La transformación energética de la industria no depende únicamente de sustituir combustibles. También exige aprovechar mejor los residuos, controlar las emisiones y conocer con precisión cómo circulan el aire, los gases y el agua dentro de cada instalación. En este contexto, el biogás, la modelización de fluidos y los sistemas de tratamiento atmosférico forman parte de una misma estrategia ambiental.
La combinación de estas soluciones permite convertir materia orgánica en energía, anticipar problemas de ventilación y limitar la liberación de contaminantes. Una gestión eficaz comienza con el análisis de cada proceso y continúa con la selección de tecnologías adaptadas al caudal, la composición de los gases y las condiciones reales de funcionamiento.
El biogás convierte residuos orgánicos en energía
El biogás se obtiene mediante la descomposición de materia orgánica en ausencia de oxígeno. Una empresa biogas como SUEZ puede intervenir en su limpieza y enriquecimiento para facilitar su posterior valorización energética. Las materias primas pueden proceder de lodos de depuradora, residuos urbanos, estiércol, subproductos agroalimentarios y otros materiales biodegradables.
El gas resultante contiene principalmente metano y dióxido de carbono, aunque también puede incluir humedad, sulfuro de hidrógeno, siloxanos y otras sustancias que afectan a los equipos. Por ello, no suele utilizarse directamente sin un acondicionamiento previo. La finalidad del tratamiento es retirar los componentes no deseados y conseguir una corriente estable, segura y adecuada para el uso previsto.
El biogás tratado puede destinarse a producir electricidad y calor, mientras que su enriquecimiento permite obtener biometano. Este último presenta unas características compatibles con distintos usos energéticos, entre ellos la inyección en la red gasista, el consumo industrial o su empleo como combustible para determinados vehículos.
Del pretratamiento al enriquecimiento del gas
Antes de separar el metano del dióxido de carbono, resulta necesario proteger los equipos mediante varias etapas de pretratamiento. La desulfuración reduce la presencia de sulfuro de hidrógeno, mientras que el secado elimina humedad y evita problemas de condensación. También pueden instalarse sistemas específicos para retirar siloxanos, especialmente cuando el gas procede de depuradoras o vertederos.
Tras esta preparación comienza el enriquecimiento, conocido habitualmente como upgrading. Entre las alternativas disponibles se encuentran las membranas, la absorción con aminas, la adsorción por cambio de presión y la separación criogénica. La elección depende de la composición inicial, el volumen tratado, la calidad final requerida y las condiciones operativas de la planta.
El desarrollo del biogás en España
El interés por el biogas en España ha aumentado por su capacidad para aprovechar recursos locales y reducir la dependencia de fuentes fósiles. En este ámbito, SUEZ integra tecnologías de pretratamiento y enriquecimiento adaptadas a diferentes flujos, desde gases generados en estaciones depuradoras hasta corrientes procedentes de vertederos o instalaciones industriales.
Su implantación también favorece una gestión más eficiente de residuos que, de otro modo, requerirían tratamientos adicionales. En explotaciones ganaderas, industrias alimentarias, plantas de aguas residuales y centros de gestión de residuos, la digestión anaerobia permite recuperar parte de la energía contenida en la materia orgánica y reducir determinadas emisiones asociadas a su degradación.
El valor ambiental del biogás aumenta cuando toda la instalación se diseña como un sistema integrado. La recepción de residuos, la digestión, el almacenamiento, la depuración del gas y el uso del digestato deben coordinarse para mantener la estabilidad del proceso, evitar fugas y conseguir un rendimiento energético constante.
Factores que condicionan una planta de biometano
La viabilidad de una instalación no depende únicamente de la cantidad de materia prima disponible. También influyen su regularidad, la distancia de transporte, el contenido orgánico, la posibilidad de aprovechar el calor producido y la proximidad a una red de gas. Por ello, la planificación inicial debe contemplar tanto los aspectos energéticos como la logística y la gestión ambiental.
Además, la operación requiere controles periódicos sobre la composición del gas y el estado de los equipos. Una variación en los residuos de entrada puede alterar la concentración de metano o incrementar determinados contaminantes. La monitorización continua ayuda a detectar cambios y ajustar el tratamiento antes de que afecten a la calidad del biometano o al rendimiento de la planta.
La modelización CFD mejora procesos y ventilación
La simulación numérica permite estudiar situaciones difíciles de observar directamente dentro de una instalación. Un estudio fluidos CFD desarrollado por el equipo de SUEZ representa el movimiento de líquidos o gases, la transferencia de calor y la dispersión de sustancias mediante modelos informáticos basados en las condiciones reales del espacio analizado.
Esta herramienta resulta útil para evaluar sistemas de ventilación industrial, localizar zonas con escasa renovación del aire y conocer cómo puede desplazarse una emisión. También permite estudiar el funcionamiento de tuberías, canales, depósitos y masas de agua, por lo que sus aplicaciones abarcan tanto la calidad del aire como la ingeniería hidráulica y ambiental.
La información obtenida ayuda a comparar alternativas antes de modificar físicamente una planta. Así, pueden evaluarse distintas posiciones de extractores, entradas de aire, conductos o puntos de captación. Simular varios escenarios reduce la incertidumbre y facilita que las inversiones se orienten hacia las medidas con mayor capacidad de mejora.
Aplicaciones en aire, agua y seguridad industrial
En edificios de proceso, la modelización permite comprobar si el sistema de ventilación distribuye correctamente el aire y evita acumulaciones. En tanques de almacenamiento puede ayudar a estimar emisiones, mientras que en espacios abiertos sirve para analizar la dispersión de contaminantes a pequeña escala y la posible influencia de edificios, desniveles o condiciones meteorológicas.
En el ámbito hidrodinámico, estos modelos se emplean para estudiar puertos, emisarios submarinos, ríos, inundaciones, dragados y descargas térmicas. Aunque cada proyecto presenta necesidades diferentes, el principio es común: comprender el comportamiento de los fluidos antes de adoptar una decisión técnica permite diseñar soluciones más precisas y mejor adaptadas al entorno.
Cómo controlar emisiones y olores industriales
Para reducir emisiones atmosfericas, SUEZ plantea identificar primero las fuentes, caracterizar los contaminantes y seleccionar un tratamiento acorde con cada proceso. Las emisiones pueden proceder de operaciones de combustión, secado, pintura, impresión, almacenamiento, transformación química o fabricación de productos, entre muchas otras actividades.
Los compuestos orgánicos volátiles y las sustancias odoríferas requieren especial atención porque pueden aparecer en concentraciones variables y proceder de puntos canalizados o difusos. La industria química, alimentaria, farmacéutica, petroquímica y de tratamiento de residuos se encuentra entre los sectores en los que su evaluación resulta especialmente relevante.
Las soluciones disponibles incluyen lavadores de gases, filtros de carbón activo, biofiltros y sistemas de oxidación térmica o catalítica. No existe una tecnología universal, ya que la elección depende del contaminante, la temperatura, la humedad, el caudal y la concentración presente en la corriente gaseosa. En algunas instalaciones es necesario combinar varios tratamientos para alcanzar el resultado requerido.
El equipo Air & Climate de SUEZ está formado por más de 100 profesionales en todo el mundo y colabora desde hace más de 30 años con clientes y administraciones públicas. Su actividad se orienta a mejorar la calidad del aire y aportar soluciones frente al cambio climático, integrando análisis, modelización, tratamiento de gases y seguimiento ambiental dentro de proyectos adaptados a cada instalación.
