Muchas pymes compran herramientas de inteligencia artificial antes de saber qué problema quieren resolver. Leandro Braier, especialista de Benteveo Transformación IA, propone un autodiagnóstico de cinco preguntas para que la inversión dé resultados desde el primer día.
En los últimos años hemos observado un creciente interés por parte de las empresas (tanto medianas como pequeñas) por invertir en inteligencia artificial. Sin embargo, este crecimiento no siempre se ve reflejado en resultados. El proceso más común es intentar aplicar una o más herramientas al mismo tiempo, poniendo el foco en la propia herramienta antes que en lo más importante: ¿para qué?
La decisión de incorporar IA suele tomarse al revés: primero se elige la herramienta y después se busca dónde usarla. Esto se traduce en suscripciones que nadie abre, equipos que vuelven a la planilla de siempre y la sensación de que la IA “no era para nosotros”.
Pero el problema no está en la tecnología, sino en algo previo, una pregunta clave, pero que no todos hacen antes de emprender semejante inversión… ¿La empresa está preparada?
Leandro Braier, especialista de Benteveo Transformación IA (la unidad de negocios de inteligencia artificial de la agencia Benteveo), sostiene que la respuesta no depende del tamaño ni del rubro.
“No hace falta ser una empresa tecnológica ni tener todo digitalizado. Hace falta tener claro qué se quiere resolver. Nosotros solemos hacer cinco preguntas simples, con las que cualquier dueño de pyme puede saber si está listo para dar el paso o si tiene que ordenar algo primero”.
A continuación, haremos un repaso sobre esas 5 preguntas y cómo pueden cambiar la forma en la que vemos nuestro propio negocio.
- ¿Qué problema quiero resolver?
“Quiero usar IA” no es un problema. “Perdemos pedidos que llegan por WhatsApp” o “tardamos dos días en responder un presupuesto”, sí. Si el problema no se puede resumir en una frase clara, quiere decir que todavía hay más trabajo interno por realizar y no es momento para la inteligencia artificial (al menos no en gran escala).
- ¿Cuánto me cuesta hoy ese problema?
Es importante dimensionar el problema. Son ventas que se caen, horas perdidas del equipo por semana, errores de facturación que representan tiempo y dinero tirado a la basura. Ponerle un número, aunque sea aproximado, permite saber si la solución vale la pena y también medir después si funcionó.
- ¿Dónde está la información?
La IA trabaja con datos. Si los pedidos viven en el celular de cada vendedor, los cuadernos importantes están en “la otra oficina” o los precios están repartidos en tres planillas distintas, el primer paso es ordenar. A veces alcanza con centralizar la información en un solo lugar. Sin eso, no esperes que la IA haga magia.
- ¿Quién la va a usar todos los días?
Una herramienta que el equipo no adopta es una inversión perdida. Imagina a la IA como un miembro más del equipo, y por ende todos deben aprender a trabajar juntos por igual. Conviene saber desde el inicio quién o quiénes la van a usar, qué les cambia en su rutina y cuánto tiempo necesitan para adaptarse a ella. Aquí Braier advierte: “La adopción no es un detalle del final, es la mitad del trabajo. Si el equipo no participa desde el principio, la herramienta termina dando problemas en lugar de solucionarlos”.
- ¿Quién la va a sostener?
Los procesos cambian, los precios se actualizan y nada es fijo eternamente (siempre hay salvedades o excepciones). La IA permite automatizar procesos en segundos, unificar información y generar resultados más prácticos y eficientes, pero no puede hacerlo todo sola. Alguien tiene que revisar sus resultados, realizar los ajustes pertinentes, hacer un seguimiento y responder las dudas del equipo. Es lo que llamamos “el Champion interno”. Definirlo antes evita que la herramienta quede desactualizada a los pocos meses.
En la agencia Benteveo implementan esta primera dinámica como un filtro antes de avanzar, pero la gracia de este proceso está en que “no tener una respuesta aún” no quiere decir que la oportunidad está perdida. La agencia hoy ofrece un servicio integral que opera a la par de sus clientes, donde primero se hace un desglose del flujo de trabajo de la empresa para identificar aquellos cuellos de botella y luego se desarrolla la IA que mejor funciona para cada caso de manera puntual.
Esta metodología busca evitar inversiones apresuradas y malas decisiones, pero al mismo tiempo nos ofrece un plus que no debemos pasar por alto: a veces, tomarnos el tiempo para hacernos las preguntas correctas en el momento justo puede significar una oportunidad para entender mejor nuestro propio negocio.
