diagnóstico, el cual se hace mediante tres exámenes: la prueba de agudeza visual, que es el test más común para detectar problemas de visión. Con una tabla optométrica se mide si la persona puede leer unas letras a cierta distancia.
Otro examen es la lámpara de hendidura, en la que se aplica una línea de luz a la estructura del ojo para ver con más detalle cada sección. De este modo, el especialista analiza si se encuentra en óptimas condiciones. Por último, tenemos la presión de líquido del ojo para determinar si su funcionamiento es el correcto. Durante el proceso, se estudia si el cristalino se encuentra bien.
Operación
Una vez que el médico confirma la necesidad de operar, planifica la intervención. Esta consiste en hacer una pequeña incisión en el ojo, de unos 3 mm, para retirar el cristalino opaco e insertar una lente que servirá como sustituto permanente de esa parte del ojo.
La operación dura entre 15 y 30 minutos y no tiene mayores riesgos para la vida del paciente, aunque sí podrían ocurrir sangrados o infecciones, por lo que es indispensable seguir las indicaciones del médico en cuanto a cuidados posteriores a la intervención.
También puede ocurrir desprendimiento de la retina, lo cual agravaría mucho más la visión haciendo necesario un procedimiento mayor. De ahí la importancia de buscar buenos oftalmólogos en Málaga que detecten bien la raíz problema para poder implementar el tratamiento adecuado.
Postoperatorio
Inmediatamente después de la operación, el médico pondrá un parche sobre el ojo para evitar que le caigan basuras y viento que reseque la zona. Este cuidado debe mantenerse por varios días hasta que se realice el examen de control.
Es necesario asistir con un acompañante que le lleve a casa luego de la operación, así como cumplir al pie de la letra con el tratamiento que imponga el médico, como el uso de gotas y el reposo. Adicionalmente, hay que utilizar gafas oscuras para evitar que la luz intensa le afecte hasta que la visión se adapte. En caso de que el médico deje suturas, se debe cuidar para que no se infecten e ir el día indicado por el médico para retirarlas.
El tiempo de recuperación es de 2 semanas, no más de eso. Es posible que el médico recete el uso de lentes, bien sean externos o de contacto, en ese caso, hay que ponérselos lo antes posible para no forzar la visión y que se presenten otros problemas. Por último, se debe asistir a todas las consultas de control que el médico determine para asegurarse de que todo esté bien.
